Intervienen UTA Córdoba (ahora sí) y eyectan a la cúpula gremial

Estarán al frente de la filial cordobesa el secretario del Interior de UTA Nacional, Jorge Kiener; y el titular de UTA Formosa, Luis Arcando. Desplazaron a Ricardo Salerno y a toda la comisión directiva. No habrá elecciones hasta 2019.

Por Yanina Passero
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El secretario del Interior de UTA Nacional, Jorge Kiener; y el ex titular de UTA Formosa, Luis Arcando.
El secretario del Interior de UTA Nacional, Jorge Kiener; y el titular de UTA Formosa, Luis Arcando.

La UTA Nacional comandada por Roberto Fernández finalmente eligió la medida más drástica para imponer orden en el libanizado sindicato de los choferes del transporte urbano: desde la noche del martes la seccional cordobesa se encuentra intervenida por decisión del secretario del Interior del gremio, Jorge Kiener.
El sindicalista con domicilio en Buenos Aires buscará reconstruir las bases de una filial dinamitada por las apetencias políticas de sus integrantes. Contará con la ayuda del secretario general de UTA Formosa, Luis Arcando, quien había arribado a la ciudad vistiendo las ropas de “agente normalizador”, momentos después del intento de golpe institucional que sufrió el recientemente desplazado Ricardo Salerno.
En una reunión con el 90 por ciento del cuerpo de delegados de Ersa, Coniferal, Autobuses Santa Fe y Tamse, la mano derecha de Fernández en el interior del país comunicó que la figura de la “normalización” se presentaba insuficiente ergo intervendrían el gremio finalizado el encuentro informativo.
En diálogo exclusivo con Alfil, Kiener indicó que la disposición afecta no sólo a Salerno, quien se desempeñó como secretario general de UTA desde enero de 2015 hasta hace pocos días cuando fue apartado por problemas evidentes de gobernabilidad, sobrefacturaciones y toma indebida de personal. Fue eyectada del sindicato toda la comisión directiva que logró arrebatarle la reelección a Alfredo “Cuchillo” Peñaloza.
La medida regirá por 45 días, lapso que se utilizará para elevar informes al Tribunal de Ética de la UTA Nacional. Claro que es una mera formalidad, porque se da por descontado que la central gremial de los choferes de todo el país puso el pie en Córdoba para quedarse hasta que llegue el momento de convocar a elecciones: allá, por el lejano noviembre de 2019.
Kiener no lo admite, pero da pistas. Asegura que las intervenciones a las seccionales no son moneda corriente. De hecho, la única que recuerda es la de la filial formoseña hace exactamente un año, luego de la revuelta que terminó con delegados detenidos. La injerencia de Fernández sobre la filial terminó, precisamente, con la elección. Todo parece indicar que correrá la misma suerte el organismo que representa a los choferes locales.
¿Cuáles fueron los motivos para pasar de la normalización a la intervención? La dinámica viciada entre afiliados, delegados y dirigentes. UTA Nacional intentó conformar una nueva comisión directiva reciclando referentes y manteniendo otros, pero fueron un mal augurio las amenazas de una centena de choferes comandados por un abnegado Peñaloza que pidió elecciones, con la esperanza de recuperar el espacio que se le escapó por un puñado irrisorio de votos.
Lógico: si las bases de UTA se revelaron hasta el hartazgo contra sus representantes elegidos por el voto directo, dando reales lecciones de anarquía; qué legitimidad tendrían estos hombres puestos a dedo por los hombres de la UTA Nacional, los “porteños” como los llamaban sottovoce.
Kiener y Arcando cortaron el nudo gordiano y se apoyarán en los delegados para refundar la UTA Córdoba. Hubo un gesto interesante: los representantes de base que Salerno impugnó por atentar contra el estatuto interno fueron reincorporados.
“El rearmado se va a situar en las espaldas de los delegados. Serán ellos los protagonistas. Estarán en las empresas resolviendo los problemas de los afiliados con la patronal y cuando los exceda, serán ellos los que trabajarán conmigo y Arcando codo a codo”, detalló Kiener su estrategia.
El sindicalista no ignora que el protagonismo de los delegados elevará la competencia de cara a las todavía lejanas elecciones internas. No obstante, aseveró que “la política” debe encausarse en términos saludables para el sindicato como garante de los derechos de los trabajadores.
Acompañarán el surgimiento de nuevos cuadros con la fundación de una escuela para dirigentes. Esto significa que finalizada la intervención, la UTA Córdoba podrá ser dirigida por sus propios representantes. “Inspiramos confianza porque ninguno de los interventores tiene intereses personales, ninguno va a ser candidato”, remarcó con clara intención de disipar temores.

Salerno vs. Peñaloza
La duda del millón es por qué UTA Nacional estalló con su protegido, Salerno, que había mostrado menores irreverencias que Peñaloza contra la estructura verticalistas del sindicato. Para Kiener, la intervención se decidió por los consabidos problemas de gobernabilidad de UTA y la desprotección de los trabajadores al avalar paros en el marco de la ilegalidad. “Se desvirtuó el derecho de protesta”, completó.
Hasta allí no había diferencias entre uno y otro mandamás de UTA Córdoba. Fernández estalló luego de los seis días de paros en Autobuses Santa Fe sin fundamento y al comprobar que Salerno contrató a ocho personas que facturaban por servicios no prestados al sindicato.
Siguió un manto de piedad para Peñaloza que termina de explicar por qué la paciencia de UTA Nacional se agotó con Salerno, cuando parecía que el ex jugador de fútbol de Peñarol había comprado todos los boletos: “Condujo el gremio en el momento más difícil, la licitación del sistema de transporte”.

Relación con las empresas
Para Kiener, las empresas que explotan el servicio se van a tener que “aggiornar a los nuevos tiempos de UTA”. Con esa recomendación, no ahorra críticas para la patronal al recordarles que en varias oportunidades se sirvieron de la conflictividad interna en UTA para presionar por sus intereses.
“Se va a terminar una etapa en donde unos pocos sacaban provecho”, disparó en referencia a los dirigentes sindicales que tienen como norte su carrera política y las concesionarias que en varias oportunidades acudieron al lockout patronal.



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