Panal imita a Vidal: cierra SEP; suba a cuenta para UEPC

La Provincia logró acordar con los empleados públicos un incremento del 19,5 por ciento, como base. Ahora espera resolver la discusión con los docentes. Por ahora repite el mismo mecanismo que el Ejecutivo bonaerense.

Por Juan Pablo Carranza
jpcarranza@diarioalfil.com.ar

El viernes el gobernador Juan Schiaretti respiró aliviado. En medio de una paritaria complicada con los docentes, llegaron al Panal buenas noticias: el plenario de delegados del SEP había aceptado la oferta de aumento salarial del 19,5 por ciento y la Provincia podía mostrar la mitad de la discusión salarial con los empleados estatales saldada. Un primer paso importante si se tiene en cuenta que Córdoba está en el top 5 de las administraciones en cantidad de empleados.
Los funcionarios provinciales ya esperaban una respuesta afirmativa, pero necesitaban la confirmación oficial del SEP. La Provincia solucionó esta paritaria en un solo capítulo y sin ningún tipo de tensión por fuera de la mesa de negociación. La movilización de la CGT nacional hace dos semanas y la extensión de la paritaria docente dilataron la decisión.
Salvando las diferencias y las distancias, Córdoba imitó el camino que impulsó el año pasado la provincia de Buenos Aires: logró una nueva pauta salarial con los estatales sin rozamiento político y lo hizo de acuerdo con los imperativos inflacionarios que marca la Casa Rosada y la Provincia comparte.
El acuerdo tiene luces y sombras para los empleados públicos, que optaron por garantizarse un piso del 19,5 por ciento y esperar, en todo caso, a que las cláusulas gatillo compensar el factor inflacionario; idéntica propuesta que acordó UPCN bonaerese con su patronal. En los escalafones más bajos el impacto del aumento es mayor –una preocupación que siempre atiende el SEP a la hora de negociar- y además se trata del primer convenio que contempla a los trabajadores precarizados: becarios, monotributistas y pasantes.
Pero en el sector salud, el flanco débil del gremio que conduce José Pihen, el aumento para los profesionales no colmó las expectativas. Era previsible que así sucediera y tanto UTS como ATE ya anticiparon que manifestarán su oposición al convenio.
Además, desde el gremio se empeñan en resaltar que el aporte jubilatorio que realizan ahora es del 16 por ciento y no del 18. Es cierto que esos dos puntos son un hándicap que suma al bolsillo. Pero también el decreto que habilitó ese trato diferencial al SEP es un arma de doble filo, podría ser utilizado para la armonización del sistema jubilatorio.

Situación con los docentes
Ahora en el Panal esperan dar el segundo paso, el más complicado: lograr un acuerdo con los docentes y garantizar el curso normal de las clases; que hasta ahora se vio interrumpido en cuatro ocasiones –con acatamiento menguante- y existe la posibilidad de llevarlo a media docena de días con la marcha federal de esta semana.
Por ahora el Ejecutivo y la UEPC tienen una sola coincidencia: se trata de la negociación más complicada en años. Los márgenes fiscales de la Provincia ciñen la oferta de la masa salarial, mientras que el gremio plantea el pago de los puntos adeudados durante las paritarias anteriores para avanzar en la discusión. Todo parece estar como al inicio. Sin avances.
El problema es que por ahora ni los funcionarios ni la cúpula del gremio han descubierto cual es la alternativa para destrabarlo.
En el Panal entienden que apelar a un aumento vía decreto sería echarle más leña al fuego. Una decisión de esas características podría tener un efecto contrario en los docentes y enardecer sus ánimos.
Por el contrario, un aumento a cuenta de la paritaria como el que adelantó la provincia de Buenos Aires podría convertirse en alternativa de bajo costo. Esta semana el ministro de Educación, Walter Grahovac, admitió que no descartan la posibilidad de hacerlo en caso que se extienda el conflicto, pero aún no hay nada firme.
Lo cierto es apelar a la fórmula María Eugenia Vidal traería dos beneficios para la provincias. En primer lugar, patearía la responsabilidad de la negociación al gremio y podría ablandar su postura, si el impacto del primer aumento se siente en el bolsillo de los educadores. Y en segundo lugar, traería una ventaja administrativa no menor. En lugar desembolsar una suma fuerte cuando esté listo el acuerdo, podría comenzar a desprenderse de sus obligaciones de manera periódica. Hoy nuevamente podría haber una nueva reunión con los docentes.



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