Champas colocadas, ¿Kempes listo?

El proceso de remodelación del césped del ex Estadio Córdoba llegó a su fin. Dertycia espera tenerlo en óptimas condiciones para el 3 de marzo. ¿Se posterga Talleres-independiente? Un desafío político más que deportivo.

Por Federico Jelic

Dertycia-kempesLa lluvia de a poco está dando tregua aunque tampoco para confiarse. Este verano fue un sufrimiento con las precipitaciones y en el Mario Kempes lo padecieron. La Agencia Córdoba Deportes también. Es que, a pesar de que el inicio del torneo se demoró casi un mes, el estado del campo de juego del máximo coliseo cordobés todavía sigue en la etapa de proceso de remodelación, tras casi dos meses sin actividad.
El campeonato iniciará el 3 de marzo, una vez acomodado el acuerdo entre la Junta Normalizadora de AFA y los clubes, encolumnados detrás del presidente de Lanús Nicolás Russo y el bloque del ascenso. Quizás plazo suficiente como para que el terreno del ex Estadio Córdoba luzca en condiciones, aunque a ciencia cierta nadie se aventura a certificarlo, ni los ingenieros agrónomos ni los cancheros especializados. Son 15 días. De todas maneras, el compromiso ahora es otro: tener todo de manera óptima para que Talleres pueda ser local de Independiente y de esa forma evitar la postergación de la primera fecha. En eso están concentrados los esfuerzos de Oscar Dertycia, titular de la Agencia y sus legionarios. ¿Llegarán? Por lo pronto, todas las champas de pastos ya fueron eficientemente colocadas. Resta esperar. Un desafío político más que deportivo.

No a la postergación
Dertycia regresó ayer de Buenos Aires, abocado a trámites y reuniones inherentes a su gestión, y sobre todo, con el objetivo de dar por finalizada la tan mentada (y cuestionada) reparación del suelo del Kempes. Un dolor de cabeza.
Es que en estos tiempos nunca hubo certeza. El reinicio del campeonato tuvo miles de aristas y fechas cambiantes. En un momento se especuló que sería el primer fin de semana del mes en curso, después se postergó una semana más. Más adelante otros tiraron la posibilidad del 19 y cuando las llamas del incendio eran voraces, el bloque del ascenso hasta anunció irresponsablemente que “no habría fútbol en este primer semestre”. Con el agravante del apoyo del titular de Boca Juniors Daniel Angelici a ese oprobio de afirmación. Una jungla que bien le pudo servir al “Cocayo” para avanzar con el cuidado del campo.
Entonces, cuando se arregló para marzo el puntapié inicial, hubo alivio en las respiraciones de los vocales del ministerio de deporte cordobés. Y de Dertycia también. Porque el tiempo en ese sentido fue un aliado, en pos del mejor acondicionamiento, aunque no contaban con la astucia de la buena lluvia, que hizo sus desastres, complicando en parte los avances estructurales del proceso.
Ya se había manejado como opción que Talleres-independiente de la 1° fecha se juegue más adelante en el fixture, entre semana. Para colmo, hasta el presidente del Comité Regularizador de AFA, Armando Pérez, criticó el accionar y la lentitud de las obras. Incluso algunos tendenciosos desestabilizadores opinaron que ni siquiera habría campo regular para la segunda jornada, cuando Belgrano deba enfrentar a Racing Club.
Pero el trabajo continuó, en silencio, soportando críticas y un raíd permanente de los medios, a modo de persecución. No obstante, ya desde la semana pasada, empezó de una vez la colocación de champas en la superficie de juego, proceso que demoró más de una semana. Las lluvias no cesaron ni dieron cuartel, por lo que recién el martes pasado se colocó la última pieza del rompecabezas más grande del país, de color verde.
Entonces, la etapa final indica que resta moldear las partes, que queden parejas las champas lindantes entre sí, que la adaptación al suelo sea eficaz y que no presente baches ni irregularidades. Sencillo pero a su tiempo, y en este caso, el reloj ahora se convirtió en una amenaza, situación de cuenta regresiva que mantiene los ánimos caldeados por aquella zona. Hay que llegar a marzo.

Llegar como sea
Después de las críticas por el partido de Argentina-Bolivia sumado a Rosario Central-River Plate por Copa Argentina, esta dirigencia no quiere recibir más ninguna bala referida al campo de juego. Fue una cuestión gubernamental: desde el Panal por poco no decretaron emergencia deportiva, y apenas culminó la temporada en diciembre, arrancaron las obras.
Vale destacar que este tipo de remodelación en el césped no se hizo nunca en el Mario Kempes, en sus casi cuatro décadas de vida. Todo eso le tocó heredar a Dertycia, con algunos shows musicales/artísticos que no hicieron más que entorpecer la utopía de un suelo perfecto o ideal.
La obsesión se llama ahora Talleres-Independiente. El almanaque marca el 3 de marzo como tope, y una vez llegada esa fecha, las excusas de poco servirán. Quizás nadie se acuerde del esfuerzo en tener acorde el escenario más importante de la provincia que hizo el “Cocayo” y sus soldados, o se relativizará, como acostumbra a pasar en estos lares. Por eso, más que nunca, la única receta y fórmula en virtud de callar a los “resultadistas” es que el albiazul pueda medirse con el “Diablo Rojo”, cueste lo que cueste, en el día y lugar pactado.
Y eso implica un riesgo también. Porque si se juega y no está del todo parejo, van a decir que apuraron el proceso, que debía permanecer el piso un tiempo más sin exigirlo en pos de su mejor solidez, que sus bases no estaban firmes, etc. etc. Y si, por razones de fuerza mayor, se tiene que jugar en otra fecha programada, los cuestionamientos llegaran por “no empezar antes de lo debido”. Gataflorismo.
Asimismo, hay responsabilidades compartidas. Nadie sale absuelto en este contexto y el trabajo se valorará y considerará solo si el partido Talleres-Independiente se lleva a cabo. Caso contrario, serán pocas las miradas piadosas, a pesar de que las posibilidades no son matemáticas y el margen de error no es cuantificable en estos procesos. Dertycia lo sabe perfectamente. Por eso, mira el almanaque de reojo y trabaja en consecuencia. Apelando al buen clima, a la mejor irrigación del césped y de paso, a la ayuda divina también.



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