La epopeya de los Pintupi

A 30 años de la publicación del tema “Beds Are Burning”, que habla de una sufrida etnia australiana, los Midnight Oil se aprestan a iniciar una gira conmemoratoria, que incluye 50 fechas y que será acompañada por la publicación de una caja en la que se recopilan grabaciones inéditas.

Por J.C. Maraddón
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Uno de los últimos pueblos originarios australianos que conservan sus costumbres tradicionales y que se resisten a amoldarse a las maneras occidentales son los Pintupi, habitantes de los desiertos ubicados al oeste del país/continente. Aunque la puja por colonizar sus territorios dio comienzo a mediados del siglo pasado, en los años sesenta fueron forzados a mudarse, ya que la zona desértica en la que moraban era el escenario ideal para pruebas misilísticas. Los Pintupi debieron recluirse en asentamientos ubicados en la franja oriental del desierto, en condiciones tan deplorables que un sexto de la población murió al contagiarse diversas enfermedades.
Desde entonces, nunca cejó la lucha de esa etnia por regresar a las que habían sido sus tierras, hasta que el hombre blanco los empujó a una mudanza en la que varias generaciones sufrieron un desarraigo que puso en peligro el legado de sus antepasados. En la década del ochenta, los Pintupi iniciaron un lento peregrinaje que los devolvió a su entorno natural, donde establecieron la comunidad de Kintore, en la que actualmente residen los últimos 400 sobrevivientes. En 1984, fue hallado en el desierto un grupo de nueve Pintupi que habían quedado aislados cuando se produjo el éxodo 30 años antes. El trágico destino de este pueblo conmovió a todos.
Entre los que sintieron como propia esa causa y buscaron aportarle su respaldo, se contaban los Midngiht Oil, una banda de Sydney que venía en carrera desde los años setenta. En sus comienzos resultaban shockeantes las performances en vivo, pero no conseguían plasmar ese mismo fervor cuando ingresaban a estudios. Ni siquiera su tercer disco, que fue grabado en Estados Unidos en la búsqueda de superar este inconveniente, logró trascender más allá de los límites del mercado australiano, donde abundaban los grupos de pub rock como Midnight Oil.
Un oportuno viaje a Londres para grabar su siguiente álbum les abrió las puertas del mundo a mediados de los ochenta, a la par que otra formación de Australia, INXS, trepaba en la escalera de la fama en todo el planeta. Pero el espaldarazo definitivo, el empuje que los situó entre los clásicos de los clásicos del rock de los ochenta, fue su disco de 1987 titulado “Diesel and Dust”. Y dentro de ese álbum, un tema que excede largamente a la banda y a la música de Australia: “Beds Are Burning”, un hit global que nadie que haya vivido en ese tiempo podría haber dejado de escuchar.
En ese tema, los protagonistas son justamente los Pintupi. Los miembros del grupo, en su búsqueda creativa, se habían propuesto convivir con tribus aborígenes, como forma de asimilar sus conocimientos y reivindicar sus culturas. El producto de esa experiencia de campo fue una toma de conciencia acerca de la importancia de preservar el medio ambiente, los recursos naturales y, por supuesto, la herencia de los pueblos originarios. Y en ese estado de gracia, compusieron una canción referida al sacrificado periplo de los Pintupi, que trascendió así más allá de las fronteras de Oceanía.
A 30 años de aquella magna empresa, los Midnight Oil se aprestan a iniciar una gira conmemoratoria, que incluye 50 fechas y que será acompañada por la publicación de una caja en la que se recopilan 14 horas de grabaciones inéditas. Durante los últimos 15 años, la banda se había recluido en el recuerdo, con esporádicas presentaciones en eventos especiales. Pero el trigésimo aniversario de su gran éxito, ha provocado que la formación original se reúna para celebrarlo a lo grande. La epopeya de los Pintupi vuelve así, inesperadamente, a cobrar actualidad, en esta época en la que todo tiene que ver cada vez más con todo.