Tamaritismo quiere mantener elección indirecta de rector

Leandro Cagliero, exconsiliario docente de Famaf, presentó un proyecto para mantener el actual método de elección de rector (indirecto por Asamblea Universitaria).

leandro-cagliero-francisco-tamaritCuando la totalidad de los astros parecían haberse alineado a favor de un sistema de elección directa del rector y vicerrector de la UNC, un sector de los docentes kirchneristas decidió dar un vuelco a la discusión.
El exconsiliario Leandro Cagliero, profesor regular de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) y fervoroso ladero del exrector Francisco Tamarit, presentó un proyecto de reforma política que propone continuar con el actual sistema de elección indirecta del rector (con modificaciones menores) y sólo aplicar la elección directa para los decanos.
Así, éste se convierte en el único de los ocho proyectos presentados ante la comisión de Reforma Política del Consejo Superior que pretende sujetarse a la Asamblea Universitaria como medio para elegir al titular de la Casa de Trejo.

Proyecto por la indirecta
El “inesperado” proyecto de Cagliero, como lo describieron dirigentes de distintos sectores, sienta sus consideraciones no sólo en el actual llamado a Asamblea Universitaria, sino en los infructuosos intentos que la exrectora Carolina Scotto ya había realizado al respecto durante sus seis años al frente de la UNC.
Puntualmente, Cagliero pone el foco el valor que el voto de cada ciudadano universitario debería tener de acuerdo a la unidad académica en la que realiza su respectiva actividad para la elección de rector. Sobre este tema, existen al menos tres posturas.
Una de ellas sostiene que la incidencia del voto de los universitarios de un mismo claustro (docentes, estudiantes, graduados y no docentes) debería ser la misma entre sí, sin importar en dónde estudia, enseña o trabaja.
Esta posición es sostenida tanto por el proyecto de los consiliarios estudiantiles de Franja Morada como por el de los consiliarios no docentes, en coordinación con la Gremial San Martín. Asimismo, sería la versión de preferencia por parte de los decanos del oficialismo y del propio rector Hugo Juri.
En la vereda del frente, tres proyectos del kirchnerismo sostienen que el valor del voto de cada ciudadano universitario tiene que ser mayor o menor dependiendo de la Facultad a la que pertenece: menor valor del voto si pertenece a una unidad académica con mucha población, mayor valor del voto en el caso contrario.
La decana de Famaf, Mirta Iriondo, y las agrupaciones estudiantiles La Bisagra y La Mella son los tres signatarios de los sendos proyectos, que reproducen los valores y relaciones que actualmente tienen los consejeros en la Asamblea Universitaria.
Por su parte, el grupo Avanzar que lideran las psicólogas Patricia Altamirano y Claudia Torcomian propusieron la aplicación de ambos métodos en distintos claustros: igualitaria para los claustros de estudiantes y de graduados, y discriminando por unidad académica en los claustros de docentes y de no docentes.
La configuración propuesta por el oficialismo de la Facultad de Psicología sería principalmente efectiva en potenciar el peso relativo de dicha unidad académica por sobre el resto, dada la conformación de sus padrones (poca población docente y no docente, mayor población de graduados y estudiantes).
El proyecto del matemático Cagliero recoge la falta de acuerdos sobre el tema puntual y propone, como solución, mantener el sistema electoral actual, criticado por el resto de los sectores.
El mismo asevera que “la implantación de un sistema de elección sin doble ponderación consagraría (por lo menos la sensación de) la pérdida de poder político de un enorme sector de nuestra comunidad”, pero asimismo asegura que “la implantación de un sistema de elección con doble ponderación consagraría (por lo menos la sensación de) que los miembros de un enorme sector de nuestra comunidad tenga menos poder político que otros miembros pares”.
Bajo dichas premisas, propone acrecentar la actual Asamblea Universitaria con representantes de los establecimientos preuniversitarios (Monserrat y Manuel Belgrano) y de trabajadores no docentes del Área Central, sin modificiar el resto de la composición.
De esta manera, Cagliero olvida mencionar que su proyecto no hace otra cosa que reafirmar el sistema de doble ponderación (discriminación por Facultad) que actualmente tiene la Asamblea.

Contradicción tamaritista
Los mentideros universitarios refieren al exrector Tamarit y al ex prosecretario general, Marcos Oliva, como fuentes de inspiración para el proyecto de Cagliero, lo que no haría más que reafirmar una de las mayores contradicciones del físico que tuvo que dejarle el poder al rector Juri en marzo pasado.
Durante los mandatos de su exesposa y entonces rectora Scotto, Tamarit no dudó en generar una línea interna dentro del heterogéneo grupo Cambio Universitario, que por entonces conducía la UNC, bajo el nombre de Cambio por la Directa. El principal objetivo del mismo no era otro que impulsar el establecimiento de un sistema de elección directa para el Rector.
Así también, en el momento de fervor en el que fue electo, y ante las numerosas denuncias sobre los métodos utilizados por su grupo para convencer consejeros docentes, prometió ser “el último rector electo por un sistema indirecto”.
A pesar del énfasis con que realizó ambas acciones, el físico no impulsó ningún debate ni discusión al respecto de una reforma política a lo largo de los tres años que estuvo al frente de la Casa de Trejo.



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