Actualización permanente

Los temas clásicos del grupo británico Oasis se han vuelto a escuchar como nunca en estos días y cabe pensar que la motivación surge, como sucede con otras bandas que hicieron historia, porque su atractivo se renueva de forma casi automática y eso hace que, ellos también canten cada día mejor.

Por J.C. Maraddón
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De repente, de un día para el otro, todos empezaron a hablar del grupo Oasis, una banda inglesa que dejó de existir hace ya ocho años debido a la enésima reyerta que sostuvieron sus comandantes, los hermanos Liam y Noel Gallagher. Emblemas del brit pop que brilló durante los años noventa, estuvieron entre los más populares y elogiados de su generación, aunque sus apariciones en los programas de noticias giraban siempre en torno a sus exabruptos, que tanto podía dirigirse hacia algún colega de otra banda como mantenerse dentro del estrecho margen de la propia relación fraterna, plagada de celos y de reservas.
Dos décadas después de su gran momento, la música de Oasis ha tomado el curso definitivo de los clásicos de la historia del pop, para inscribirse a la par de muchos de los próceres que constituyen el máximo linaje del movimiento. Gracias a canciones de bellas armonías y una fuerza expresiva fuera de serie, impusieron un estilo que, si bien no aporta demasiados elementos nuevos al sustrato rockero, combina de manera brillante los colores de la paleta sonora que ya existían desde mucho tiempo atrás, adosándoles como toque maestro una cuota beatle que transforma en sublimes a muchas de sus obras.
Sin embargo, existen otros intérpretes que surgieron en el mismo periodo, que son igualmente polémicos y que tampoco carecen de talento, pero que –a pesar de todo- no están en boca de todos por estos días. Es más, en muchos casos han pasado al olvido tanto sus derrapes como sus discos, sólo rescatados por ciertos melómanos empedernidos que vuelven una y otra vez a ellos. Y Oasis, en cambio, goza de una lozanía envidiable, reconocida incluso por nuevas camadas de fans que se suman a sus huestes, pese a que desde 2009 no se ha vuelto a ver juntos a los hermanos Gallagher.
Tal vez, que hoy se hable de la banda responde a que la canción “Don’t Look Back In Anger” se ha convertido en un himno del repudio a los atentados terroristas en Inglaterra, después de que Ariana Grande y Coldplay cantaran esa canción durante el concierto benéfico del domingo pasado, en homenaje a las víctimas del ataque suicida en Manchester. El tema parece hecho a la medida de estos tiempos en los que el miedo se ha apropiado de los ciudadanos del Primer Mundo, que vienen sufriendo en carne propia y a diario la violencia del terrorismo.
También podría motivar este revival de Oasis el lanzamiento como solista de Liam Gallagher, quien sacó el single “Wall Of Glass” el lunes pasado, como adelanto del que será su disco debut en solitario, cuya salida se prevé para las próximas semanas. Liam también participó del festival antiterrorista, una cruzada en la que se suponía que iba a estar acompañado por Noel; pero el mayor de los Gallagher no apareció por allí, confirmando que la saga de la enemistad entre ellos continúa y que las posibilidades de que las dos mitades de Oasis se junten son nulas.
Cabe pensar que la motivación para volver a escuchar los clásicos de Oasis surge, como sucede con otras bandas que hicieron historia, porque su atractivo se actualiza de forma permanente y eso hace que ellos también canten cada día mejor. Pero no es poco aporte el que hacen los Gallagher con sus manifestaciones de odio mutuo, transformados con la ayuda de los periódicos sensacionalistas británicos en algo así como los hermanos Süller del Reino Unido, siempre dispuestos a sacar los trapitos al sol de una reyerta que, de paso, los mantiene en el candelero y les reditúa en forma de difusión gratuita.