San Guillermo Moreno

Moreno seguramente sabe que Verbitsky orientó la política de Néstor y de Cristina respecto de los derechos humanos durante casi todo el tiempo que ambos gobernaron.

Por Gonzalo Neidal
gonzalo.neidal@gmail.com

2017-01-31_Verbitsky_MORENOEl poder desgasta, dicen unos.Otros corrigen y dicen que efectivamente desgasta pero a quien no lo ejerce.
Si miramos lo que le está pasando al sector kirchnerista del peronismo, puede concluirse de que la versión corregida es más certera.
Cuando ya su mandato como diputado y hombre fuerte del alfonsinismo estaba a punto de vencer, César Jaroslavsky se quejaba amargamente de que ya ni le atendían el teléfono quienes hasta poco antes clamaban por una entrevista. Es la dinámica del poder. La denominación “pato rengo” fue creada para calificar al presidente que tiene próximo el vencimiento de su mandato, sin posibilidad de reelección. Con esa lógica, ya fuera del poder, entonces, es un pato en silla de ruedas.
Hay presidentes que viven el abandono del cargo como un alivio, como un merecido descanso tras los intensos trajines que supone el ejercicio de tanta responsabilidad. Presumimos que Cristina no se ha de contar entre ellos.
Fuera del poder, ha sido paulatinamente abandonada por todos quienes contaban con una trayectoria política, con cierta representación territorial o quienes aspiran a tenerla. Y, al contrario, se muestran muy fieles a ella los que carecen completamente de arraigo y que han vivido su cuarto de hora de gloria en los años en que Cristina ejerció el poder.
Y aún entre los que se muestran más fieles y leales ya hay peleas y disputas. Primero fue Luis D’Elía y su agrupación que, en un exceso de entusiasmo probablemente influido por el INDEC, se llama MILES. D’Elía quedó abandonado por otros prominentes cristinistas tales como Amado Boudou, Fernando Esteche y el dócil Omar Parrilli, el hombre que fue enérgicamente inducido a utilizar Internet, según la grabación que hemos conocido.
Ahora ha sido un peronista K de paladar negro quien ha salido al ruedo para disparar munición pesada contra uno de los principales ideólogos de Néstor y Cristina. En efecto, Guillermo Moreno no anduvo con medias palabras al momento de dirigirse a Horacio Verbitsky. Le dijo que cesara de “hablar mal del Papa y de mentir sistemáticamente”.No va a ser sencillo conseguir que Verbitsky le haga caso.
Moreno seguramente sabe que Verbitsky orientó la política de Néstor y de Cristina respecto de los derechos humanos durante casi todo el tiempo que ambos gobernaron. Y sus consejos en ese tema incluían tomar distancia de Jorge Bergoglio, a quien Verbitsky acusaba, injustamente, de colaborar con la dictadura militar. Los Kirchner aprobaron esa línea de acción y despreciaron a Bergoglio durante toda la década. Hasta que lo eligieron Papa. Entonces Cristina rectificó. Le regaló un mate y le explicó cómo se usa. Se acercó al Papa y tomó distancia de Verbitsky en ese tema.
Verbitsky borró sus notas contra Bergoglio de los archivos de Página 12 pero luego volvió a las andadas y ataca al Papa de nuevo. Moreno ha visto que uno de los principales aliados importantes que le queda al kirchnerismo son los grupos sociales que se reportan a Su Santidad. (Además, hay una comunión ideológica más profunda que no viene al caso tratar aquí). Por eso Moreno apunta a Verbitsky, que es uno de los más altos difamadores del Papa.
Pero hoy por hoy estas peleas por pequeños espacios de poder en las inmediaciones de Cristina, no exceden de la condición de tormentas en un vaso de agua.
Tanta consideración de Moreno hacia el Papa hace pensar que quizá sea interesada. Que busque, además de una alianza política, la posibilidad de una canonización. Por de pronto, puede exhibir un milagro: intervino el INDEC e hizo bajar la inflación de un plumazo.



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