Radicalización instalada: la economía ya tiene ese contexto

La CGT pide diálogo y el gobierno lo ofrece, pero ambos hablan en planos diferentes. Cambiemos decidió una estrategia “uno a uno” y los gremios quieren en bloque.

Por Gabriela Origlia

cgtEl paro fue una pulseada política, más allá de que existen datos objetivos que marcan que la economía tiene problemas. No puede no haberlos en un país con un tercio de pobres y un gasto social de magnitud que no tiene el impacto que debiera; donde hay más del 30% de trabajadores en negro y donde la inflación el año pasado superó el 40%.
El gobierno ofrece diálogo y ratifica el rumbo económico –lo hizo ayer el presidente Mauricio Macri en el World Economic Forum de América Latina en paralelo al paro y las marchas- mientras que la CGT pide diálogo. La clave es que lo que cada uno ofrece y pide tiene planos y parámetros diferentes.
El gobierno resolvió hace un tiempo encarar negociaciones “uno a uno”, tanto con gremios como con empresarios. Entiende que esa es la mejor manera de avanzar y cerrar acuerdos. Es lo que hizo para consensuar convenios como el de Vaca Muerta, la producción automotriz y la construcción.
En una reunión ampliada de gabinete se ratificó la estrategia. La CGT, en cambio, pretende un diálogo en bloque y con impacto en las decisiones de la administración.
Después de la marcha del sábado Macri cambió el tono, se evalentonó y –aunque no lo admita- repartió enojos entre sus colaboradores. Uno fue el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, que unos días después anunció un acuerdo para tratar de enderazar la producción de textiles y calzados. A cambio de rebajas impositivas los empresarios asumieron el compromiso de no subir los precios y mantener los puestos de trabajo.
Los gremios sostienen que, en esos sectores, hay “avalancha” de importaciones. El economista Dante Sica subrayó que en años “normales” de la economía las importaciones representan entre el 15 y el 17 por ciento del PBI, pero con el cepo cambiario pasaron a ser entre el 9 y el 10 por ciento.
“No es que la economía ahora sea más abierta, se empieza a recuperar la normalidad”, argumentó. Apuntó que el Gobierno se enfrenta, por un lado, a solucionar problemas de competitividad estructural y, por el otro, a consumidores que quieren productos más baratos “y viajan, cuando pueden, a comprarlos afuera”.
La otra decisión tomada es apuntalar el Conurbano bonaerense donde los números del oficialismo flaquean, con más caída incluso de Macri que de la gobernadora María Eugenia Vidal. Los refuerzos que se vienen se llevaron del cargo en Hacienda del cordobés Nadín Argañaraz; en vez de un especialista en reforma fiscal de las provincias (recién sería en 2018/19) optaron por Guillermo Cruz, para que mida el efecto del gasto social.
La polarización es la vía que tomará Cambiemos en la campaña electoral. Es un camino riesgoso, pero los macristas creen que es la mejor para obtener réditos. En una lectura de ese contexto fue que el gobernador cordobés Juan Schiaretti dijo que la victoria del peronismo republicano –en el que se enrola- es el que garantiza la continuidad del Presidente.
¿Qué hay de los “brotes verdes”? Algunos empiezan a verde, aunque mucho más lentamente de lo que todos pretenden. Por supuesto, el campo sigue siendo el motor. Desde la Sociedad Rural aseguran que en el último trimestre de 2016 se crearon 25.000 nuevos puestos de trabajo en el sector.
En la industria, en cambio, todo es más lento. La buena noticia es que, al menos, la producción habría dejado de caer. Claro que eso no alcanza para generar empleo, pero en la búsqueda de datos positivos, lo es.
Las paritarias todavía tienen mucho tiempo de discusión por delante. Las expectativas es que el cierre de la mayoría coincida, en mayo, con una baja de la inflación mensual. El primer trimestre los precios estuvieron por delante de lo proyectado por el gobierno. Con viento a favor los salarios recuperaría este año unos tres puntos de los seis perdidos en 2016.
La economía se las va a tener que arreglar para crecer en medio de la radicalización que dominará el escenario en los próximos meses. Unos y otros buscarán sacar rédito electoral en medio de la tensión.