Autopista a la oscuridad

En 2017 se cumplirán 50 años de la salida del primer disco del grupo Velvet Underground y se han programado numerosas conmemoraciones.

Por J.C. Maraddón
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ilustra-nicoSi nos remontamos a los años sesenta para hablar de Nueva York y sobre Nico, es porque estamos haciendo referencia a una modelo alemana que se convirtió en una de las favoritas de la corte de Andy Warhol. Y que, a través de las gestiones del atrevido artista plástico, se vio involucrada como vocalista en la formación del grupo Velvet Underground, durante la etapa en que se produjo la grabación del primer disco de la banda capitaneada por Lou Reed. Tan influyente fue ese álbum, que el nombre de Nico figura con letras de molde en la historia del rock, pese a que nada de lo que hizo después tuvo la importancia de esa contribución.
Como la top model y actriz que era, Nico no pasó desapercibida cuando anduvo por Londres en 1964. Y uno de los que cayó seducido por su belleza fue Brian Jones, guitarrista de los Rolling Stones, que se erigió en el primero en promover su carrera como intérprete musical. Luego de un romance con el actor Alain Delon (con quien tuvo un hijo que el francés se negó a reconocer), Nico cautivó con su belleza a Bob Dylan y pasó a ser su musa inspiradora. Fue él quien la puso en contacto con Andy Warhol, que desde ese momento empezó a ejercer como su mentor.
Warhol la impuso como cantante a otros de sus protegidos, los Velvet Underground, que aceptaron a regañadientes la incorporación de esa rubia lánguida que compartía cartel con ellos. En medio del flower power y del colorido hippie, el look oscuro de la modelo alemana, su voz melancólica y su gélida mirada, sentaron un precedente para una futura generación de artistas que retomarían esa senda en el futuro. Pero en esos finales de los años sesenta, su estilo no tenía parangón y hasta parecía desubicado, tanto como el sonido de la Velvet, que fue poco menos que ignorado por sus contemporáneos.
Poco después, Lou Reed se apartó de Warhol y llevó a su banda en otra dirección, mientras que Nico se hacía cargo de su destino y continuaba su cadena de conquistas de celebridades, vinculándose con Jim Morrison y con Jimi Hendrix. Su carrera solista sumaba jalones discográficos que no movían el sismógrafo de la industria, en tanto ella se entregaba a un romance con la heroína del que le costaría horrores recuperarse. Después de sucesivos intentos de revitalizar su trayectoria, Nico murió en 1988 en Ibiza, cuando se desplazaba en una bicicleta y sufrió un ataque cardiaco que la llevó a golpear su cabeza contra el piso.
El año que viene se cumplirán 50 años de la salida del disco “The Velvet Underground & Nico” y se han programado numerosas actividades para conmemorarlo. Entre otras cosas, la realizadora italiana estrenará el filme “Nico, 1988”, una biografía de la pionera en eso de entrarle al rock desde la languidez. La lente se centra en la última gira de la cantante, que la mostraba recuperada de su adicción. No tuvo la voz de Aretha Franklin, ni el compromiso político de Joan Baez, ni el talento artístico de Joni Mitchell, ni la potencia de Janis Joplin ni el vuelo interpretativo de Grace Slick. Pero abrió un camino que en ese tiempo era un sendero y que después, de tan frecuentado, derivó en una autopista.



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