La reforma impostergable, se postergó

Los cambios tributarios pasaron para 2018 por las elecciones. Ahora la promesa es avanzar en un borrador, para después ir al Congreso. Apenas asumió Macri dijo que arrancaría con el tema.

Por Gabriela Origlia

ENROQUE-CONGRESOEra previsible. Año electoral y decisiones complicadas que se aplazan. Argentina vive de campaña; termina una, pasan unos meses de acomodamiento y empieza la otra. Hace una semana, en este mismo espacio, se advirtió que probablemente la reforma tributaria “impostergable” se postergaría. Y así fue; lo terminó reconociendo el ministro Nicolás Dujovne.
Desde que Mauricio Macri asumió, planteó como uno de sus grandes objetivos las modificaciones que reduzcan la presión impositiva. Tanto él como sus dos ministros de Hacienda repitieron que hay que eliminar los “impuestos distorsivos”. Dujovne subraya que el sistema tributario es “absolutamente malo” y que se cobran “impuestos ineficientes e inequitativos”.
Por lo pronto se mantendrán. La primera reunión del año con los gobernadores para empezar a debatir los cambios quedó en la nada y en los últimos días el Ministro dijo que la discusión se dará en el Congreso en 2018, “sin el ruido de las elecciones”. Explicó que así se evitarán las disputas electorales que podrían teñir los argumentos.
El economista cordobés Nadín Argañaraz fue ratificado en su cargo en Hacienda, desde el que se ocupa de esa reforma y de sus implicancias en las provincias. Las indicaciones pasan por avanzar en un borrador que será elevado al Presidente este año.
Respecto de los temas pendientes con los gobernadores, la clave es Ingresos Brutos. Como ya se explicó es el eje porque tiene efecto cascada y, además, porque representa entre el 75 y el 80 por ciento de los ingresos propios de las provincias.Aunque no hay nada definido, la posibilidad con más chances sería reemplazarlo por un impuesto a las ventas finales que eliminaría las distorciones que genera la actual carga.
Respecto de los otros puntos en estudio, Dujovne hizo algunas referencias a la abundancia de exenciones existentes para sectores de altos ingresos y remarcó la necesidad de simplificar el sistema.Simpleza, neutralidad y estabilidad, deslizan los colaboradores del Ministro.
De paso, admitió que antes de debatir una nueva ley de Coparticipación -la demora ya acumula más de dos décadas- se debe resolver el esquema impositivo que regirá entre Nación y provincias.
Más allá de los argumentos vinculados a las elecciones parlamentarias, es crucial la reducción del déficit fiscal. Sin que se baje el rojo no hay eliminación o disminución de impuestos que pueda discutirse. En 2016 el blanqueo fue clave para disimular los números, pero se trato de una excepción; este año la receta deberá ser otra.
Ese aspecto va encadenado a otro no menor: el nivel de endeudamiento.Mientras menos sea el rojo, más baja la necesidad de emitir deuda. Para Dujovne entre años el ratio entre deuda y PBI estará “estabilizado”.
Si las legislativas frenan la reforma impositiva, se puede deducir que harán lo propio con el blanqueo laboral que Cambiemos hace meses viene amagando.Acá es el sector gremial el que se opone con el argumento de que la proclamada reducción de los costos salariales no es más que una excusa para avanzar en la flexibilización laboral.En sus explicaciones no definen qué debería hacerse con el 30% de trabajadores informales que tiene el país.
Y el círculo vuelve a cerrarse: menos pagan impuestos y quienes lo hacen, pagan más. No hay secretos. Mientras más evasión fiscal existe más necesidad de cazar en el zoológico; hay sectores en la Argentina donde la actividad en negro ronda el 50%.Obviamente, también la evolución del gasto marca el ritmo de la cantidad de ingresos a conseguir.
Todos estos ingredientes son los que hacen que la reforma tributaria tenga que instrumentarse. Que lo urgente, una vez más, se haya impuesto al debate de fondo es una mala noticia. Un mejor sistema impositivo es buen negocio para todos, salvo para quienes no pagan cargas porque por años fue la conducta más beneficiosa para sus propios bolsillos.
Siempre habrá una elección que tiña la discusión, pero hay que comenzarla.