Diferencias de giros a provincias excede a la coparticipación

Si bien se corrigieron algunas inequidades, todavía queda pendiente un debate amplio sobre cómo debe funcionar el federalismo fiscal. La Nación recauda el 76% de los recursos y las provincias administran 57% del gasto.

Aunque, en general, la distribución de recursos entre la Nación y las provincias mejoró en el último año, los gobernadores –incluido el cordobés Juan Schiaretti- insisten en que continúa el desbalance entre las responsabilidades de gasto y las potestades tributarias. Hoy el 76% de los recursos totales son recaudados por la Nación (frente a un 21% de las provincias), mientras que un 57% del gasto es responsabilidad directa de este nivel de gobierno (35% en el caso del consolidado provincial).
Si bien hay que tener en cuenta que parte de los recursos que recauda la Nación son luego transferidos por la coparticipación y otras transferencias automáticas y no automáticas, hay un desequilibrio fiscal vertical.
Un trabajo de los economistas Nadin Argañaraz (hasta hace poco funcionario nacional), Ariel Barraud, Florencia Maldonado y Valentín Mong plantea que la discusión sobre el reparto de fondos entre Nación y provincias y entre administraciones provinciales (distribución secundaria) debe abarcar de manera amplia los distintos gastos y transferencias: “Si sólo se centra en la coparticipación dejaría de lado otros recursos que tienen impacto relevante en el federalismo”.
Hoy el principal componente del federalismo son las transferencias por coparticipación y todos los envíos automáticos a los distritos provinciales, el presupuesto de este año proyecta –incluyendo la recuperación de fondos que financiaban Anses- muestra que las mayores partidas se destinan a las jurisdicciones de CABA y Buenos Aires.
Cuando se calculan esos gastos en pesos por habitante sigue primando el distrito capital; mientras que también sobresalen en el ranking provincias de baja densidad poblacional como el caso de Santa Cruz con las transferencias corrientes y La Rioja para los gastos de obra pública, ubicándose atrás Santa Fe y Córdoba, que quedan en la cola de la distribución.
Cuando el Iaraf considera de manera conjunta los envíos automáticos a provincias más el gasto discrecional de la Nación en transferencias automáticas y obra pública, puede apreciarse que medido en pesos por habitante el ranking ubica a las provincias de Tierra del Fuego, Catamarca, La Rioja y Santa Cruz entre las que reciben mayores fondos.
En el otro extremo, las provincias más pobladas como Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santa Fe, verifican un menor nivel por habitante.
Sin embargo, comparando la distribución presupuestaria vigente de los gastos en transferencias y los gastos de capital, decididos no automáticamente, con una distribución hipotética entre las provincias si se hiciese conforme a la distribución automática vigente, los envíos discrecionales favorecen a CABA, puesto que su coeficiente efectivo en los recursos automáticos es del 5,1% mientras que participa en un 24% de los envíos discrecionales.
También aparece un dato llamativo en esta comparación, que es el de Buenos Aires, cuya participación efectiva en los envíos automáticos es del 18,1% en la actualidad, mientras que sube al 28,5% en el caso del reparto de los fondos discrecionales.
Las restantes “ganadoras” en esta comparación son Santa Cruz y Chubut (aunque las magnitudes absolutas son mucho menores que las de CABA y Buenos Aires), mientras que el resto pierde recursos.
El trabajo también analiza qué ocurre con la dispersión en los montos por habitante que determinan los envíos nacionales a provincias. La variabilidad entre jurisdicciones que se aprecia al considerar los giros automáticos (coparticipación y “fondo sojero”) se reduce tanto cuando se le agregan las transferencias corrientes como cuando se incorporan además los envíos de capital.
Así –si se cumple el presupuesto- se logaría compensar en parte tanto la baja participación legal de CABA en la coparticipación y la “pérdida histórica” que la provincia de Buenos Aires viene denunciando que sufre en este reparto secundario.



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