Insospechada liviandad de Oscar Aguad

En el decreto sobre las intenciones estampilleras de Aguad hay un sector destinado a las “conmemoraciones”. Y aquí viene lo interesante.

Por Daniel V. González

El Ministerio de Comunicaciones, que está a cargo del cordobés Oscar Aguad, acaba de publicar su plan de emisión de sellos postales para este año. Gente organizada, sin duda.
En el Boletín Oficialpublica una larga lista de estampillas que emitirá durante 2017. Así, nos enteramos que habrá una para homenajear a Roberto Fontanarrosa, otra para Pedro B. Palacios (Almafuerte), una para la Antártida y otra por el año de las Energías Renovables. Todo bien. Y seguimos: una para Astor Piazzola, otra para Hipólito Irigoyen (sic) y una para la Copa Davis. Todo bárbaro. La emisión de estampillas es una forma de homenajear a muchos personajes y a bajo costo. Perfecto.
Pero en el decreto sobre las intenciones estampilleras de Aguad hay un sector destinado a las “conmemoraciones”. Y aquí viene lo interesante. El listado incluye a José Luis Cabezas, por el 20° aniversario de su asesinato, el bicentenario del Cruce de los Andes y los 200 años de la Batalla de Ayohuma. Y en el medio de estos acontecimientos, se anticipa la emisión de una estampilla insospechada, prevista para conmemorar (sic) el 50° aniversario de la muerte de Ernesto “CHE” Guevara. Muy interesante.
La verdad es que no sospechábamos estas inclinaciones de Aguad, cuyo apodo es el de “milico”, por su fugaz paso por el Liceo General Paz pero a la vez que por su estilo severo y enérgico, que muchos nombran como autoritario.
No vamos a discutir aquí el significado del Che Guevara en la política nacional y latinoamericana. Revolucionario en Cuba, fue enviado por Fidel Castro a la muerte en Bolivia donde acudió con la pretensión de sublevar a campesinos que lo miraban con indiferencia y lo denunciaron a las autoridades que finalmente lo detuvieron en un estado deplorable y lo fusilaron. Guevara fue la inspiración de cientos y miles de jóvenes argentinos que en los años setenta se lanzaron a la aventura guerrillera y contribuyeron decisivamente a la instalación del gobierno militar que los masacró.
Gracias a las fotos de Korda, Guevara se transformó en posters y remeras. En su momento, el propio Perón lo reivindicó como un mártir de la liberación de América Latina. Eran tiempos de la guerra fría y el viejo líder ponía fichas a los terroristas de Argentina para que volvieran loco a Alejandro Lanusse y éste se decidiera a convocar a elecciones libres.
Pero no estamos en los setenta. Ya tenemos el diario del lunes. Ahora sabemos en qué terminó el socialismo, cuál fue el destino de Cuba y qué resultó de la guerrilla argentina. Todo fue sangre, balas y muerte. Ahora tenemos mucho más claro el significado del Che Guevara en la historia latinoamericana y argentina.
Por eso es que resulta de una liviandad incomprensible la decisión de Aguad de jerarquizar su figura sumándolo a una lista de conmemoraciones que incluye hechos históricos como el Cruce de los Andes y batallas por la independencia.
Por supuesto que resulta inaceptable una explicación que pueda pretender justificarse por un supuesto ejercicio de diversidad en los homenajes. Y no es necesario abundar en argumentos en este sentido. La diversidad, en todo caso, la ejerce cada uno a su tiempo. El kirchnerismo tachó a Sarmiento de los festejos de los 200 años de la Revolución de Mayo y exaltó la figura de Guevara en alguna exposición de literatura en Europa. Esa es su línea histórico cultural. De Macri y su gobierno se espera otra cosa. Otra línea histórica y cultural. Y de Aguad, también.
Otra de las argumentaciones posibles es que se trata de temas “que no le importan a la gente”, explicación también de gran levedad que resulta completamente inaceptable. Nos encantaría que Aguad argumente a favor de sus razones para emitir un sello postal en conmemoración del Che Guevara. Que lo explique a los jóvenes alumnos y estudiantes de todo el país.
Un país serio supone gobernantes serios. Y la seriedad no es lo mismo que tonos de voz enérgicos e impostación de firmeza. Es otra cosa. Se trata también de proponer un curso cultural distinto y plural donde evidentemente no debe haber lugar para los intolerantes y promotores de la violencia y las dictaduras. No son ellos un ejemplo edificante para nadie.
Un gobernante serio también debe exhibir firmeza ante las tentaciones del marketing y el turismo macabro, que gusta de itinerarios que incluyan lugares vinculados a personajes exóticos y violentos. Lejos de esto, en Austria decidieron destruir la casa natal de Hitler y, que sepamos, no se emiten sellos postales para conmemorar su muerte.
Hace pocos días nos ocupamos de un hecho similar: la aprobación de una ley en la Provincia de Buenos Aires, con anuencia del gobierno de María Eugenia Vidal, que determinaba la cantidad de 30.000 desaparecidos.
A este gobierno no se lo ha votado para que sea “progre”. Sería bueno que entendiera eso.



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