Diputadas K explotan debate por cannabis medicinal

Diana Conti y Gabriela Estévez disertarán en la Universidad Nacional de Córdoba. Apoyan la iniciativa para liberar el uso de la marihuana con fines terapéuticos, pero propician el auto cultivo.

ilustra-estevez-y-conti-cannabisLas legisladoras nacionales Diana Conti y Gabriela Estévez (FpV)) participarán de una charla sobre cannabis medicinal en la Universidad Nacional de Córdoba.
Cabe recordar que la Cámara Baja firmó un dictamen de mayoría sobre el uso terapéutico de la marihuana, mediante el cual habilita al Estado a investigar sobre las propiedades curativas de la sustancia y a proveer el aceite que se fabrica con su principio activo a los pacientes que padecen ciertas enfermedades.
Paralelamente, un despacho de minoría impulsado por el FpV busca que se legalice también el auto cultivo, para que cada persona pueda fabricar su propia medicación.
De esa manera, el debate parlamentario les da una oportunidad a las diputadas kirchneristas para lograr algo de protagonismo.
Durante la última década, las organizaciones que difunden las propiedades de la marihuana depositaron, en mayor o menor medida, sus esperanzas en las promocionadas pero infructuosas gestiones del anterior Gobierno.
Luego de que la Corte, en el precedente “Arriola”, del 2009, declarara inconstitucional el castigo de la tenencia de drogas para uso personal, el activismo no abandonó sus consignas, pero se politizó y se convenció de que de que el kirchnerismo iba a promover una reforma seria de la ley de estupefacientes. Eso no sucedió.
En el 2012, Aníbal Fernández apareció en la tapa de la revista THC, una publicación especializada en cannabis. Anunció que iba a presentar una iniciativa de despenalización (lo hizo, pero sin cambios trascedentes) y hasta dio consejos sobre cultivo. Todo quedó en meras declamaciones. En la misma entrevista, THC reunió a Conti (FpV), quien adelantó que tenía un “proyecto común” con Ricardo Gil Lavedra (UCR) y Victoria Donda (FAP) para ponerle fin a la criminalización del autocultivo y la tenencia.
En el 2014, Cristina Fernández de Kirchner intentó capitalizar la repercusión que logró en el mundo el uruguayo José “Pepe” Mujica e instruyó a Conti para que impulsara el debate por la despenalización para uso terapéutico. Tampoco pasó nada.
Ahora, a dos meses de que Mauricio Macri anunciara que el Gobierno estaba “abierto” a la posibilidad, el tema se trató y podría haber una reforma en la legislación antes de fin de año. Las comisiones de Salud, Seguridad Interior y Legislación Penal de la Cámara Baja y los representantes de todo el arco político debatieron por primera vez los pasos a seguir en la materia.
Por varias razones, el oficialismo buscará que el Estado sea el proveedor del aceite de Cannabis. Se opone a analizar el cultivo personal, una práctica que podría acelerar los tiempos de la discusión del uso recreativo y que, por ahora, no quiere abrir. Por otra parte, las directivas que dio el Máximo Tribunal en “Arriola” deberían amparar a los cultivadores.
La idea del kirchnerismo, que cuenta con el respaldo de las diputadas del Frente de Izquierda Soledad Sosa y Myriam Bregman y de los progresistas Victoria Donda y Hermes Binner, entre otros, es más audaz, pero se aparta de las recomendaciones de los expertos, que coinciden en que es necesario avanzar y profundizar los estudios clínicos. También enfatizan que es imperioso capacitar a los profesionales de la salud.
El Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) ya se refirió al asunto y opinó que los productos con marihuana para uso terapéutico “deben venderse exclusivamente en farmacias”.
En tanto, consultado por Alfil, el titular del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, Germán Daniele, fue más cauto y valoró que el debate debe ser “maduro y plural” y que el asunto debe abordarse integralmente, sin dejar de lado los argumentos científicos ni la realidad del país; en especial, en lo referido a la seguridad.
En caso de que el uso medicinal fuera aprobado, planteó que hay dos aspectos a considerar, previos a la etapa de eventual comercialización, a saber: quien cultiva, fracciona, envasa y controla la calidad del producto y cómo será abordado lo atinente a la prescripción médica. Una vez cumplidos esos pasos –que, según estima Daniele, deben ser supervisados por el Estado- le tocaría el turno a las farmacias, que se sumarían a la cadena de control de los remedios que se generen con derivados del cannabis, como sucede con cualquier medicamento.
También subrayó que es necesario que haya estudios clínicos serios al respecto.



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