Entretelones de Diego y Verón en Roma

El partido “por la paz” con el Papa Francisco como testigo tuvo a Maradona y la “Brujita” como protagonistas de un insólito episodio. Rencillas que quedaron de la disputa del acéfalo poder en AFA.

Por Federico Jelic

2016-10-25_maradona_veron_franciscoNo hay paz ni siquiera cuando el partido solidario-amistoso lleva ese lema, se juegue en el Vaticano o Roma, sobre todo si está Diego Armando Maradona. Aunque en este caso, el fósforo que encendió la llama quizás no fue de su responsabilidad. La cuestión que lo que tenía que ser un encuentro afable, con figuras de todo el mundo deportivo, en busca de recursos y donaciones para las víctimas del terremoto en el centro de Italia, bordeando el cordón montañoso de los Apeninos.
Y claro, al nuevo pico de temblor lo dieron dos argentinos. Replicas que también retumban, para variar. No podía faltar Maradona en ese episodio, claro está, aunque llamó la atención que Juan Sebastián Verón le siguiera el juego. Innecesario. Pero claro está, viene de algún resabio pasado, una discusión en ámbitos de AFA , declaraciones prescindibles, que no se vieron traducidas en faltas, pero sí en una situación de novela al borde del papelón. A los gritos. Como argentinos que somos.

La discusión sin paz
“Yo no te boludeo. Te voy de frente, boludo”, le decía Maradona a la “Brujita”, señalando con el dedo índice a su destinatario, mientras se iban caminando al vestuario tras el primer tiempo. Es que el partido venía con todo para ser una fiesta. Jugaban Francesco Totti, Ronaldinho, Hernán Crespo, Di Natale, Cafú, Fernando Cavenaghi, y gran elenco. A primera hora, el Diez visitó al Papa Francisco, escuchó la breve homilía, se emocionó cuando hablaron de la pobreza y la necesidad de solidaridad del mundo entero para con los pobres.
Y claro, Maradona ya venía cruzado cuando días antes insistía con eso de que el argentino del Inter Mauro Icardi no debía ser convocado, por su famosa actitud de “buitre” con la esposa de otro futbolista de su círculo íntimo (Maximiliano López). Y eso que antes del juego, formó parte del ritual que consiste en enterrar un árbol de olivo bendecido por el Sumo Pontífice, simbólico y alegórico con la Paz más la suelta tradicional de palomas blancas al cielo azul. Todo un acto formal.
Y en la cancha, Diego desplegaba la magia de siempre, con la complicidad de sus defensores, respectando la trayectoria, con una marca pasiva. Incluso un argentino se filtró en la cancha, portando una camiseta de Temperley, corriendo hasta la posición del número 10, para alabarlo y saludarlo.
Todo muy lindo hasta que se cruzó con Verón. No fue falta, sino una especie de tropiezo. Acto siguiente, el héroe argentino campeón del mundo del ’86 intentó darle la mano por la espalda y el actual presidente de Estudiantes de La Plata no le respondió, siguiendo su rumbo, lo que no pudo ser interpretado de ninguna manera como un “no te vi”.

Génesis de la bronca
Todo el barullo data de julio pasado, cuando Maradona se reunió en Buenos Aires con Primo Corvaro (a quien había llamado Camargo -sic-) el emisario de la FIFA. En medio del escándalo de la AFA, el Diez disparó contra todos en la puerta de la sede de la calle Viamonte: “Verón me traicionó. Ahora se hace el dirigente. Conmigo no da un paso adelante. Yo no quiero saber nada con él ni con el padre (Juan Ramón)”. En ese entonces, Diego había hecho las paces con FIFA, posando con Gianni Infantino en varias fotos, soñando con ser interventor del fútbol argentino, y pergeñar la venganza contra Julio Grondona, su último enemigo, y los que quedaban de su séquito, instando a una auditoria general en las finanzas del golpeado y manoseado ente madre del fútbol argentino.
El tema es que Verón también tiene temperamento. Ese día, Verón le respondía: “Si nos vamos a poner a tomar lo que dice Maradona… Es poco serio, no le doy relevancia. Diego se la tenía que agarrar con alguien y se la agarró conmigo porque estaba caliente”. “Maradona hace referencia a los códigos del fútbol y demás. Me gustaría hablarlo cara a cara. Habla de traiciones encima. No sirve nada de lo que dice, no suma. Yo no tuve problemas con Maradona, él se ve que sí los tiene conmigo. Cuando tenés una cámara, es fácil decir esas cosas. Distinto es hacerlo frente a frente. Cuando nos miramos a los ojos yo sé lo que me dijo o no. No me parece bien que hable de mi viejo”, agregó Verón.

Diferencias de DT a jugador
A decir verdad, gran parte de la raíz del problema viene de cuando la “Brujita” era futbolista. Cuando Diego Maradona tomó la conducción de la Selección Argentina, allá por 2008, convocó a Verón, a pesar de que ser resistido y silbado en algunas oportunidades. Lo defendió con uñas y dientes. Y el hombre de Estudiantes respondió dentro de la cancha, como acostumbra. Lo que ocurrió es que ese proceso fue un poco tormentoso, con Diego enfrentado con la prensa y mucha parafernalia. Al final, la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010 se consiguió agónicamente en el Centenario de Montevideo, con un gol casi de carambola de Mario Bolatti, con el “que la sigan chupando (sic) y “La tenés adentro” a colación, como frase inmortales de “Diegote”. Esa noche, Verón cuestionó el planteo y recalcó ante los micrófonos, que “había muchas cosas por mejorar”. Maradona a eso lo sintió como traición. Y a pesar de que lo utilizó de titular en el Mundial, después de que tuvo ese tirón en la pierna derecha contra Corea del Sur, no volvió a ver acción en el torneo, mirando desde el banco de suplentes cómo los alemanes metían cuatro goles para mandarnos a casa, y el capitán natural, el más experimentado, afuera de las acciones…

Capricho compartido
Diego es incongruente y contradictorio por naturaleza y Verón tampoco estuvo en esa circunstancia, a la altura de la investidura de la presidencia de un club como Estudiantes de La Plata. El comportamiento de ambos dejó mucho que desear. Maradona, por su inestabilidad emocional y la “Brujita”, porque si pretende acceder al sillón de AFA o acceder al cargo de secretario técnico de las selecciones nacionales, no pueden reaccionar como en la tribuna. Hay que poner un freno a eso de dañar siempre nuestra reputación. Resabios que deben superarse con madurez, porque así seguirá siendo el fútbol argentino el más perjudicado, y esa imagen no le sirve a ninguno de los dos. Ni a nadie.