Fue la economía

El 20 de enero de 2017, Donald Trump va a ser el presidente de los Estados Unidos. Al cierre de esta columna, llevaba tenía 279 electores contra 218 de Hillary Clinton.



Por Eugenia Mitchelstein
Directora de la Licenciatura en Comunicación Social (UdeSA)

screen_shot_2016-11-09_at_11-43-31_amEl 20 de enero de 2017, Donald Trump va a ser el presidente de los Estados Unidos. Al cierre de esta columna, llevaba tenía 279 electores contra 218 de Hillary Clinton. Se necesitan 270 representantes en el colegio electoral para llegar a la Casa Blanca. Trump ganó en estados que votaron un presidente republicano por última vez en 1988, como Michigan y Pensilvania. Clinton perdió en Arizona, Florida, Georgia, New Hampshire, North Carolina y Ohio, los estados que necesitaba para ser presidenta.
Este resultado desafió las predicciones basados en encuestas (el New York Times le daba a Clinton 85% de probabilidades, Fivethirtyeight 71%), lo que sugiere que, conforme baja la tasa de respuesta a los estudios de opinión pública, predecir el comportamiento electoral se vuelve más difícil. Los pronósticos sobre el referéndum por la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea y la elección presidencial en Argentina ya habían indicado que había problemas con las encuestas como predictores de los resultados electorales.
Las encuestas no son la única manera de pronosticar un resultado electoral. Algunos politólogos, como Andrew Gelman, sugieren que las condiciones políticas y económicas pueden predecir el resultado de la elección presidencial en Estados Unidos, aunque las respuestas de los ciudadanos cambien a los largo de la campaña. Parafraseando a la campaña de (Bill) Clinton, “es la economía”. Vox publicó una serie de gráficos que mostraban que el aumento de los ingresos de los americanos de todos los quintiles en 2015 y el nivel de aprobación de la administración de Barack Obama, entre otros indicadores, llevarían a Clinton a la presidencia.
Estas variables no cambiaron en las últimas semanas. Sin embargo, como marcó Julia Pomares, el factor que la mayoría de los análisis ignoraron fue la creciente desigualdad en Estados Unidos, que la administración Obama no logró reducir. La desaparición de la clase media en el Rust Belt también figura en esta columna de Michael Moore como uno de los motivos por los que Trump ganaría la elección. La economía incluye muchas variables, y tal vez tengamos que incluir la desigualdad para hacer pronósticos más acertados.
¿Qué está ausente de este análisis? La cobertura de los medios y la performance de los debates. Pablo Boczkowski muestra cómo, pese a la cobertura negativa de Trump, su popularidad en las redes sociales superaba a la de Clinton. En los debates, la candidata demócrata superó ampliamente a su contrincante. Tampoco alcanzó. Si los medios tradicionales alguna vez tuvieron algún efecto en las elecciones –y la evidencia, desde Lazarsfeld y Berelson hasta hoy, sugiere que no, o uno muy pequeño- esa influencia ya no existe.
Clinton no perdió según todas las medidas. Es probable que gane el voto popular. Sería la segunda vez que un candidato demócrata gana en las urnas pero pierde en el colegio electoral en 16 años (el último fue Al Gore). Entonces, otro de los factores estructurales que pueden explicar el resultado de las elecciones es el formato indirecto con representación mayoritaria en 48 de los 50 estados, que les da más peso a los votantes de zonas menos pobladas, que a las grandes ciudades, que tienden a votar demócrata. Para modificar este sistema, es necesario que todos los estados estén de acuerdo, incluyendo los gobernados por republicanos, que se verían perjudicados por el cambio.
Ganó Trump. Fue la economía (incluyendo la desigualdad). Y el colegio electoral.

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