Empresarios de la región pampeana más optimistas por el empleo

Las expectativas de generación de nuevos aumentaron levemente para el tercer trimestre. La construcción, en línea con la mayor actividad, es el sector que motorizaría la recuperación.

Las expectativas de crear empleo por parte de los empresarios mejoraron levemente. La encuesta de Manpower revela que para el tercer trimestre la de creación neta de puestos de trabajo fue de 7%, lo que representa un aumento de tres puntos porcentuales con respecto al trimestre anterior y cinco puntos porcentuales más respecto al mismo período de 2016.
Las intenciones de contratación más sólidas se registran en el sector de Construcción, con una expectativa de 15%, mientras que Transportes & Servicios Públicos es el único sector que reporta un valor negativo de dos por ciento.
A nivel regional, los planes de contratación más optimistas se localizan en NOA (Noroeste), con 11% mientras que los empleadores de Cuyo reportan el valor más bajo, con una expectativa neutra. La Pampeana, que incluye Córdoba, aparece en segundo lugar con el 10% y NEA (Noreste) con el 9%.
Cuando se comparan los resultados con el trimestre anterior, se detectan leves mejoras en todas las regiones. El incremento más notable es de seis puntos porcentuales para NOA. Patagonia reporta un ascenso de cuatro puntos porcentuales, mientras que en NEA y Pampeana se registran una suba de tres puntos.
“Las intenciones de contratación para el período julio-septiembre muestran en nuestro país un leve signo de repunte respecto al trimestre anterior y al mismo período del año pasado, lo cual representa un panorama más alentador dentro de un contexto de extrema cautela. De todas formas, los empleadores aún se mantienen conservadores y están a la expectativa de ver cómo avanza la economía”, explicó Fernando Podestá, director Nacional de Operaciones de ManpowerGroup Argentina, en un comunicado.
Respecto del trimestre anterior, las expectativas del sector de la construcción presentan un repunte de ocho puntos porcentuales, mientras que el comercio mayorista y minorista y la minería, seis y cinco puntos porcentuales, respectivamente.
Las expectativas mejoran tres puntos en los sectores de agricultura y pesca; finanzas, seguros y bienes raíces, y administración pública y educación. En cambio, bajan cuatro puntos las intenciones de contratación en el área de transportes y servicios públicos.
En comparación con el mismo período de 2016, las expectativas mejoran en siete de los nueve sectores: el sector minero (12 puntos); finanzas, seguros y bienes raíces (10); construcción y comercio mayorista y minorista (9). La industria de servicios no presenta variación. En tanto, el sector de transportes y servicios públicos reporta una disminución de cinco puntos porcentuales.
Hace unos días un documento del Observatorio Social de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina), que hace un balance de los últimos 6 años del mercado laboral, reveló que los ingresos de los trabajadores -en relación de dependencia o por cuenta propia, formal e informal- tuvieron una caída del 7,9% entre 2010 y 2016, pero retrocedieron más del 10% a partir de 2013. La mayor pérdida real de ingresos afectó a los trabajadores dependientes.
Ese deterioro salarial explica el aumento de la pobreza que golpeó más a los empleados “en negro”, a los que se desempeñan en la categoría del “subempleo inestable” y a quienes viven en villas y asentamientos precarios.
La pérdida de ingresos estuvo acompañada de una mayor precarización laboral. El 41,4% de las personas ocupadas en relación de dependencia o por cuenta propia se desempeñan en empleos plenos de derechos laborales y sociales. Proyectado a todo el país sobre 17 millones de ocupados, sólo 7 millones se desempeñan en trabajos plenos de derecho. El resto, 10 millones, tienen empleos o subempleos precarios e inestables, a lo que se agrega poco más de 1,5 millón de desocupados.
Entre los asalariados, el 33,3% se desempeña en la informalidad, mientras entre los “no asalariados” o actividades por cuenta propia llega al 71,5%. Nuevamente la mayor informalidad de los asalariados afecta, con el 40%, a los que viven en el conurbano bonaerense y a los que residen en villas y asentamientos.



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