530 millones para todos, poder repartido

Palo y a la bolsa. La dilación del acuerdo entre los clubes y la Comisión Normalizadora de AFA fue más una puja de poderes y quórum que económica. El fútbol vuelve el 3 de marzo y el ascenso no salió tan perjudicado.

Por Federico Jelic

pesos-futbol-afaYa se sabía desde algunas semanas atrás que la pelota en Primera División volvería a rodar el 3 de marzo, solo que restaban mínimos detalles que los clubes supieron negociar con más vara política que económica. Es que el ascenso y su habitual actitud desestabilizadora acordaron condiciones con sus propias bases, porque ya no podía dilatarse más la situación apática sin actividad. A decir verdad, no varía mucho el monto que ofrece el Estado Nacional y Fútbol Para Todos para rescindir el convenio con AFA, solo que los que formaban parte de la mayoría, ahora no estarán en la misma condición con el nuevo estatuto, y necesitaban por lo menos, garantizarse mejor presencia. 530 millones de pesos de acá a junio para repartir entre las instituciones, y después, queda todo sujeto a las bonanzas del segundo semestre, con nuevo propietario de los derechos de TV.

Ascenso: minoría pero no tanto
Al final, Daniel Ferreiro, vice de Nueva Chicago y el poderoso Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de Barracas Central y líder de la revuelta del ascenso, no quedaron mal parados con el nuevo formato de Comité Ejecutivo, una vez que comience a aplicarse el estatuto que impone FIFA en pos de abandonar la intervención en la casa Viamonte.
La parte económica pesaba, claro está, pero no se trataba solamente de los dineros públicos el eje de la cuestión. Aclaración: en la AFA, de los 75 asambleístas, el ascenso, llámese B Nacional, Primera B, C y D más Consejo Federal (Federal A y B) tenía más de 40 votos y avales. Con la reestructuración (justificada después del empate bochornoso 36 a 36 con sufragantes impares), habla de 44 o 46 miembros plenarios con derecho a voto. Y las categorías menores se quedaban solamente con 16 casilleros…
Con este panorama insidioso, desde el Comité regularizador con Armando Pérez a la cabeza, después de los conflictos y los desplantes recibidos, detectaron que las categorías menores son las más belicosas en los reclamos. La necesidad indicaba recortarle cupos en pos de evitar que tengan la mayoría absoluta, porque tras la caída del cacique Julio Grondona, sin un conductor de fuste (Luis Segura nunca lo consiguió) la anarquía imperó en los pasillos.
Pérez, a pesar de que lo deseaba de todo corazón, no podía actuar con los tapones de punta. Se contuvo, porque necesitaba gobernabilidad, algo que tampoco pudo conseguir. Había que reducir en esa zona sensible. Se bancó puteadas e intentos de golpes de estado. Y también llamados a elecciones permanentes, de los más ridículos, incluso uno por parte del Tribunal de Disciplina. Así de absurdo fue AFA en estos días. Sumada a una carta del club Ituzaingó y de Deportivo Morón, al mandamás de FIFA Giani Infantino, solicitando comicios, figura en el podio de lo insólito. ¿Sabrá Infantino que existe Ituzaingó y que encima, le pide elecciones en AFA porque su intervención no es eficiente? Motivos de sobra para la desafiliación.

El reparto
A la hora de hacer prevalecer los lugares, la máxima elite supo imponer condiciones de jerarquía. Entonces, 22 lugares son reservados para Primera División y 16 para el ascenso, según la primera parte del arreglo. Las seis vacantes restantes iban destinadas a los “grupos de interés” (Femenino, Futsal, Fútbol Playa, Comisión de Jugadores, Árbitros y Técnicos).
El ascenso se la vio negra. Sabía que perdía un poder invalorable y cuantioso. La distribución económica ya quedaba en segundo plano. Debía garantizarse mayor presencia, que le permita una vez conocido el nuevo propietario de los derechos de TV y de las transmisiones, sea la CNN, una consultora millonaria, ESPN o Fox Sport, posicionarse con otra fuerza. Necesario, de manera maquiavélica, era no perder terreno. El retroceso podía tener consecuencias indeseadas. Entonces, se fueron tejiendo entramados y otras roscas, que le permitieron cierto avance.
Es que la misma FIFA, por recomendación de Casa Rosada, entendió que no era el mejor escenario para el futuro enfrentarse con semejante saña con el ascenso. Pero no le convidó con los cupos de Primera: el fusible fue el “grupo de interés”. Entonces, el tablero quedó distribuido de la siguiente manera: 22 equipos de la máxima divisional, 19 para el ascenso, y quedó minimizado a tres el resto, con Futsal, Fútbol Playa y la vacante restante, a resolver. Es la que menos importa. Lo fundamental era lograr cierto quórum que habilite a seguir pesando de alguna manera en las decisiones de fondo. Y lo lograron.
Vale destacar que en este contexto, los dirigentes de Instituto con el presidente Gastón Defagot a la cabeza, nunca se mostraron hostiles contra el Comité Regularizador. Hay buena sintonía en Alta Córdoba con Pérez. No se plegaron a los incendiarios y eso puede ser recompensado más adelante…

De Asamblea y promedios
La Asamblea General se realizará el 24 de este mes, pero antes continuarán las reuniones en calle Viamonte. En estos días se aprobará el nuevo estatuto; de hecho anoche mismo siguieron las conversaciones, pero ya con un “alto al fuego”. Una tregua porque el fútbol inactivo no le sirve a nadie y los dineros de “Fútbol para todos” no alcanzarán para compensar las pérdidas de este febrero a pura huelga. Pero como explicamos arriba, la puja de poder no tenía como prioridad una mejora sustancial de los derechos de TV. Los intereses iban en otra senda.
Finalizada la discusión, se abren tiempos de intriga también. De aprobarse el estatuto, el Comité Normalizador oficializará las elecciones para el 28 de abril y un tribunal especializado que analizará la ética moral de cada postulante. Asoman varios desafíos por delante.
Y una clave a resolver, tiene que ver con el método de elección de los 22 equipos de Primera, porque el criterio a aplicar será el promedio del descenso, con una fecha fija e inamovible como referencia. Por ejemplo, quedan afuera hoy de votar clubes como Sarmiento de Junín y Temperley, que tiene deuda cero con AFA. Es decir, la premiación de ser elector no considera el aspecto económico ni el orden institucional. Algunas instituciones intentarán hacer valer ese derecho pero a esta altura, parece irreversible.
En marzo la pelota rueda, pero los problemas estructurales de AFA no asoman con solucionarse. Apenas un maquillaje. De todas formas, serán el nuevo presidente del fútbol argentino elegido por los clubes y el propietario de los derechos de TV los encargados de afrontar ese horizonte no menos espeluznante.



Dejar respuesta