Muchas voces: ¿un equipo o el cierre sobre sí mismo?

El macrismo insiste en que trabaja en equipo; hay una decena de funcionarios de alto rango opinando en cuestiones económicas. 

Por Gabriela Origlia

prat-gay-conferencia-prensaEn las últimas semanas los contratistas de obras públicas se quejaron por lo bajo de demoras en los pagos de certificados de trabajo y le apuntaron al ahora ex ministro de Economía, Alfonso Prat Gay. Esos reclamos eran parte de la conducta “marcada por la parsimonia” que le endilgaban algunos de sus pares. Desde el equipo de Hacienda apuntan que los problemas estaban en la falta de coordinación con las otras carteras que también manejan presupuestos. “No están todos en la misma sintonía administrativa”, señalan.

El caso sirve para ejemplificar la cantidad de manos y criterios que se mezclan en la gestión de recursos claves, como son los de obras públicas, a los que el macrismo apuntó buena parte de las posibilidades de recuperación de la actividad, que no se dio.

Economía, Interior, Transporte y plan Belgrano son parte de la estructura que debe aprobar los giros para trabajos. Hay gobernadores que ya se quejan de que se van con promesas de parte de un funcionario y después se traba el envío de dinero en otro eslabón.



La salida de Prat Gay y la división de la cartera en dos (Hacienda y Finanzas) no hizo más que seguir subdividiendo las responsabilidades. Ese desdoblamiento determina que son diez los funcionarios que se ocupan de cuestiones económicas. Ahora subsividieron, pero hay quienes sostienen que se aproxima un plumazo que barrerá con cerca de siete de las 23 carteras nacionales.

Además de Nicolás Dujovne y Luis Caputo, están Juan José Aranguren (Energía); Jorge Triaca (Trabajo); Francisco Cabrera (Producción); Ricardo Buryaile (Agricultura); Guillermo Dietrich (Transporte);  Rogelio Frigerio (Interior); Marcos Peña (Jefatura de Gabinete) y Federico Sturzenegger (Banco Central).

Ese entramado –sumado a otros problemas- demora decisiones y hace que haya superposiciones entre funcionarios. A punto tal que el presidente Mauricio Macri les habría pedido que cada ministro reelabore el listado de cuestiones prioritarias y elimine aquellas de las que se puede ocupar otro colega.

La coordinación macroeconómica será uno de los puntos a resolver para generar más certidumbre y que la economía arranque. El timing para pedirle la renuncia a Prat Gay no fue el mejor: faltan horas para que termine el blanqueo y se podría haber esperado para que saliera con ese proceso (exitoso) terminado. La decisión de Macri fue otra. La salida de Prat Gay es un cierre sobre sí mismo de Cambiemos; se fue un outsider.

Más allá de la mejora de Brasil –que, obviamente, colaborará con un repunte local-, los economistas y empresarios esperan “medidas de fondo”. ¿Sinónimo de ajuste? No necesariamente. Es indiscutible que en el global de gasto hay partidas para recortar que no tocan los aspectos sociales más sensibles.

Sostener el actual nivel de erogaciones sólo es posible con endeudamiento, otro aspecto que ya recibe críticas porque –de continuar la dinámica- se tornará difícil de manejar. El economista del Ieral Jorge Vasconcelos señala que el déficit de cuenta corriente del Balance de Pagos, de 15 mil millones de dólares/año, está financiado en un 80% por endeudamiento, particularmente del sector público y sólo en un 20% por Inversión Extranjera Directa. “En un escenario sustentable, esas proporciones deberían estar invertidas”, apunta.

Hay coincidencias de que el año próximo la actividad mejorará pero –aún con un repunte significativo- difícilmente logre un empate con este 2016, que cerrará con una caída del 2,5%. En período electoral, la inyección de dinero a la economía es una constante y, además, con una inflación más baja la capacidad de compra de los asalariados se oxigenará y se traducirá en consumo.

Hay consenso de que ahora más que nunca Macri es el único ministro de Economía, percepción que se refuerza con la atomización burocrática de su gestión, que tiene el récord de 23 ministerios.  Si dejar afuera a un funcionario de perfil alto apunta a convertirse en una señal de trabajo en equipo, la organización administrativa de la gestión da otra imagen. Muchos decidiendo para que uno resuelva.



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