De Angola a Alemania

La visita de la canciller alemana Angela Merkel, como el anterior viaje de Obama y otros presidentes prominentes es uno de los éxitos más rotundos del gobierno de Macri, más allá de la obtención o no de resultados económicos inmediatos, que no siempre llegan en plazos cortos.

Por Gonzalo Neidal
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Alemania-macriEn pocas áreas puede implementarse un cambio de rumbo tan rápido y vertiginoso como en la política exterior. Es virtualmente instantáneo. El sistema de amigos cambia el mismo día de la asunción de una nueva administración.
Es en este terreno donde la voluntad del gobierno de Macri se ha visto desplegada en toda su dimensión. El cambio de orientación respecto de Cristina es claro y definitivo. No deja lugar a dudas acerca de la visión de uno y otro gobierno.
Pero ¿acaso los países no tienen “intereses permanentes”, que continúan a lo largo del tiempo cualquiera sea el color político que ocupe circunstancialmente el gobierno? Esto es verdad en países que ya han resuelto su rumbo esencial, países en los que uno u otro gobierno aportan matices –más intensos o más tenues- a un sendero cuyas líneas más esenciales ya están definidas.
Pero no es ese el caso de Argentina. Podría decirse que las relaciones internacionales de este gobierno suponen un giro de 180 grados respecto del anterior.
En el gobierno de Néstor Kirchner, embriagados por el precio de la soja que hacía suponer que podíamos hacer lo que quisiéramos sin necesidad de apoyo internacional, se perpetraron algunos actos de tono ideológico elevado pero completamente inconvenientes para los intereses internacionales del país. Eran tiempos en que el nacionalismo de la región estaba en alza, Hugo Chávez dominaba el panorama y Brasil se sumaba a la ola, no sin oportunismo. Fue cuando el gobierno decidió desairar a George Bush en Mar del Plata, en 2005. A partir de ahí, hubo un cortocircuito con los EEUU, muy festejado por la progresía intelectual pero completamente inoperante para lo que fuere en el ámbito de la política internacional.
Los contactos preferidos de Cristina estaban dictados por obsesiones ideológicas más que por los intereses nacionales, tan mentados al momento de los discursos. Venezuela y Cuba estaban en un primer plano y luego se llegó incluso a la realización de un viaje desopilante a Angola, con merchandising anti Clarín, organizado por Guillermo Moreno.
La visita de la canciller alemana Angela Merkel, como el anterior viaje de Obama y otros presidentes prominentes es uno de los éxitos más rotundos del gobierno de Macri, más allá de la obtención o no de resultados económicos inmediatos, que no siempre llegan en plazos cortos.
Cristina elegía a sus amigos entre los países más distantes de los EEUU, respondiendo en esto a una suerte de mandato de sus años universitarios. Lo hacía mientras era halagada por el coro de setentistas a quienes les brillaban los ojos por tanto antiimperialismo.
Macri parece moverse con un realismo que no le impide entablar vínculos con Rusia y China a la vez que con los EEUU, sean éstos gobernados por demócratas o republicanos.
Eso sí: lejos está de Venezuela o Cuba. Pero todos estamos seguros que podremos sobrevivir a esa prescindencia.



1 Comentario

  1. De Angola a Alemania: El amor por Angola y Cuba fue y es parte de un nacionalismo dominado por el infantilismo mental de grupos políticos obnubilados por una ideología tilinga – El verdadero nacionalismo –el único respetable-. es aquel que potencia la capacidad material y cultural del país y lo torna apto para moverse en el mundo con algo más y mejor que bufonadas – De paso no olvidemos los mimos que las hoy grandes potencias (USA entre ellas) le hacían a las costas de Africa donde cargaban los barcos llenos de negros para la esclavitud. Hasta que el destino lo inventó a Obama . JAR

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