Suena en la radio

El sábado, Chuck Berry fue hallado muerto en su casa de Missouri. El músico, de 90 años, había anunciado en 2016 que planeaba publicar un álbum con nuevas composiciones, después de décadas sin novedades discográficas de su parte. El rocanrol le debe mucho más que buenas canciones.

Por J.C. Maraddón
jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

En mayo de 1957 (es decir, hace casi 60 años). Chuck Berry entraba a un estudio de grabación en Chicago para registrar un tema que había compuesto a propósito del género que él mismo había contribuido a crear poco tiempo antes: el rock and roll. Bajo la producción de los hermanos Leonard y Phil Chess, y con el respaldo musical de Willie Dixon en el bajo, Lafayette Leake en piano y Fred Below en batería, Berry se calzó la guitarra y cantó “Rock & Roll Music”, un tema que sería uno de los más representativos de lo que, se suponía, era el futuro de la música contemporánea.
El riff que subyace a la canción y la manera en que este artista afroamericano pulsa las cuerdas allí, llegaban directamente al corazón y a las piernas de quien acertaba a poner el single bajo la púa de la bandeja giradiscos. El roncanrol se encontraba todavía en su etapa temprana y recién empezaban a definirse las formas de su estilo, que competía con otras músicas en el gusto popular, aunque su predicamento entre los jóvenes ya era notorio. El carisma de Elvis Presley había contribuido a instalarlo, pero sería la pericia de Chuck Berry la que terminaría de consolidar su predominio.
La letra de “Rock & Roll Music” es tan simple y directa como la mayoría de las que confluyen en el repertorio de este compositor. Sin embargo, al ponerla en contexto se entiende que en ella hay una búsqueda de los elementos identitarios de ese ritmo que llevaba apenas un trienio de vigencia y que en pocos años más iba a copar la parada. Berry menciona allí al jazz moderno, a la música sinfónica, al mambo y hasta al tango, como formatos que de ninguna manera logran aproximarse a ese género que, según reza uno de los versos, suena “como un huracán”.
Ya hemos destacado en otra oportunidad desde esta columna cuánto significó la figura de Chuck Berry para la formación sonora de los Beatles y los Rolling Stones, a quienes las canciones del guitarrista negro punzaron como una aguja e incitaron a que ellos mismos tomasen los instrumentos para poner todo patas para arriba. Los Stones dieron numerosas muestras de su admiración por este pionero estadounidense. Y los Beatles versionaron “Rock & Roll Music” desde sus primeros conciertos, hasta que finalmente la grabaron en 1964, como parte de los tracks que integraron el disco “Beatles For Sale”.
El sábado, Chuck Berry fue hallado muerto en su casa de Missouri. El músico, de 90 años, había anunciado en 2016 que planeaba publicar un álbum con nuevas composiciones, después de décadas sin novedades discográficas de su parte. Lamentablemente, su voluntad de volver se ve así truncada por el destino, aunque es probable que algo de ese material vea la luz post mortem. Los mensajes en redes sociales dieron cuenta de la magnitud del artista fallecido. Desde Ringo Starr hasta Keith Richards, las estrellas rockeras brindaron su último adiós a quien los hubo inspirado en el camino de la fama.
Y es que si hay un nombre que bien puede opacar al de Elvis en el análisis de la paternidad de rock, ese es el de Chuck Berry. Con su muerte, se cierra un ciclo prodigioso, que sacó a los ritmos negros del ghetto y, mezclándolos con armonías de otro palo, puso al mundo a bailar primero, para luego hacerlo girar a una velocidad que lo desplazó de su órbita. A él, en vez de una palanca, sólo le hizo falta una guitarra para mover al planeta. Su legado está tan vigente, que todavía sigue sonando en la radio.



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