Cambios para producir

Si el convenio firmado entre el gobierno, las provincias petroleras, las empresas y el sindicato logra consolidarse y afianzarse, será un cambio importante y aún decisivo para el sector.

Por Gonzalo Neidal
gonzalo.neidal@gmail.com

2017-01-10-macri-vaca-muertaSi el convenio firmado entre el gobierno, las provincias petroleras, las empresas y el sindicato logra consolidarse y afianzarse, será un cambio importante y aún decisivo para el sector.

El de los petroleros es un caso típico y extremo de una legislación laboral que  ahuyenta la inversión. Lleno de privilegios y cláusulas abusivas, el régimen laboral de los petroleros significa una traba importante al momento de decidir inversiones.

Varias de estas cláusulas han sido removidas por el acuerdo. Otras continúan. Pero a partir de ahora es mucho más probable que lleguen inversiones para el yacimiento de Vaca Muerta, uno de los más importantes del mundo en shale gas y shaleoil, ese combustible que para su extracción demanda altas inversiones.

Una de las modificaciones más importantes de las anunciadas ayer por el presidente Macries la que estipula un mínimo de obreros por cada pozo. Este mínimo era completamente abusivo y fuera de dimensión técnica. El CEO de una importante empresa extranjera que presta este servicio nos daba el siguiente ejemplo: para perforar un pozo con una máquina de alta tecnología, se necesitan tres obreros especializados y el sindicato exigía ocho. Esto encarece los costos de explotación a niveles de desaliento de cualquier inversión.

¿Es esto una flexibilización laboral? Por supuesto que sí. Se han recortado cláusulas abusivas que frenan la inversión y se ha compatibilizado el convenio con el de países cuya situación es similar a la nuestra.

Otra modificación importante son las “horas taxi”, cláusula según la cual se abona al trabajador petrolero el tiempo transcurrido desde que sale de su casa hasta su llegada a la empresa.

Sin embargo, hay algunas normas que no cambian. Si una empresa cede a otra el contrato de explotación, el sindicato exige indemnización por parte de la empresa que cede y conservación de los puestos de trabajo. Otra más: en los hechos, no se puede despedir a ningún obrero petrolero aún con justa causa sin la aprobación del sindicato. El sindicato ejerce en la práctica una suerte de co-gobierno de la empresa.

¿Es esto una flexibilización laboral? Por supuesto que sí. Se han recortado cláusulas abusivas que frenan la inversión y se ha compatibilizado el convenio con el de países cuya situación es similar a la nuestra.

Pero claro, en la Argentina nunca se sabe. Hoy no se puede afirmar que pasados algunos meses o años, cuando las inversiones hayan llegado y estén en marcha, el sindicato no demande el regreso a las viejas condiciones, alegando que se han conculcado derechos adquiridos de los trabajadores.

Si el convenio logra consolidarse, el escenario en ese sector seguramente cambiará. Y si cambia, con los resultados a la vista, será posible replicarlo en otros sectores. Pero esto es sólo un comienzo. Apenas una esperanza hacia un país más eficiente y con mayor productividad.

Y es el único camino. No hay otro: invertir, producir, tecnificar. Es el modo de generar empleo. Todo lo demás son puras fantasías.



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