Nuevo desafío ante Brasil en el sector automotor

El 2016 comenzó con el pedido generalizado, tanto desde el Agro como desde la Industria, del sinceramiento del dólar. Así ocurrió pasando de un dólar de $ 9.72 a uno de $ 13.20, un mes después. Luego la divisa fue variando hasta llegar a un promedio de $ 15.30 actual.

Por Lic. José L. Chércoles

autopartesEl 2016 comenzó con el pedido generalizado, tanto desde el Agro como desde la Industria, del sinceramiento del dólar. Así ocurrió pasando de un dólar de $ 9.72 a uno de $ 13.20, un mes después. Luego la divisa fue variando hasta llegar a un promedio de $ 15.30 actual.
Desde el punto de vista del sector industrial, el impacto de un dólar barato se traduce en un mayor pago de hora hombre por dólar versus el resto de los mercados con los que se compite. Desde este punto se propone el análisis.
El impacto del costo de la mano de obra en la producción de automotores alcanza una cifra cercana al 15-20%.
Durante el año 2015 el costo del salario industrial argentino (en dólares) fue deUS$ 18.88, 267% más caro que el de Brasil. A partir de la devaluación de diciembre 2015, ese costo de la industria pasó a US$ 13.32, 200% más caro, impactó también la devaluación del real que abarató más su mano de obra. (Fuente “Análisis Costos Salariales Internacionales en la Industria – Mariano Kastelboim Feb. 2016”).
Desde la creación del Mercosur, en 1991, Argentina y Brasil han forjado lazos de comercialización que se han intensificado en la década 2003-2013 de la mano de los gobiernos kirchneristas en Argentina y del Partido dos Trabalhadores en Brasil. Acuerdos Bilaterales han repercutido de manera que el 67% de los autos exportados de Argentina tuvieran como destino a Brasil en el 2015, habiendo alcanzado picos del 75% en los dos años anteriores. (Fuente “Informe Cadena de Valor Automotriz y Autopartista – Ministerio de Hacienda y Finanzas Publicas, Junio 2016).
Esto marca claramente que el principal destino de nuestra producción es Brasil. Incluso por encima de lo destinado al mercado interno argentino (exportaciones representaron el 58% de la producción total en 2014. Fuente “Adefa-estudio anual 2014”). Como todo comprador, Brasil intenta pagar la menor cantidad posible por un bien de calidad, independientemente de los acuerdos firmados, y como todo país con miras de un mediano futuro positivo, intenta proteger el sector productivo de manera de resguardar empleo y no acentuar su actual recesión.
Es por esto que, independientemente de los acuerdos bilaterales que fortalecen una región como el Mercosur, nuestra meta debe ser competir con Brasil, rivalizar con ellos. Como sucede en cualquier disciplina (intelectual o deportiva) es compitiendo contra los mejores que el que figura como más débil al comienzo toma fuerza y escala exponencialmente en su rendimiento.
Debemos plantear como país que nuestro objetivo sea el vencer a Brasil en cuanto a los costos Industriales en general y automotores en particular. Claro que será una batalla desigual pero es manteniendo un objetivo aunado y fijo como podremos mejorar en el tiempo.
El objetivo, que debe partir desde el Gobierno, descender hacia los empresarios y gremios y alcanzar el operario raso debe implicar el compromiso de todos por avanzar, por mejorar, por ganar. Porque esta ganancia es en definitiva una mejora al sector Automotor e Industrial en general, que es quien en definitiva ayuda a los países a sortear las crisis de carácter exógena.
Países como Argentina, que toma el precio internacional de las materias primas que produce, necesita un sector Industrial fuerte y competitivo a nivel internacional, o al menos regional, que ayude a potenciar las fortalezas de un sector automotor que posee mucha historia en nuestro país. Pese a las dificultades (y gracias a estas), los actores del sector poseen un conocimiento y flexibilidad que de por sí marcan ventajas competitivas frente a los rivales. Esto no debe pasar como un argentinismo o un “atado con alambre”. Es una fortaleza que, entrenada y mejorada, junto a un precio competitivo del producto, puede transformarse en un arma clave para esta Victoria.
Argentina tiene el partido más difícil con Brasil. Hay que ganarles, haciéndoles pensar que vamos a perder otra vez.



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