Riutort cree que puede sola: exilia a sus propios dirigentes

La ex concejala anunció en un acto que intentará gobernar el Palacio 6 de Julio desde 2019. El prematuro lanzamiento se realizó pese a los pedidos de renovación que encabeza su yerno, Miguel Siciliano; y su hija, Victoria Flores, a quien la ex primera dama echó de la presidencia de su bloque en el Concejo.

riutortLa ex candidata a la viceintendencia de la ciudad en las elecciones se septiembre de 2015, Olga Riutort, no quiere pasar su carrera política a los cuarteles de invierno. La sugerencia que nace desde el núcleo de su espacio vecinal –Fuerza de la Gente- es vivida por la ex primera dama provincial como una frugal ofensa.

A sus dirigentes les recuerda que conoce la Capital como ninguna y, es cierto, aún conserva cierta expectabilidad en las encuestas que no ostenta el hombre con mayor visibilidad de su reducto. El pedido de jubilación que enarbolan su yerno, Miguel Siciliano; y su hija, Victoria Flores no hizo mella en la obstinación de Riutort de suceder al intendente Ramón Mestre en la próxima compulsa municipal.

La sociedad de la ex concejala con en ese momento senador Luis Juez sólo logró que dilapidara un voto cautivo y la posibilidad de hacerse con la primera minoría. Cedió su segundo puesto en el podio que supo tener a un recién llegado, el periodista Tomás Méndez.

El año de retiro y perfil bajo de Riutort pareció terminar antes que se consumiera el segundo cuatrimestre del año. En los meses que siguieron, la sanjuanina comenzó a ejercer un rol de oposición a la gestión mestrista sin base de poder alguno, a veces citando una fundación de su creación dedicada a la búsqueda de soluciones para los problemas de la ciudad.

Para el cierre, la peronista díscola organizó un encuentro con militantes para despedir el difícil 2016. Hubo anuncios.

“Todos los que estamos aquí tenemos en común un objetivo: soñamos con gobernar esta ciudad (…) La droga se apoderó de nuestros barrios y por más esfuerzo y voluntad de las distintas organizaciones sociales para enfrentar al narcotráfico, no es suficiente. Necesitamos de la participación del Estado”, comenzó su discurso Riutort.

“Vamos a apostar en el 2019 a ganarnos la confianza y el voto popular de la gente, para gobernar la ciudad. Y esta es la fortaleza interna de Fuerza de la Gente: el creer; el tener un objetivo común; saber que hay muchos problemas por solucionar y que se necesita de todo nuestro compromiso y de toda nuestra voluntad” finalizó la ex concejal.

Quedó claro: Pata Riutort, “Fuerza de la Gente” la conforman ella y quienes la quieren de candidata y, además, que  no hará caso a las recomendaciones de sus familiares y buena porción de los cuadros jóvenes de su espacio.

Con 73 años peleará por ocupar el despacho principal de la Municipalidad de Córdoba. Lo hará como candidata principal, por supuesto, y no de arrepentida escolta.

El anuncio no habría causado sorpresa a la dupla Siciliano-Flores y asociados en la pelea por la renovación. De hecho, su hija ya no ocupa más la presidencia del bloque  de Fuerza de la Gente en el Concejo Deliberante a pedido de su madre.

“No podés ser la presidenta de mi bloque y al mismo tiempo la jefa de campaña de Siciliano”, Riutort le habría  espetado a Flores. El abogado y contador Martín Llarena –un hombre que trata de poner paños fríos a las pujas internas- es quien tiene la responsabilidad de conducir la bancada.

Parece que Riutort tampoco asume la obstinación de su yerno, quien  cree que tiene las herramientas para hacer una elección digna en 2019. Incluso, su nombre es bien considerado en el PJ cordobés, más específicamente en Unión por Córdoba.

El dirigente peronista trabajó durante todo el año con su fundación Pensando Córdoba, participando de los espacios de debates sobres políticas públicas, tomando posición sobre medidas del gobierno municipal y realizando trabajo territorial.

Dicen que la visibilidad que obtuvo por sus actividades habría irritado a Riutort. Aunque pareciera que para la creadora de la Secretaría de la Mujer cualquier dirigente es prescindible.



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