Efecto UTA: ahora, gremios van contra ley de servicio esencial

Desactivado el conflicto de los choferes, el foco de tensión se trasladará a la Legislatura de Córdoba donde las dos CGT repudiarán hoy el proyecto del Ejecutivo. Saillén cargó contra Pihén.

Cuando el incendio generado en torno a la UTA comienza a apagarse y el sistema de transporte se normaliza en la ciudad, un nuevo foco de conflicto asoma en Córdoba.
La desmesura del paro iniciado por un grupo de choferes dejó muchas consecuencias pero uno de los efectos colaterales pegó directamente en el corazón de los sindicatos: la ley que busca declarar, entre otros, el servicio de transporte como esencial.
Es que cuando la rebelión sindical de los conductores parecía haber entrado en un callejón sin salida, la reacción unánime de la dirigencia política fue avanzar con un marco para regular las huelgas a futuro.
El gobernador Juan Schiaretti presidió el lunes una reunión junto al intendente Ramón Mestre y representantes de diferentes fuerzas políticas y sociales para avanzar en esa dirección. Allí, el Ejecutivo provincial comprometió el envío urgente de un proyecto a la Legislatura de Córdoba que declara servicio esencial al transporte, el agua potable y la energía eléctrica y que penaliza el incumplimiento de las guardias mínimas.
Una iniciativa discutida y polémica según la biblioteca con la que se la analice, que ya está incluida en el marco regulatorio del transporte que hace unos años impulsó para la ciudad el propio intendente Ramón Mestre pero que en la práctica, nunca pudo aplicar. Por eso, esta vez y ante una situación extrema, el radical buscó apoyo en la Provincia y en el Congreso de la Nación (ver página 5) para que impulsen la legislación en ese sentido.
El intento normativo de las protestas que será tratado hoy en la Legislatura cordobesa es el nuevo punto de tensión entre el movimiento obrero. Los gremios cordobeses ya están en alerta y, pese a las indisimulables internas que dividen al sindicalismo en por lo menos cuatro sectores, las dos CGT coincidirán frente al edificio parlamentario para protestar contra la iniciativa del Ejecutivo provincial.
El comportamiento que cada sector adoptó a lo largo del conflicto de UTA en estos días, permite establecer una clara radiografía de donde se posiciona cada uno y de los intereses sectoriales que están en juego. La unidad, aparece como un sueño lejano.

Saillén vs Pihén
Lo acontecido en torno a la UTA durante estos nueves días profundizó aún más la grieta entre las dos CGT, o al menos entre sus cabecillas. El titular del Surrbac y secretario general de la central Rodríguez Peña, Mauricio Saillén, tomó como propio el reclamo de los choferes a tal punto que el lunes por la noche fue quien “notificó” ante los medios que los choferes habían levantado la medida; información que por cierto luego fue desmentida por las autoridades. Desde que desembarcó en el acampe de los choferes frente a la sede gremial, arengó al resto de los sindicatos para provincializar el paro. Si bien en un primer momento, la mesa de gremios a la que convocó contó con algunos de los pesos pesados, con el correr de los días, la euforia de Saillén no encontró eco entre los principales dirigentes que salieron a desmarcarse. Le achararon querer capitalizarse políticamente con el conflicto y otros cuestionaron su manejo del conflicto.
Así, por ejemplo, el moyanista Gabriel Suárez de Luz y Fuerza y el delasotista José Pihén de la CGT Regional Córdoba, no se subieron a la movida propuesta por el peronista.
Ya sin el respaldo contundente de los choferes, ayer el jefe de los recolectores de residuos convocó a una nueva reunión sindical a la que asistió el kirchnerista Pablo Carro como secretario general de CTA Córdoba, Rubén Daniele del Suoem y un grupo de trolebuseras, entre otros.
Allí se resolvió movilizarse hacia la Legislatura en contra el proyecto de ley. “Vamos a acompañar desde la calle la posición de los legisladores que se opondrán al mismo. Concentraremos el miércoles a las 14.30 hs en Vélez Sarsfield y Deán Funes. Solo la unidad del movimiento obrero nos permitirá enfrentar las políticas antiobreras de los gobiernos neoliberales”.
Con un tiro por elevación hacia Pihén, Saillén lo acusó de “atender de los dos lados del mostrador”. “Las bases quieren equiparar la balanza social y escondidos los dirigentes no lo van a lograr. No le doy consejos a nadie pero aquellos que usan “sellos” de trabajadores deberían empezar a llenarse las zapatillas de tierra. La representación del movimiento obrero se ratifica en las calles no en los escritorios”, descargó.
En tanto, desde la CGT oficialista descuentan que Pihén en su carácter de legislador provincial por Unión por Córdoba no acompañará la medida al igual que su compañera de banca, la también sindicalista Ilda Bustos (Gráficos).
Se espera que el proyecto de ley cuente además con el respaldo de la UCR y el PRO.



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