Con excusa antiparo, radicales reflotan proyectos de libertad sindical

Las diputadas cordobesas Soledad Carrizo y Olga Rista utilizaron el paro como trampolín para promocionar sus proyectos sobre asociaciones sindicales.

El paro de actividades que, impulsados por la CGT, llevan a cabo hoy numerosos gremios del país ha sido tomado como una afrenta por la mayoría de los dirigentes de Cambiemos. El oficialismo nacional plantea que la medida de fuerza tiene un carácter eminentemente político, por sobre cualquier excusa gremial.
Esta protesta ha monopolizado las discusiones de los últimos días, y algunos dirigentes han encontrado la veta para visibilizar sus posiciones al respecto. En ese sentido, dos diputadas cordobesas se sumaron a la discusión con sendos proyectos de ley para modificar aspectos del funcionamiento de los sindicatos.
Las radicales Soledad Carrizo y Olga Rista presentaron sus proyectos hacia mediados del año pasado, pero la medida de la CGT les permitió reflotarlos y visibilizarlos, especialmente a través de las redes sociales.

Renovación y minorías
De la misma manera que la esencia del modelo sindical argentino ha estado intrínsecamente relacionado con el peronismo a lo largo de la historia, desde el regreso de la democracia los radicales se han visto asociados a la voluntad de modificarlo.
No pocos analistas sitúan al tratamiento de la denominada “ley Mucci” (en alusión a Antonio Mucci, quien fuera ministro de Trabajo y Seguridad Social de la presidencia de Raúl Alfonsín) como un punto de inflexión en el desenvolvimiento del primer gobierno nacional del periodo democrático.
La caída del proyecto tras una votación negativa en un Senado controlado por el peronismo es señalado por muchos como uno de los puntos que dieron inicio al declive de la gestión de Alfonsín como primer mandatario. Desde entonces, radicales de distintas épocas han intentado retomar la cruzada contra algunas de las principales características de los sindicatos peronistas.
Es en esa línea donde se inscriben las cordobesas Carrizo y Rista, que con proyectos complementarios entre sí retoman el hilo que viene desde la década de los 80. A fines de junio y de agosto del año pasado, respectivamente, las diputadas boina blanca presentaron sendas iniciativas que no han sido tratadas por la Cámara aún.
En el caso de Carrizo, el escueto articulado de su proyecto se concentra en la modificación de los artículos 8 y 17 de la ley de asociaciones sindicales (ley 23.551). El mismo cuenta con el apoyo de otros tres radicales cordobeses (Brenda Austin, Olga Rista y Diego Mestre) y del diputado de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez, espada legislativa de Elisa Carrió.
A través de estos puntos, la diputada ataca la reelegibilidad de las autoridades sindicales. Actualmente no existe un limitante a las reelecciones de los dirigentes sindicales, por lo que algunos de ellos se han mantenido por más de 30 años al frente de sus entidades.
En cambio, el proyecto de Carrizo establece períodos de cuatro años, con la posibilidad de ser reelecto consecutivamente por una única vez. Con esto, los dirigentes deberán permanecer fuera de la comisión directiva por un intervalo de cuatro años antes de poder volver a postularse para los órganos de conducción.
Rista, por su parte, abarca un número más amplio de artículos de la misma ley, alterando otros aspectos del funcionamiento de las asociaciones sindicales. Además de establecer las mismas disposiciones de reelegibilidad que el proyecto de Carrizo, éste apunta también a la composición de los órganos de gobierno.
De esta manera, el proyecto impide que la fuerza interna que resultase primera en los comicios pueda quedarse con el 100 por ciento del cuerpo, debiendo incluir obligatoriamente a la segunda lista, en una proporción de “al menos el treinta (30) por ciento”.
Además, este proyecto busca establecer el voto directo de los afiliados para componer los órganos de gobierno como único método posible (excluyendo la posibilidad de decidirlo a través de delegados) y fija un “cupo femenino”, que garantiza el 30 por ciento de los “cargos electivos y representativos” para mujeres cuando el número de afiliados alcance al menos dicha proporción.
Ambos proyectos apuntan a deconstruir algunos de los basamentos fundamentales del modelo sindical que impera en el país. A través de ello, los radicales esperarían que los sindicatos argentinos comenzasen a tener un funcionamiento más plural y con posiciones más consensuadas y, en teoría, menos políticas.
Por ello, el marco del paro nacional de la CGT y las fuertes disputas que Cambiemos mantiene con las conducciones de distintos gremios se convirtieron en la plataforma para que las diputadas cordobesas saquen a relucir su producción legislativa.



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