Juri, el gran elector para comicios del 6 de junio

Con el festejo del primer aniversario, trascienden datos sobre sondeos de imagen

Por Gabriel Osman
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Rector Hugo Juri y decano Marcelo Conrero.

En un año de gestión hizo en la UNC lo que no pudo o quiso el kirchnerismo universitario en nueve. Con una mayoría exigua en la Asamblea Universitaria (quórum estricto), logró llevar a la casa de estudios a elecciones directas de cargos unipersonales (rector y decanos). Por eso Hugo Juri tuvo ayer motivos para celebrar su primer año de mandato y por eso tiene una imagen alta en todas las unidades académicas de la UNC, que solo mejora en su reducto el decano de Agronomía, Marcelo Conrero.
No se elige para rector en el ya cercano turno electoral de junio, pero el peso actual de su imagen lo pueden convertir en gran elector para las elecciones de los siete decanatos que deben renovarse: Agronomía, Arquitectura, Odontología y Lenguas, todas del oficialismo; Filosofía, Famaf y Químicas, en manos de la oposición.
Este “factor Juri” puede ser operativo siempre y cuando el oficialismo se avenga a asumir rápidamente ciertas claves que conlleva un régimen de elecciones directas, que convierte a la UNC en el “tercer distrito electoral” de Córdoba, detrás de la propia provincia y del municipio capitalino. Claro que para esto el rector debería declinar su postura de neutralidad política, probablemente solo formal.
Por propia definición de una elección directa, el experimento electoral que se estrenará el 6 de junio será para un público general, aunque tendrá claves propias: el claustro docente (ponderado con el 50% de peso en los comicios) es prácticamente decisivo, aunque no para un público “lego”. Esto limita las propuestas demagógicas, por más que haya docentes a los que les importe “un carajo lo académico” (Mirta Iriondo dixit).
El sistema directo fue una pequeña hazaña del oficialismo, en la que creyó más Juri que la alianza oficialista en su conjunto. Aun así, la reforma es incompleta en varios puntos (algunas de estas imperfecciones deben ser corregidas por la Asamblea Universitaria, y oportunamente se consideró ya sí temerario convocarla otra vez para introducir más cambios estatutarios). Una de estas imperfecciones quedará en evidencia el 6 de junio: se votará sólo para consiliarios y consejeros estudiantiles, y recién en mayo de 2018 se completará la renovación para los claustros docente, no docentes y graduados.
Esto generará un desfasaje de mandatos, por la duración distinta de los mismos: solo un año para los estudiantes, dos para docentes, no docentes y graduados, y tres para decanos y rector. La primera consecuencia será que el sistema semi parlamentario que existía mudará hacia un régimen presidencialista, en el que los titulares de las unidades académicas y del Consejo Superior pueden quedar sin mayoría propia en sus respectivos consejos, con riesgos de gobernabilidad.
Se podrá verificar el cambio de disposición de Juri a hacer la “plancha” en su aparición en fotos y eventos junto a los candidatos del oficialismo, en particular, en Facultades disputables a la oposición, como Ciencias Químicas, o en aquellas en que está en dificultades para retener, como Arquitectura.
El estreno del régimen electoral directo también ha puesto en escena los sondeos, que tendrán un universo, con todos los claustros incluidos, de 130 mil electores o más. Las primerísimas encuestas para un campo de medición de 100 mil estudiantes y de los otros tres claustros, dan al oficialismo rectoral con chances de retener Arquitectura y de disputarle la conducción de Químicas a Gustavo Chiabrando.
En Arquitectura, la dupla de candidatos ya está cerrada con Mariela Marquicio y Guillermo Olguín. Ambos dictan materias en las dos carreras de esa Facultad (Arquitectura y Diseño), lo que mejora su posicionamiento. La fórmula Marquicio-Olguín ganaría en los estamentos docentes de Titulares y Adjuntos, y mostraría paridad en Auxiliares. Pero sin candidatos de oposición definidos, el sondeo ha de ser seguramente muy mejorable. Graduados, en tanto, será el verdadero acertijo, pero no solo en la elección decanal de Arquitectura sino en todas la Universidad, por la sencilla razón de que este padrón es “abierto”. Esto es, podrán votar los egresados de cada unidad académica, por toda exigencia.
La veda para hacer campaña electoral se levantará recién el 8 de mayo. Pero esta restricción no opera para la actividad institucional y, con ello, para la posibilidad de intensificar la visibilidad pública de candidatos y funcionarios.