Dos peronismos, dos estrategias

Si la Justicia confirma la participación de Milani en hechos de lesa humanidad, entonces Cristina Kirchner tuvo al frente del Ejército a un genocida. Y esto es algo complicado de explicar para los abanderados de los derechos humanos.

Por Gonzalo Neidal
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peronismos-cristina-macri-massaHemos tenido una semana política movida.
Con festejos sucesivos de ambos lados, de gobierno y oposición. Si la comparáramos con un partido de fútbol, más que festejos de goles, los hubo de caños y bicicletas, jugadas impactantes pero sin peso a la hora de medir resultados sólidos.
Con la detención de César Milani, el gobierno logró revertir en el último minuto el cúmulo de sensaciones desfavorables con el que se cerraba la semana. Nuevamente parece haber zafado.
Los dos sectores en que se divide la oposición peronista han mostrado estrategias diferentes para enfrentar a Macri en esta semana llena de matices.
Para el kirchnerismo, que se siente acosado por crecientes y sólidas denuncias de corrupción, lo más importante parece serel mostrar que Macri es también uno de ellos. Que Macri es tanto o más ladrón que Cristina, que en definitiva todos roban y que lo verdaderamente importante no es la honestidad de un gobierno ya que todos son ladrones.
Por eso la prensa que respalda a la ex presidenta insistió en el caso del arreglo de la convocatoria de acreedores del Correo, intentando mostrar que el presidente perjudica al estado para beneficiar a su familia. Son, dicen, ladrones de guante blanco. No revolean bolsos por la tapia de los conventos pero aprovechan su situación de poder para quedarse con recursos públicos. Además, sumaron el caso del titular de la AFI, Gustavo Arribas y la transferencia que recibió en su cuenta por 70.000 dólares.Esta línea argumental se redondearía así: todos roban pero algunos gobiernos, como el de Cristina, beneficia al pueblo y otros, como el de Macri, favorece a los ricos.
Además, a este rubro el kirchnerismo agrega su tradicional preocupación por los derechos humanos en la versión que ya le conocemos. También aquí, una trinchera en la que resultan imbatibles, sufrieron una derrota complicada con la detención de Milani. No tanto porque uno de los suyos haya ido a parar con su humanidad a la cárcel sino porque queda en evidencia el doble canon con el que abordan este asunto. Por muchas menos pruebas con las que ahora se detuvo a Milani, se encuentran confinados decenas de militares de aquellos años. Si la Justicia confirma la participación de Milani en hechos de lesa humanidad, entonces Cristina Kirchner tuvo al frente del Ejército a un genocida. Y esto es algo complicado de explicar para los abanderados de los derechos humanos.
Sergio Massa, en cambio, se muestra más prudente. No se suma al coro de denunciantes de corrupción sino que intenta mostrar a Macri como alguien que no sabe gobernar, como alguien indeciso, timorato, que hace algo y después lo corrige, que dice una cosa y luego otra, que avanza y retrocede en forma permanente. Por eso su intento de compararlo con De la Rúa. Este intento no hace otra cosa que corroborar la insustancialidad de Massa, su estilo acomodaticio y su perceptible levedad.
En realidad, permanecen ausentes del debate los grandes temas, que los hay y no son pocos: el gasto público, la inflación, la reforma tributaria, las inversiones en infraestructura y varios más.
Y mientras tanto, insólitamente, mientras la prensa y la oposición se enfocan en asuntos de gran impacto mediático, Macri negocia en el Congreso y consigue avanzar con reformas que hacen a aspectos más sustanciales de la trama política y económica.