Problemas con los feriados

El significado y la ponderación que cada uno hace de los feriados tiene mucho que ver con su perspectiva política e ideológica.

Por Gonzalo Neidal
gonzalo.neidal@gmail.com

2017-01-26_MACRISabemos que diríamos algo digno de Pedro Grullo si afirmamos que la discusión sobre los feriados encierra un debate ideológico. No dejamos de discutir sobre los setenta, su significado, su verdadero valor y el lugar que su memoria debe ocupar en el contexto histórico nacional.

Pero antes digamos de paso que los argentinos amamos los feriados. No quiere decir (al menos no necesariamente) que abominemos trabajar. Pero nos caen bien simpáticos los días de fiesta. El anterior gobierno, conociendo esta debilidad, instaló unos cuantos: dos días por carnaval, el día de la soberanía y el día de la memoria, el 24 de marzo en recordación del golpe militar de 1976. Además, para promover el turismo se instauraron los feriados puente: cuando un día hábil tenía la mala fortuna de caer entre dos feriados, entonces sus vecinos lo contagiaban y él mismo se transformaba en un día feriado. Además, si un feriado caía en sábado o domingo, lo corríamos a un día hábil, para que el pobre feriado no se sintiera menos que los demás.

También por razones turísticas se adoptó el sistema de feriados móviles y no móviles. Si un feriado caía a mitad de semana, lo cambiábamos para lograr un fin de semana largo que estimulara a los argentinos a pasear. Pero claro, como ese cambio de día de algún modo quitaba sentido al significado de la fecha, entonces se determinó que algunos feriados no podían ser mudados y otros sí. Sabia decisión: queda un poco feo festejar Navidad un 22 de diciembre y peor aún correr el Año Nuevo hacia un 3 de enero, por ejemplo. Ni qué hablar de cambiar nuestras fiestas patrias.

Pero había otros feriados, considerados quizá no tan importantes, que se podían correr de lugar. El aniversario de la llegada de Colón a América, por ejemplo, que antes se llamaba Día de la Raza y ahora Día del respeto a la diversidad cultural. También podían cambiarse de día el aniversario de la muerte de José de San Martín y de Manuel Belgrano.

Hace pocos días, Macri sacó un decreto que eliminó los feriados puente y permite cambiar de fecha tanto el 2 de Abril como el 24 de Marzo. Y recibió quejas desde ambos lados. Unos, porque dicen que significa una afrenta a los que murieron en Malvinas, otros porque el cambio supone una falta de respeto a los muertos durante la dictadura militar.

El significado y la ponderación que cada uno hace de los feriados tiene mucho que ver con su perspectiva política e ideológica. Parece que a nadie molesta que  pueda cambiarse de lugar la conmemoración de quienes habitan la cima indiscutible de Historia Nacional pero no piensan lo mismo del 24 de Marzo, fecha oprobiosa del derrocamiento del gobierno de Estela de Perón y de inicio de una dictadura sangrienta, cuya conmemoración tiene especial significado para quienes valoran la acción guerrillera de los años setenta.

El cambio introducido por Macri para esta fecha carece de sentido práctico hasta 2020, pues este año cae viernes y los siguientes sábado y domingo, por lo cual recién en tres años podría moverse. Hubo de su parte, sin duda, una señal ideológica quizá innecesaria. Pero planteado el debate, entremos en él. ¿Debe tener el 24 de Marzo una jerarquía histórica que debe ser más valorada que los aniversarios de la muerte de San Martín y Belgrano? Y lo mismo para el 2 de Abril.

Quizá la solución no sea otra que dejar que los feriados caigan donde les toque, como era antes, que también había turistas.



No hay comentarios

Dejar respuesta