Francisco mediador

El Papa ha volcado su mirada hacia América Latina, la tierra de sus desvelos.

Por Gonzalo Neidal
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2016-10-25_franciscoEl Papa ha volcado su mirada hacia América Latina, la tierra de sus desvelos.
Ahora es Venezuela el país que convoca su fuerte vocación política y empina aún más su alto perfil.
Antes fue Cuba, donde participó del acercamiento con los Estados Unidos. Luego Colombia donde se inclinó por la firma de un acuerdo entre el gobierno y la guerrilla. Enseguida Argentina, donde tuvo peso decisivo en la conformación de una mesa de diálogo. Y ahora es Venezuela, país en el que, tras la visita que le deparara el presidente Nicolás Maduro, se anunció su voluntad de mediar entre gobierno y oposición.
Tarea ardua y peligrosa la que ofrece encarar el Sumo Pontífice.
En primer lugar por el clima manifiesto de violencia latente que reina en ese país.
Pero también porque se vive allí una situación en la que la acción de “mediar” quizá no sea la más apropiada o bien llame a confusión. Razonablemente, la oposición en Venezuela, que en apariencia constituye una mayoría creciente, pueda aspirar simplemente a que se cumpla la Constitución y que se habilite un referéndum revocatorio que, todo hace pensar, culminará con la destitución de Maduro.
¿Cómo se puede mediar entre quienes quieren cumplir la Constitución y quienes se resisten a hacerlo?
Ahora está de moda acusar de “golpe blando” cualquier intento de cumplir los preceptos constitucionales que involucren al presidente. Todas las cartas magnas prevén un mecanismo para posibilitar que el presidente sea despedido del poder si se cumplen determinados requisitos, también previstos.
Los restos de chavismo están parapetados tras una justicia subordinada al poder del ejecutivo, que no acepta los cambios habidos en la relación de fuerzas en la sociedad venezolana. Ahora el chavismo es clara minoría y se resiste a abandonar el poder y a respetar la constitución.
¿En qué consistiría mediar en un caso así?
Congelar la situación significa favorecer al gobierno chavista. Llevar a la larga una conversación sólo beneficia a Maduro.
La oposición, aun cuando tenga vocación pacifista, tiene pleno derecho a pedir la plena vigencia de las leyes, que es lo que Maduro está negando al aferrarse al poder y desconocer su condición de minoría.
En otras palabras: muchos pueden pensar que la intervención de Francisco, más allá de su objetivo de pacificación, sólo puede beneficiar a Maduro en su insistencia de negar la vigencia de las instituciones.
Pero Francisco se siente en su salsa en situaciones como ésta.
Veremos cómo le va.



1 Comentario

  1. Es que es para corajudos, no para pusilánimes. Como ciertos liberales «ilustrados» que se las saben a todas y son muy parecidos a los «porteños» cancheros.
    Recuerdo que tanto la «ilustración» como el marxismo son hijos del mismo padre. Por lo tanto tienen el mismo ADN y, generalmente, confluyen en el mismo lugar.

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