Argentina podría sacar ventaja del proteccionismo de Trump

China y México, perjudicados por la nueva política de Estados Unidos, tienen segmentos a los que productos argentinos pueden apuntar. El desafío a la hora de gestionar las importaciones.

Las exportaciones argentinas –perjudicadas por factores internos y externos- acumularon cuatro años de caída entre 2011 y 2015, aunque en 2016 se frenó esta tendencia, los valores continúan lejos de los máximos de 2011. Ahora el fantasma es Donald Trump y su política proteccionista, aunque un informe privado sostiene que Argentina podría sacar ventajas en ese contexto.
La posición de Trump desató políticas de reciprocidad que implican “comprar a quien nos compra”. Ante un retroceso en el comercio bilateral con Estados Unidos, México y China lucen como potenciales destinos para apuntalar las exportaciones argentinas.
Ecolatina advierte, sin embargo, que una mayor apertura a esos mercados implicaría también mayores importaciones. En este sentido es preferente asociarse con economías complementarias más que sustitutas, “para evitar efectos nocivos sobre la producción doméstica”.
En el nuevo esquema países como México o China, con los que el nuevo gobierno de Estados Unidos planea reformular sus relaciones comerciales, son los casos más emblemáticos del actual paradigma.
Por ejemplo, respecto de México Argentina mantiene en la actualidad un intercambio bilateral acotado, en tanto representa sólo 2,2% del flujo comercial. Sin embargo, en caso de que Estados Unidos adoptara una postura más proteccionista, ese país podría tomar represalias y buscar nuevos mercados para abastecer su economía, en donde Argentina podría potenciar sus exportaciones.
Los envíos argentinos a México alcanzaron US$ 800 millones el año pasado (tan sólo 1,3% del valor exportado en 2016), al mismo tiempo que las importaciones mexicanas superaron los US$ 385.000 millones ese mismo período, es decir casi siete veces las exportaciones totales argentinas (apenas por debajo de los US$ 58.000 millones). Por otro lado, los envíos de Estados Unidos a su vecino del sur treparon a US$ 180.000 millones en 2016 (casi la mitad del total importado por México) por lo que, de llevarse adelante la “política de reciprocidad”, nuestro país encontraría allí un potencial mercado exportador.
Más aún, las importaciones de maíz, trigo, girasol y soja en bruto de México, commodities que fácilmente Argentina podría proveer, superaron US$ 19.200 millones el año pasado, lo que implica más del doble del total exportado de estos productos por los argentinos (US$ 8.300 millones). Por ende, “la posible reacción mexicana ante la amenaza proteccionista de Trump, generaría oportunidades para nuestro país”, señala Ecolatina.
Según los datos disponibles de 2015, México exportó más de US$ 65.000 millones de vehículos y autopartes a Estados Unidos (superando el total importado por Argentina dicho año). En la misma línea, los mexicanos enviaron a ese destino televisores y computadoras por más de US$ 27.000 millones. En el caso concreto de estos productos, la profundización del intercambio bilateral podría significar nuevos desafíos para Argentina a nivel interno (reemplazo de la producción local por la externa) pero también en las relaciones con otros países (por caso, con Brasil y su industria automotriz).
El otro país que estaría perjudicado por la nueva política comercial estadounidense es China. Sin embargo, en este caso los lazos que mantienen con Argentina son más fuertes, con lo cual no es extraño pensar en una posible profundización de las relaciones comerciales.
En los últimos años, fue el segundo destino de las exportaciones argentinas, y si bien éstas se contrajeron 13% en valores entre 2012 y 2016, las cantidades vendidas aumentaron más de 30% en el período. Ese avance estuvo concentrado en los productos primarios; porotos de soja (aumentaron casi 50% en cantidades, llegando a los 7.800 miles de toneladas en 2016), o los envíos de aceites crudos de petróleos (treparon 50% en términos reales en el mismo período).
En la misma línea de lo que podría suceder con México, las importaciones chinas ya crecieron significativamente en los últimos años. Hoy es el segundo proveedor de mercancías, detrás de Brasil. En 2016, las compras externas argentinas procedentes de China superaron US$ 10.000 millones (+30% en los últimos seis años, llegando a representar casi un quinto del total importado), lo que elevó nuestro déficit comercial bilateral a US$ 6.000 millones, creciendo 50% en relación a 2015.



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