Populistas somos todos, casi

Quienes pensaban que la oferta populista estaba monopolizada por el kirchnerismo, debe anotar esta coincidencia entre todos los matices de la oposición en el Senado como una desmentida de esa idea.

Por Gonzalo Neidal
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2016-11-17_massa_stolbizer-1Casi sin fisuras, la oposición ha dado curso en el Senado a una demagógica propuesta impulsada por el kirchnerismo y que cuenta con la anuencia del Vaticano, activo participante de la política nacional.
La ley, en caso de ser aprobada en diputados y luego no vetada por el presidente, consiste básicamente en la creación de un millón de empleos remunerados a costa del presupuesto nacional y un aumento del 15% en la Asignación Universal por Hijo (AUH) y por embarazo. Nada menos.
Una idea demagógica y de gran liviandad que busca mostrar a los potenciales votantes cuan malo es el gobierno al no querer derramar dinero entre los necesitados y qué buena es la oposición que ha pensado una mecanismo sencillo para aliviar a los pobres.
El kirchnerismo, que el 2010 vetó la aplicación del 82% móvil que había sido aprobada por ambas cámaras, ahora se muestra muy sensible y señala al gobierno como el responsable del padecimiento de amplios sectores de la población.
Una maniobra publicitaria grosera e irresponsable, sin duda. Lo llamativo es que cuenta con el apoyo entusiasta del grueso de la oposición que busca mostrarse sensible y compungida mientras intenta sembrar entre la población la idea de que un problema tan complejo y difícil como la pobreza se puede resolver mágicamente a través del gasto público, el déficit fiscal y la emisión monetaria.
Quienes pensaban que la oferta populista estaba monopolizada por el kirchnerismo, debe anotar esta coincidencia entre todos los matices de la oposición en el Senado como una desmentida de esa idea. A cualquier costo, los peronistas de Massa, los del PJ que se manifiestan como no kirchneristas, los del GEN de Stolbizer, no trepidan en formular propuestas irresponsables con el único objetivo de mostrarse a favor de los pobres y dejar al gobierno en la posición de insensible ante su sufrimiento de los que menos tienen. Muy burdo.
Si no hemos entendido que el camino del subsidio y el gasto público lleva al país al desastre, no hemos aprendido nada de la década K ni de la experiencia de Venezuela.
Pese a la buena voluntad demostrada por los gobernadores y sus apoyos parciales al gobierno, hechos como estos demuestran la persistencia del populismo en amplias franjas políticas.
No hay que subestimar a la oposición y pensar que sus propuestas sólo tienen como objetivo realizar un apriete contra el gobierno. No: es altamente probable que realmente piensen que se trata de un camino correcto hacia la solución del problema de la pobreza.



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