Méndez suma tribu K a multialianza por novena banca

El concejal del Movimiento ADN se posiciona como prenda de unión en una alquímica confluencia de tribus kirchneristas y progresía de pasado “anti K”.

Abril concluye con un clima electoral definitivamente instalado en el tablero cordobés. Mientras los cambiemitas se envuelven en tironeos por los primeros lugares de la lista, el peronismo provincial está expectante a los movimientos de sus principales referentes, con especial foco en el exgobernador y posible candidato, José Manuel de la Sota.
Los dos sectores confían en ser capaces de obtener, entre ambos, ocho de las nueve puestos que los cordobeses enviarán a la Cámara Baja del Congreso por el período 2017-2021. Sin embargo, una mayor incertidumbre sobrevuela sobre el destino de la banca restante.
Es ese escenario el que entusiasma a otros grupos políticos instalados en el escenario político local: la izquierda, el kirchnerismo y el vecinalismo, entre otros. Los resultados históricos muestran que las elecciones de medio término siempre han beneficiado a las fuerzas emergentes, y nadie quiere dejar pasar la oportunidad.
Es por ello que Tomás Méndez, excandidato a intendente de Córdoba y actual concejal, no descansa en la tarea de pergeñar una alianza que le permita ser el tercero en discordia, entre Cambiemos y Unión por Córdoba.Semana a semana, el líder del Movimiento ADN ha ido sumando fotos de encuentros con diversos sectores políticos cordobeses: socialistas, vecinalistas, olguistas y, ahora, kirchneristas.
El concejal Méndez logró concertar con el Partido Socialista y sectores vecinalistas de la provincia un Encuentro de Concejales y Tribunos de Cuentas, en un intento por mutar de fuerza municipal a armado provincial.Luego, dio a conocer los fluidos diálogos con Fuerza de la Gente, la agrupación que lidera la exconcejal Olga Riutort.
Ahora, acordó una agenda de trabajo conjunta con Eduardo Fernández, titular de APyME y dirigente del Partido Solidario, miembro activo del Frente para la Victoria.
Dos comunes denominadores permiten trazar una línea entre todos ellos, describiendo la esencia de la multialianza de Méndez. En primer lugar, se trata de organizaciones con un caudal electoral que va de lo pequeño a lo ínfimo.
Riutort es, de todos ellos, la que cuenta con las mejores preseas para exhibir, pero el bajísimo desempeño obtenido en 2015 en conjunto con Luis Juez erosionó el valor de sus acciones. Socialistas, vecinalistas y kirchneristas, por su lado, han competido electoralmente como parte de alianzas que escondieron sus desempeños individuales, asumidos como minoritarios por sus sucesivos socios.
Por otra parte, en todos los casos se trata de grupos que se encuentran fuera de los dos grandes polos de la política cordobesa actual. Es esta característica la que le permitiría a Méndez amalgamar una alianza a pesar de lo variopinto de las identidades en juego.
Méndez, que con el 23,2 por ciento de los sufragios capitalinos consiguió posicionarse como la segunda fuerza de la Ciudad, sabe que el 2017 puede ser crítico para sus aspiraciones en el 2019. Los votos capitalinos no le alcanzarían para dar el salto al Congreso, por lo que una alianza se vuelve imprescindible.
Asimismo, su carácter de outsider de la política tradicional sería mérito suficiente para actuar de garante entre las tribus kirchneristas y los sectores que no comulgaron en ex oficialismo nacional. De más está decir, siempre que ello garantice su nombre en el primer lugar de la boleta.
Los dos sectores confían en ser capaces de obtener, entre ambos, ocho de las nueve puestos que los cordobeses enviarán a la Cámara Baja del Congreso por el período 2017-2021. Sin embargo, una mayor incertidumbre sobrevuela sobre el destino de la banca restante.
Es ese escenario el que entusiasma a otros grupos políticos instalados en el escenario político local: la izquierda, el kirchnerismo y el vecinalismo, entre otros. Los resultados históricos muestran que las elecciones de medio término siempre han beneficiado a las fuerzas emergentes, y nadie quiere dejar pasar la oportunidad.
Es por ello que Tomás Méndez, excandidato a intendente de Córdoba y actual concejal, no descansa en la tarea de pergeñar una alianza que le permita ser el tercero en discordia, entre Cambiemos y Unión por Córdoba.Semana a semana, el líder del Movimiento ADN ha ido sumando fotos de encuentros con diversos sectores políticos cordobeses: socialistas, vecinalistas, olguistas y, ahora, kirchneristas.
El concejal Méndez logró concertar con el Partido Socialista y sectores vecinalistas de la provincia un Encuentro de Concejales y Tribunos de Cuentas, en un intento por mutar de fuerza municipal a armado provincial.Luego, dio a conocer los fluidos diálogos con Fuerza de la Gente, la agrupación que lidera la exconcejal Olga Riutort.
Ahora, acordó una agenda de trabajo conjunta con Eduardo Fernández, titular de APyME y dirigente del Partido Solidario, miembro activo del Frente para la Victoria.
Dos comunes denominadores permiten trazar una línea entre todos ellos, describiendo la esencia de la multialianza de Méndez. En primer lugar, se trata de organizaciones con un caudal electoral que va de lo pequeño a lo ínfimo.
Riutort es, de todos ellos, la que cuenta con las mejores preseas para exhibir, pero el bajísimo desempeño obtenido en 2015 en conjunto con Luis Juez erosionó el valor de sus acciones. Socialistas, vecinalistas y kirchneristas, por su lado, han competido electoralmente como parte de alianzas que escondieron sus desempeños individuales, asumidos como minoritarios por sus sucesivos socios.
Por otra parte, en todos los casos se trata de grupos que se encuentran fuera de los dos grandes polos de la política cordobesa actual. Es esta característica la que le permitiría a Méndez amalgamar una alianza a pesar de lo variopinto de las identidades en juego.
Méndez, que con el 23,2 por ciento de los sufragios capitalinos consiguió posicionarse como la segunda fuerza de la Ciudad, sabe que el 2017 puede ser crítico para sus aspiraciones en el 2019. Los votos capitalinos no le alcanzarían para dar el salto al Congreso, por lo que una alianza se vuelve imprescindible.
Asimismo, su carácter de outsider de la política tradicional sería mérito suficiente para actuar de garante entre las tribus kirchneristas y los sectores que no comulgaron en ex oficialismo nacional. De más está decir, siempre que ello garantice su nombre en el primer lugar de la boleta.