¿Al final cuanto debe Talleres?

Algunas especulaciones y trascendidos dan cuenta de la existencia de un abultado pasivo en el club de barrio Jardín. Desde el oficialismo mantienen silencio en indiferencia y Fassi relativiza la circunstancia. La realidad se sabrá en el segundo semestre, en la Asamblea Anual Ordinaria.

Por Federico Jelic

talleresSe propagó como un reguero de pólvora aquella imagen por whatsapp en diversos estamentos del mundo albiazul. Talleres debería entre 60 y 70 millones de pesos, de acuerdo a trascendidos, aunque no hay documentos que puedan confirmar dicha afirmación, pero lo mismo causaron conmoción. ¿En qué se basan aquellas voces inquisitorias a la hora de explicar semejante acusación? La gestión del presidente Andrés Fassi, en dos años y cuatro meses de gestión, con dos ascensos como éxitos consumados y el equipo en zona de Copa Sudamericana, tendrá que afrontar ahora otro flanco espinoso en caso de que sea veraz dicha presunción. De todas maneras, por ahora se trata solo de versiones, motivo por el cual desde el oficialismo hacen caso omiso de de la versión, como estrategia de resguardo.
Desde algunos sectores opositores refuerzan esa tesis de la deuda, producto de obligaciones contraídas con el Grupo Pachuca, hasta diciembre inversor fundamental en el proceso del “Zorro” en barrio Jardín. Además, acusan que quedaron pendientes algunos pagos no menores en estructuras edilicias, remodelaciones y demás menesteres.
Sin embargo, no hay papeles que certifiquen este panorama. La pasada Asamblea realizada en el Orfeo Superdomo habló de un superávit teniendo en cuenta algunos factores “discrecionales” y créditos por cobrar, más revalorizaciones de activos propios.
Desde su asunción, en diciembre de 2014, fue notable la inversión en pos del objetivo de mejorar la performance deportiva, y entonces dos ascensos para cruzar de punta a punta del Federal A a Primera División. Adquisición de futbolistas, algunos abonados en dólares más un crecimiento del presupuesto mensual de manera sideral formaron partes de la apuesta institucional del hombre fuerte de Pachuca. La procedencia de dichos fondos a muchos sectores les causó sospecha. Los resultados deportivos fueron el mejor escudo, sin duda.
El balance de 2016 habló de un aporte extraordinario no reintegrable a cargo de Andrés Fassi, como rueda de auxilio para llegar al auto sustentamiento, pilar fundamental de este proceso. De todas formas, son legítimos tanto las intrigas como los derechos de la dirigencia de presentar la papelería correspondiente en la Asamblea, como indica el estatuto.
Nunca el oficialismo salió a desmentir informaciones y acusaciones, siendo esta una postura institucional y sello distintivo de la gestión. Se habla solo en redes sociales y canales oficiales. No se contesta. Es cierto que las publicaciones van desde lo social o lo corporativo hasta lo deportivo en lo meramente informativo, pero pocas veces se explicaron otros aspectos más allá de lo deportivo. Y raramente en lo económico o financiero.
La noticia se viralizó por un programa de TV que no hizo más que, en algunos casos, subrayar trascendidos extraoficiales. Que se le deben más de 10 millones de dólares al Pachuca de México, que están virtualmente vendidos Emanuel Reynoso, Victorio Ramis y Guido Herrera y que el predio de las 24 hectáreas llamado “Amadeo Nuccetelli” en honor al gran presidente de Talleres, será vendido en pos del financiamiento del nuevo complejo deportivo “Mundo Talleres”.
Lo único concreto hasta el momento es que aquellos aportantes para el primer tramo de la campaña podrán comenzar a exigir su inversión sólo cuando se concreten transferencias, con un reparto del 75 % para el financista y un 25% para el club. Y se daría recién después del quinto año de proceso, a riesgo, en caso de que en diciembre en las elecciones, el oficialismo cede el trono en las urnas.
Hoy es imposible cuantificar cuánto debe Talleres y todo lo restante está en el marco de las suposiciones, por eso el aventurarse con cifras y confirmaciones sería caer en el irresponsable camino de la imprudencia, más allá de algunas especulaciones. De todas maneras, Fassi supo esquivar la problemática con la elegancia que lo caracteriza: “Hay veces que los periodistas la quieren hacer muy fácil. No hay que hablar por hablar, el club está abierto, en la sede hay disponibilidad, los números están en orden y lo vamos a mostrar en la próxima asamblea. Talleres no le debe un peso a nadie. Ya nos pusimos al día con el plantel después de que existieran retrasos en el contrato de trayectoria. Que el socio de Talleres se quede tranquilo, que estamos en uno de los mejores momentos institucionales de la historia, con aliados estratégicos y con más de 50 mil socios”, declaró.

Esperando la Asamblea
Como este año a fines de noviembre o diciembre corresponde la realización del acto eleccionario que proclamará autoridades hasta 2020, la Asamblea anual ordinaria obligatoria y la aprobación de balance tendrían que llevarse a cabo en un plazo no muy lejano. El estatuto es claro en ese sentido, indicando que debería hacerse dentro de los 120 días del cierre del ejercicio del 30 de noviembre de 2016, es decir, ese plazo estaría por vencer o ya venció. Asimismo, se necesita la validación de Inspección de Personas Jurídicas por lo que, de todas formas, las expectativas marcan que podrían tener lugar en junio o julio.
Los opositores no se muestran contentos con esa posibilidad, argumentando que lo deportivo podría tapar algunos asuntos provistos de poca claridad, después de que el equipo conservara inminentemente su lugar en la máxima elite nacional y, en una de esas, gozando del pasaje garantizado a alguna copa internacional.
“Talleres debe 60 millones de pesos” y “Fassi se encuentra en México buscando nuevos fondos” tras la salida de Pachuca como inversor, fueron los temas de la semana pasada. El presidente aclaró que la participación del grupo mexicano cumplió un ciclo y que ahora es el turno de los empresarios locales. Los 52 mil generosos socios que dejan su cuota social en las arcas de manera directa son insuficientes al giro ordinario, cubriendo apenas el 35 % de ese presupuesto y, por ende, la necesidad de captar inversores o aliados estratégicos es el nuevo desafío de este proceso. El “Zorro” nunca esquivó al bulto: en cada conferencia de prensa se le pregunta de diversos aspectos, algunos más intrincados que otros, y siempre responde efectivamente (cada interpretación tendrá su balance, dependiendo de la óptica o el enfoque de la situación).
La cuestión es que recién en la Asamblea se conocerá formalmente el estado real de las cuentas por barrio Jardín, seguramente en el segundo semestre. Antes de eso, todo se enmarca en el terreno de las insinuaciones.



Dejar respuesta