Jueces “garantistas”, ni uno más

El caso de Micaela no es un episodio azaroso o una fatalidad impensada. Se trata de la consecuencia necesaria de un modo de mirar y de ejercer el derecho penal, que tuvo gran difusión y predicamento en la Argentina de los años del kirchnerismo, especialmente en el tiempo en que tocó gobernar a Cristina.

Por Gonzalo Neidal
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juecesDe nuevo el mismo tema.
Una y otra vez estamos condenados a discutir los temas de siempre.
Esta vez, un nuevo caso de un juez que liberó a un preso por violación antes de que cumpliera su sentencia completa. El delincuente usó su libertad para violar y matar a una joven.
El Juez se llama Carlos Alfredo Rossi y tenía a la vista un informe del Servicio Penitenciario que desaconsejaba la liberación deSebastián Wagner. Pero lo hizo de todos modos. El resultado: Micaela García fue violada y asesinada.
Hace un par de años tuvimos otro caso similar. El juez Axel López fue sometido a juicio político por haber otorgado la libertad condicional al recluso Juan Ernesto Cabeza, que fue condenado a 24 años por cuatro violaciones. Durante su libertad condicional, en el Chaco, asesinó a Tatiana Kolodziej, de 33 años, en un intento de violación. El Consejo de la Magistratura pidió la destitución del juez, que fue defendido nada más y nada menos que Raúl Zaffaroni. Esto resulta altamente razonable pues el fallo de López es la aplicación de la filosofía jurídica del “garantismo” y Zaffaroni es el máximo exponente de esas ideas en la Argentina.
Entonces, el caso de Micaela no es un episodio azaroso o una fatalidad impensada. Se trata de la consecuencia necesaria de un modo de mirar y de ejercer el derecho penal, que tuvo gran difusión y predicamento en la Argentina de los años del kirchnerismo, especialmente en el tiempo en que tocó gobernar a Cristina.
Penas bajas, facilidades para obtener la libertad y otras ventajas para los reclusos son la expresión de una forma de mirar el delito según la cual los delincuentes son una consecuencia y un producto de la sociedad en la que nacieron y crecieron. Esto los exculpa en gran medida de sus delitos ya que las condiciones en que vivieron fueron un fuerte condicionante que los empujó hacia conductas que luego la propia sociedad penaliza. La justicia argentina está llena de jueces comoRossi. En general, habitan la agrupación Justicia Legítima, identificada con el kirchnerismo.
Hoy el criterio predominante en la sociedad parece transitar otros caminos. No se trata ciertamente de un debate sobre filosofía del derecho penal sino sobre qué conviene a la sociedad argentina en estos momentos, respecto de la penalización de asesinos y violadores.
Ya la advertencia de que la severidad de las penas no mejora la situación, suena a estúpido. Se trata de protegernos de quienes violan y matan apenas se les presenta la oportunidad de hacerlo. Y es razonable pensar que resulta mucho mejor para todos que esa gente permanezca encerrada el mayor tiempo posible.
Resulta increíble que los peronistas de signo K no se den por aludidos cuando ocurren hechos como estos. Ellos son los que han promovido este concepto del derecho, los que han sostenido y aplaudido a Eugenio Zaffaroni, los que han instalado jueces que aplican esta teoría del derecho penal, y ahora pretenden ser los que se sorprenden ante los femicidios que ocurren como consecuencia natural de esos actos previos.
Pisamos un territorio en el que el gobierno puede avanzar seguro de que tendrá el apoyo de una estimable mayoría de la población. Los juristas podrán decir qué reformas legales es preciso implementar para que esto no siga ocurriendo. ¿Se podrá acotar la capacidad de decisión de los jueces en materia de libertad condicional? ¿Se podrán implantar mayores exigencias para que presos que purgan graves delitos puedan ser excarcelados? No lo sabemos. Pero es evidente que algo hay que hacer con esto.
Y en este momento, el gobierno cuenta con el apoyo de la sociedad para transitar un camino de modificaciones sustanciales sobre este tema.



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