Sueño de la fábrica que no fue

En 1872, el anuncio entusiasta de un establecimiento fabril que se instalaría en Córdoba para producir paños con capitales franceses, era desmentido más tarde por los hechos.

Por Víctor Ramés
cordobers@gmail.com

A mediados de la segunda mitad del siglo XIX tuvieron lugar en Córdoba las primeras radicaciones de industrias de producción de bienes de consumo con materias primas nacionales, que fueron la punta de lanza del capital internacional. Aquí se habla en realidad sobre el fracaso de la instalación en Córdoba de una fábrica de paños que había sido anunciada con entusiasmo y esperanza en los diarios locales de 1872. Caracterizó ese período un encastre de crisis económicas que iba a empeorar al año siguiente, aunque las perspectivas alentadas por la producción lanar fomentaban el derecho específico a esa esperanza. Córdoba, entretanto, se hallaba a espera de un empréstito.
El diario El Progreso publica la buena noticia de aquel proyecto a comienzos de enero de 1872, y es posible seguir en el periódico la evolución y el destino de esa industria que prometía dar empleo a trabajadores locales.

“Fábrica de paños
Podemos dar a nuestros lectores la grata nueva de que pronto será un hecho la existencia entre nosotros de una fábrica de paños.
Tan buen efecto que ha causado la propuesta que publicamos en días pasados, hecha por fabricantes de Francia, que varios ciudadanos y capitalistas sean acercado al Gobierno, proponiendo unos el lleno de capital exijido, y otros ofreciendo el terreno a inmediaciones de la ciudad con un golpe de agua como se necesita para la planteación de la fábrica.
Sabemos también que el Dr. Villada ha ofrecido en su valiosa finca a inmediaciones de la ciudad, terreno y el agua necesaria en las condiciones que se necesita para dicha fábrica, ofreciendo además tomar en acciones, el valor que entrega de su propiedad.
Hemos dicho pues sin exagerar, pronto será un hecho la fábrica de paños.”
El Progreso insiste con entusiasmo en esos días sobre la buena nueva, ampliando información:

“Fábrica de paños
El gobierno ha aceptado la propuesta que se le hizo desde Francia para el establecimiento de una fábrica de paños y se ha contestado lo conveniente para explicar cómo se piensa realizar este gran pensamiento a que se asocian capitales particulares, cediendo también el terreno necesario.
Además uno de nuestros banqueros se ha acercado al Gobierno prometiendo tomar en el negocio la parte que se le quiera ceder poniendo el capital respectivo.
Se confirma pues la noticia que dimos y podemos decir que pronto tendremos en Córdoba la primera fábrica de gran importancia entre las muchas que se establecerán más tarde.”
Pasados diez días de esas publicaciones, El Progreso interroga, al tiempo que recoge de un diario porteño una nueva información independiente de las anteriores:

“Fábrica en Córdoba
¿En qué quedó la fábrica de tejidos que debía establecerse en Córdoba y para la cual se dirijieron propuestas desde Francia?
El Gobierno contesto satisfactoriamente, y varios capitalistas y propietarios ofrecieron dinero y terrenos con caídas de agua, como se solicitaba.
Ahora parece que se trata de formar otra asociación para una fábrica de tejidos según este suelto que tomamos de un colega de Buenos Aires:
«Un comerciante inglés que ha trabajado en la fábrica de tejidos de Salta, ha llegado a Buenos Aires con el objeto de formar una sociedad para establecer en Córdoba una fábrica también de tejidos.
El capital necesario es de veinte mil libras, calculándose una ganancia de un 12 por ciento, en la elaboración de ponchos, y otros útiles para las clases menesterosas del interior.»”
Pese a las excitantes publicaciones, el resultado en definitiva no iría a beneficiar la economía mediterránea, como se deja ver en las siguientes noticias que traía El Progreso en el mes de mayo de 1872.

“Fábrica de paños
La que iba a establecerse en Córdoba por propuestas hechas desde Francia y que fueron a la vez aceptadas por el Gobierno y por capitalistas de esta ciudad, parece que queda como el empréstito.
Cartas llegadas por el último paquete dicen que los empresarios desistían por ahora, viendo la poca seguridad de orden que ofrecía Córdoba por la constante lucha de los partidos.”
Y en la misma edición, la publicación cordobesa trae este otro suelto, que parece a propósito para reventar la hiel local, ya que las provincias de Salta, Santiago del Estero y Entre Ríos terminaban aventajando a la Docta desairada en lo tocante a radicación de industrias de paños.

“Otra fábrica de paños
Fuera de la que se estableció en Santiago tenemos ahora otra en Entre Ríos según el «Nacional», que dice así:
«Ya tenemos una fábrica de paños en la República, que ha empezado a funcionar.
Este honor le ha tocado a la provincia de Entre Ríos, pues dicha fábrica está establecida en la Concepción del Uruguay.
Toda la máquina de fábrica es nueva, de la mejor clase y movida toda a vapor.
Las primeras telas que salgan de esa fábrica, única en el país, van a ser presentadas al Gobierno Nacional.»
El motivo de este fracaso había sido expuesto de antemano por El Progreso, previo a todas estas citas, el 6 de enero de 1872:
“Espíritu de empresas en Córdoba
El Gas, Fábrica de paños y Ferrocarril a La Calera.
Con íntimo placer y con preferencia nos ocupamos de estos tópicos que tienen positiva significación de progreso y engrandecimiento para Córdoba.
Cada vez que un diario del interior señala al pueblo un epígrafe que es seguido de escritos o noticias sobre industria, comercio, inmigración o empresas nuevas, ese pueblo debe estar de felicitaciones, y leer con mayor interés todo lo que se relaciona con el trabajo, que lo que se refiere a la lucha estéril de la política y a la enojosa polémica en que no campea sino el odio y el rencor eterno de los partidos!
(…)
Se ha propuesto al Gobierno desde Europa el establecimiento de una fábrica de paños en Córdoba.
El Gobierno que se ha lanzado en el camino del progreso, ha fijado ya su pensamiento sobre la materia, pero encuentra para la realización de este importante proyecto, la insalvable dificultad de la reunión de las Cámaras.
Allí se estanca la corriente de todo progreso, allí muere todo gran pensamiento, allí en fin se desalienta y desfallece el espíritu de empresa.”



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