Nuevos delegados de UTA “atenderán” en el colectivo

Los representantes de base que fueron favorecidos por el voto de los choferes de Autobuses Córdoba, Ersa y Tamse se comprometieron con los interventores a defender los derechos de los afiliados, en un marco de respeto al estatuto del organismo.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Un nuevo contrato de convivencia interna parece imperar dentro de la UTA Córdoba. Terminó la tercera elección de delegados en un clima democrático, sin que los usuarios del sistema de transporte urbano fueran rehenes de las campañas proselitistas internas.
En la jornada de ayer, las conductoras de Tamse ungieron a la referente trotskista, Sonia Beas (Lista 2). Se impuso a las propuestas de las ex delegadas Miriam Juárez y Andrea Velázquez.
El mapa de nuevos dirigentes post intervención comienza a completarse. Ersa tendrá como referente del cuerpo de representantes de base a Omar “Pescado” González, dirigente conocido por formar parte de la cúpula gremial del paladín de los choferes, Miguel Díaz. En adelante, también será recordado como el hombre que le puso un punto final a la carrera sindical de Alfredo “Cuchillo” Peñaloza, su rival en esa compulsa.
En tanto, en Autobuses Córdoba se impuso Luis Marin, chofer que tuvo su momento de fama en los medios al subir un video que mostraba cómo viajaban los pasajeros en la línea 53.
El último capítulo electoral en la UTA será posiblemente en noviembre, cuando llegue el turno de los choferes de Coniferal para elegir a sus nuevos delegados. Se espera que el cronograma se termine como empezó: sin sobresaltos. Los interventores saben que del normal desarrollo de estos comicios dependía la posibilidad de convocar a elecciones generales en 2018, cuando debía caducar el mandato del desplazado Ricardo Salerno.
Los cierto es que los empleados del sistema votaron a sus representantes en el cuarto oscuro y el servicio no fue afectado como ocurría en el pasado reciente del gremio. En especial durante la gestión de Peñaloza, las demostraciones de fuerzas entre delegados o choferes abundaba no sólo en medio de una campaña; más bien, cualquier oportunidad era buena para escenificar los conflictos internos guardando los coches en la punta de línea.
Los últimos sucesos sorprenden, ahora. No obstante, el enviado especial de Roberto Fernández de UTA Nacional, el santafesino Luis Arcando, y sus colaboradores locales vienen trabajando para que esta “nueva normalidad” no sea un episodio aislado; sino que sirva para sentar bases sólidas. Al final de cuentas, el objetivo ulterior es que la filial cordobesa vuelva a manos de referentes sindicales surgidos de la actividad política interna honesta.
El camino es uno: respetar el estatuto de la UTA a rajatabla. Los cuerpos de delegados que resultaron electos contarán con el apoyo y confianza de la intervención, siempre y cuando no se aparten de la letra impresa.
Esto implica, comenzar a corregir algunos “usos y costumbres” de la seccional mediterránea que no ocurrían en otros puntos del país. Un paso muy importante en el nuevo esquema de diálogo que pretende instaurarse puertas adentro del UTA implica el respeto por las licencias gremiales establecidas en el reglamento interno. En la práctica, los delegados superaban las horas fijadas para atender las demandas de los trabajadores.
Los interventores y los nuevos delegados acordaron cumplir los cuatro días de dispensa de las tareas laborales habituales de cualquier chofer (o cinco jornadas, si el mes tiene 31 días). De esta forma, la oficina será el colectivo.
Con este nuevo trato se espera que los dirigentes ungidos por el voto estén en contacto directo con los problemas de las bases y se genere un nuevo pacto de confianza entre representantes y afiliados.



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