Pymes reclaman un tipo de cambio entre 6 y 8% más alto

Una encuesta entre 600 empresas revela los valores que consideran necesarios para que sus negocios funcionen. Las que tienen dudas respecto a la recuperación, apuntan a uno más alto.

ilustra-dolar-vs-pesoUn trabajo de la Fundación Observatorio PyME sobre el nivel del tipo de cambio demandado por estas empresas manufactureras para un adecuado desarrollo de sus negocios revela que en general todas necesitan un valor entre seis y ocho por ciento por encima del actual.
El estudio –al que accedió Alfil- indica que las autopartistas son las que apuntan a un tipo de cambio más alto, de 17,50 pesos. Le siguen las de metales comunes, 16,48 pesos; aparatos electrónicos, 16,20 y maderas, 16,17 pesos. Vidrios, cerámicos y minerales no metálicos son las que se conforman con un nivel de 15,19 pesos.
Los datos son el resultado de una encuesta coyuntural realizada en el segundo trimestre entre 600 empresas, 400 de ellas pertenecientes al segmento industrial. La Fundación indica que hay diferencias sectoriales en cuanto al nivel de tipo de cambio requerido para el desarrollo normal de los negocios, pero las diferencias entre los dos extremos (los que solicitan el nivel inferior y los que solicitan el nivel superior) no son tan importantes: 15 por ciento.
Las divergencias más interesantes aparecen cuando se indaga sobre la relación entre tipo de cambio solicitado y principales problemas de las empresas: por ejemplo, las PyME industriales que están sufriendo caía de las ventas demandan un tipo de cambio de 16.12, un cinco por ciento superior al demandando por aquellas empresas que no sufrieron caídas.
Por otra parte, el trabajo señala que las empresas que están sufriendo un desplazamiento del mercado interno por las compras de productos extranjeros, reclaman un tipo de cambio de 16.98, un nueve superior a aquellas que no sufren la amenaza de las importaciones.
También destaca que las PyME que no acusan dificultades para satisfacer la demanda (es decir, que tienen alguna capacidad ociosa) reclaman un tipo de cambio de 15.98, un cuatro por ciento superior al solicitado por las empresas que sí tienen problemas (es decir, firmas que están trabajando con altos grados de utilización de la capacidad).
El nivel del tipo de cambio demandado por las PyME industriales está altamente correlacionado con las expectativas de las empresas. La relación es inversa: aquellas que esperan un empeoramiento piden un tipo de cambio más alto. En efecto, es más alto entre las que esperan una disminución de las ventas, una caída de las exportaciones, un empeoramiento de la rentabilidad, una disminución de las inversiones y una baja de la ocupación.
Desde la Fundación señalan que el tipo de cambio es una variable relevante para las cuestiones de coyuntura, las decisiones y vicisitudes del corto plazo de este segmento. Esto puede observarse en el hecho de que el demandado por estas firmas para sus negocios no sea excesivamente más alto que el vigente (ni que el estimado para fin de año).
“Es decir, el tipo de cambio fue ajustado y pareciera que bien corregido, al menos en lo que a las PyME industriales concierne. Asimismo, las empresas que vislumbran un peor futuro inmediato requieren alguna corrección adicional (un tipo de cambio más alto)”, agrega.
Este panorama implica también que, transitada una coyuntura adversa, la competitividad de estas firmas responde a algo más que el factor cambiario (“precio”). La competitividad en estos términos, como se sabe, implica ganancias transitorias y espurias, mientras que las ganancias de competitividad genuinas y más estructurales (“no precio”) son generadas por drivers más profundos que se vinculan a infraestructura (en especial, logística), acceso al financiamiento productivo en condiciones convenientes (tasas de interés y plazos), formación de los recursos humanos, modernización tecnológica, entre otros aspectos.
Para los autores del trabajo estas dimensiones deberían formar parte de la agenda público-privada de desarrollo del segmento manufacturero de las pequeñas y medianas empresas, generadoras de prácticamente la mitad del producto y el empleo industrial.



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