Prematura interna de UTA con miras a elecciones 2018

El ex secretario general y actual chofer de la línea 84, Alfredo Peñaloza, reunió a su tropa y recogió a los heridos que dejó el saliente Ricardo Salerno; prepara su estrategia política para volver. La primera acción, pedir a UTA nacional que llame a elecciones de delegados en Ersa y Autobuses.

Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com.ar

ilustra-tamse-con-peñaloza-(2)La paz es sólo aparente. Aunque los vecinos de la ciudad y el intendente Ramón Mestre estén gozando de la tregua que se impartió entre los choferes del transporte público producto de la irrupción de la UTA nacional en la delegación Córdoba, en un vasto sector de las bases el malestar crece.
Dicen, la falta de representatividad y la “ilegalidad” en la designación de los actuales colaboradores (leáse delegados) que acompañan al veedor Luis Arcando son, entre otras, las razones por las que se está gestando una movida que lo tiene a Alfredo “Cuchillo” Peñaloza a la cabeza. El ex secretario general y actual chofer de la línea 84 reunió a su tropa, recogió a los heridos y arrepentidos que dejó el saliente Ricardo Salerno y se juntó con su ex contrincante electoral Luis Astudillo. El propósito es hacer causa común y exigir a los representantes que Roberto Fernández designó para Córdoba el llamado a elecciones de delegados en dos de las cuatro empresas que actualmente operan en la capital cordobesa.
Es que en el cronograma electoral del gremio, en marzo los trabajadores de Ersa y Autobuses deberían elegir a sus nuevos representantes. Pero claro, desde septiembre pasado cuando Salerno fue eyectado de su cargo, el escenario político interno cambió. El interventor de hecho que busca “sanear” la filial Córdoba, ya les comunicó a las bases que no ocurrirá tal convocatoria, al menos no en marzo como estaba previsto. En las puntas de líneas algunos se entusiasman con que eso pueda suceder en junio próximo.
Difícil. La orden impartida desde Buenos Aires es clara: contener a la tropa y evitar nuevos problemas dentro y fuera del gremio. Ilógico sería que quienes decidieron destituir a una Junta Ejecutiva sin poder entre sus representados y, por ende, marcada por un alto grado de conflictividad, aceptara ahora arriesgar ese propósito permitiendo que Peñaloza comience a construir su capital político con miras a volver al quinto piso del edificio de Vélez Sárfield.
No obstante, el ahora trabajador del volante de la empresa Ersa decidió agotar los canales formales para exigir la convocatoria de delegados y, junto a sus representados, enviaron cartas documentos a la sede nacional.
Y aunque sabe muy bien cuál será la respuesta, Peñaloza dibuja la estrategia con la que pretende volver y para esa aspiración le sirve mostrarse activo antes quienes por lo bajo se quejan de que los actuales delegados no canalizan sus disconformidades laborales. Más bien, los acusan de ser funcionales a los empresarios y estar a la orden del interventor. Aún así, en el gremio dicen que el ex titular de UTA Córdoba mantiene un diálogo fluido con Arcando y que se maneja, siempre, políticamente correcto con las actuales autoridades. Es que en la UTA nacional saben que al ex titular de la filial local le queda poco para jubilarse (los choferes gozan de un régimen especial de retiro por el cual pueden retirarse a los 55 años) y que ese sería la moneda de cambio para que Peñaloza no levante más polvareda interna. Claro, adelantar el trámite interferiría con sus planes de volver a la conducción.
A favor Peñaloza tiene muy en claro que, al menos hasta hora, no tiene en frente otro referente de peso capaz de hacerle sombra en las urnas en la que seguramente se medirá a finales de 2018. Es que el ex mecánico de Coniferal, Salerno, que en 2014 le ganó por escasos 66 votos quedó tan debilitado que prácticamente está fuera de juego, y quien por entonces conformó la tercera lista, Astudillo, hoy pica en su lado de la cancha.

90 días de paz social
Y aunque en este momento las bases de UTA sean lo más parecido a una olla en estado de ebullición, el poder concedente del servicio de transporte público de pasajeros hacía tiempo no tenía una tregua tan prolongada con el sector. Durante su primera gestión Mestre reiteró hasta el cansancio que fue uno de los intendentes que más paros intempestivos debió soportar por lo que, sin dudas, fue uno de los más celebró la intervención gremial. Hace más de 90 días que el Ejecutivo Municipal no debe salir a responder por asambleas sorpresivas o paros parciales.
Ni hablar de los castigados usuarios que llevan ese mismo periodo de tranquilidad al salir de sus casas. Es decir, las irregularidades que, por ejemplo, aún se mantienen en las frecuencias y afectan directamente al pasajero, nada tienen que ver con medidas de fuerza a las que estaban tan acostmbrados.

 

Choferes disconformes

El sector de los trabajadores del volante que manifiesta su disconformidad con la situación actual de la UTA Córdoba, asegura que la tregua firmada virtualmente entre los 3.500 afiliados y la nueva cúpula sindical, es a costa de “atropellos a nuestros derechos laborales”.
“Hay mucho miedo a ser despedidos. Hubo apriete de las empresas a los muchachos que recién entran a trabajar. Esta situación fue denunciada ante los actuales delegados y nadie hizo nada”, dijo uno de los trabajadores de Autobuses. Manifiestan que existe una deuda de casi 5.000 pesos por trabajador y que algunos chóferes fueron víctimas de la inseguridad. “Hace unas semanas, a un compañero de la línea 27 en Sol Naciente le cortaron la cara. La gente estaba pidiendo medidas de fuerza para reclamar mayor seguridad y no pasó nada. Antes, por mucho menos que esto, el gremio se paraba”, acotó el informante.



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