Desperonizadas, tribus K buscan aliados en mercado progre

La migración de dirigentes y militantes kirchneristas hacia el PJ provincial, obliga al espacio nacional y popular a repensar su estrategia electoral con miras a octubre.

La salida de unos 400 militantes y dirigentes de La Jauretche Córdoba se inscribió dentro de una fuga mayor de referentes kirchneristas que buscaron asilo dentro de la estructura provincial del PJ.
El debilitado espacio nacional y popular en Córdoba sufre sucesivas migraciones internas desde la derrota nacional del binomio Daniel Scioli-Carlos Zanini en 2015, maximizadas en este año electoral. La necesidad de algunos caudillos K de acomodar el cuerpo en el nuevo escenario, provocó la reconversión de muchos al schirettismo. Del otro lado, el PJ de Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota los recibe con los brazos abiertos. La siempre tan mentada unidad del peronismo cordobés es la excusa máxima que lava cualquier culpa por el pase de bando.
En ese marco, lo que queda del kirchnerismo ortodoxo en esta provincia, busca rearmarse para formar parte del menú electoral de las legislativas de octubre. El propósito es ser la alternativa a Cambiemos y Unión por Córdoba.
Sin embargo, antes de definir sus candidatos (la danza de nombres es extensa), el sector que tributa a Cristina Fernández de Kirchner tiene muchas cosas que resolver en una provincia donde el proyecto nacional y popular nunca terminó de echar raíces. Por el contrario, Córdoba demostró ser “la” jurisdicción anti K.
Lo cierto es que uno de los puntos más importantes a definir en los plenarios y reuniones, siempre fue si la boleta debía componerse con nombres de kirchneristas de pura cepa o abrir el juego a un frente más amplio que les permita fusionarse con otros sectores del mercado progresista.
Haciendo lugar al llamado que hizo meses atrás su jefa política cuando convocó a conformar un gran frente ciudadano, y tras un baño de realidad sobre la particular situación del kirchnerismo en Córdoba, finalmente el Frente para la Victoria local se inclinó por la segunda opción.
Mediante un documento que se difundirá en los próximos días, el kirchnerismo informará que jugará en octubre con una alternativa electoral amplia, con vocación frentista. En esa premisa recibirá a todos los sectores progresistas del peronismo que estén fuera de la estructura oficial, del radicalismo y la izquierda amplia que compartan como objetivo la crítica irrestricta hacia los gobiernos de Mauricio Macri y Juan Schiaretti.
Un apunte: en ese terreno se encontrarán con otros espacios políticos como el socialismo que conversa con el concejal Tomás Méndez que también están a la caza de voluntades progresistas.
Lo cierto es que en el caso del kirchnerismo, la búsqueda de aliados, entre otras cosas, responde a la necesidad de compensar el alejamiento de los dirigentes peronistas con territorio propio y, por ende, dueños de votos. El pase de los legisladores Ricardo Visani y Nora Bedano a Unión por Córdoba, el acercamiento a Schiaretti del intendente de Villa María Martín Gill, la salida del Movimiento Evita, y ahora la partida de un nutrido grupo de militantes capitalinos reclutados por Alejandra Vigo, obligan a repensar la estrategia electoral del espacio K en Córdoba.



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