UNC: Sociales estrena Consejo con escenario balcanizado

El Consejo Consultivo de la Facultad de Ciencias Sociales tendrá su debut esta semana. La implementación de nuevas carreras será el tópico más candente.

trabajo-socialEsta semana se conformará por primera vez el Consejo Consultivo de la Facultad de Ciencias Sociales, una de las dos unidades académicas creadas en la UNC en diciembre pasado, tras un rally de elecciones de cada claustro durante las últimas cuatro semanas.
En el mismo se integrarán representantes elegidos en conjunto por las tres instituciones que conforman la Facultad: la Escuela de Trabajo Social, el Centro de Estudios Avanzados (CEA) y el Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública (IIFAP).
La implementación de dos nuevas carreras de grado (las licenciaturas en Ciencias Políticas y en Sociología) será uno de los temas centrales de las discusiones del cuerpo, puesto las intenciones oficiales son que el dictado de las mismas comience a comienzo del 2017.

Bloques variados
El Consejo Consultivo, que se reunirá por primera vez el viernes 4 de noviembre, tendrá la misma composición que los Consejos Directivos en cuanto al número de miembros y sus respectivas procedencias de los distintos claustros, a pesar de que sus funciones no son las mismas.
Mientras los Consejos Directivos son el máximo órgano de gobierno de una Facultad, con autoridad incluso por sobre las decisiones de los decanos, el Consejo Consultivo estará limitado a aconsejar a la decana normalizadora, Silvina Cuella. Hasta que se complete el proceso de normalización, a mediados del 2018, es ella la que ejerce extraordinariamente las facultades del Consejo Directivo, pero sujeto siempre a la aprobación del Consejo Superior.
De los 18 miembros del Consejo Consultivo, nueve bancas están ocupadas por docentes. Los comicios celebrados el 11 de octubre arrojaron una distribución inesperada para el oficialismo que encabeza Cuella.
Dicho espacio, que se referencia a nivel universitario con el decano de Filosofía y Humanidades, Diego Tatián, pretendía mantener la hegemonía casi absoluta que había mantenido por varios años tanto en Trabajo Social como en el CEA (el IIFAP nunca tuvo comicios hacia adentro de la institución).
Sin embargo, la lista Sociales Plural, que reúne a docentes de distintas procedencias ideológicas-partidarias, logró quedarse con tres de los seis escaños, obteniendo uno en cada estamento (titulares y asociados, adjuntos, y auxiliares).
El claustro estudiantil también arrojó una distribución diversificada: la agrupación La Bisagra obtuvo tres bancas, La Juana en La Mella obtuvo dos escaños, y Juntos por Sociales (La Cámpora), el consejero restante.
Si bien las tres organizaciones se enmarcan dentro del kirchnerismo, sus relaciones con la gestión que encabeza Cuella difieren con claridad. La Bisagra se constituye en la vertiente estudiantil orgánica del oficialismo, La Mella se plantea como oposición a la gestión (incluso con duras críticas contra Cuella expresadas en el Consejo Superior), y La Cámpora se para como bloque independiente, con margen para apoyar o no cada propuesta particular de la gestión.
Las dos bancas del claustro de los graduados se repartieron de manera salomónica: una de ellas será ocupada por la lista identificada con La Bisagra en apoyo a la gestión de Cuella, y la otra por el exsecretario de Asuntos Estudiantiles, Juan Lagarejo, quien en coordinación con La Mella plantaría batalla al oficialismo.
En el caso de los no docentes, se presentó una única lista consensuada entre la conducción de la Gremial San Martín y los referentes de la nueva Facultad. Uno de los principales operadores de la misma sería el secretario de Coordinación, Miguel Angel “Tato” Tomaino, quien se desempeñó como director del Comedor Universitario hasta hace pocos meses.

Nuevas carreras
Una de las prioridades del equipo de gestión de Cuella es la implementación de las carreras de Ciencias Políticas y Sociología. El objetivo del oficialismo es que a partir del 1 de diciembre los aspirantes puedan comenzar a inscribirse.
Si bien los planes de estudio están aprobados desde hace tiempo, la Facultad debería solucionar en un brevísimo plazo la composición de las cátedras de cada materia del cursillo de nivelación y del primer año de las carreras.
Al no contar con presupuesto para establecer nuevos cargos permanentes, las materias serían dictas en sus comienzos por docentes de otras asignaturas, con un formato “complementario” de su actual asignación. La selección de los docentes en particular se daría a través de un proceso abierto a las tres instituciones originarias (Trabajo Social, CEA e IIFAP).
La oposición a Cuella se concentraría en velar por la transparencia en los concursos, para así evitar que el procedimiento se convierta en una maquinaria electoral para influir en la futura composición de los padrones.



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