PJ acelera amalgama de repatriados K

El peronismo provincial está en plena actividad partidaria para aceitar su estructura de cara al 2017.

casa-de-gobiernoEl PJ provincial no tendrá una gran cita para conmemorar su efeméride partidaria por excelencia: el Día de Lealtad. Apenas una serie de actos dispersos por el interior, sin mucho folklore, recordarán el hito fundacional del peronismo. El descubrimiento de un busto de Juan Domingo Perón en Villa María será hoy el cenit de la misa justicialista.
El viaje a Roma del gobernador Juan Schiaretti para asistir a la canonización del Cura Brochero explican está decisión del PJ. La ausencia de José Manuel de la Sota, el otro pilar del partido también presente en la misa del Vaticano, completan el panorama.
Con los padres fundadores de UPC fuera del país, el partido optó por dejar que cada dirigente conmemore de manera particular esta fecha tan cara para el acervo justicialista.
No obstante, esta desatención a las costumbres -que se repite también a nivel nacional con un peronismo disperso- no implica un desentendimiento de la actividad partidaria. Por el contrario, el PJ provincial está manteniendo un ritmo sostenido de actividades y mitines en el interior y en la Capital que tiempo atrás no practicaba.
Este fin de semana, por ejemplo, Villa María fue el lugar elegido para uno de los tantos encuentros que organiza el sector juvenil del PJ y comanda Paulo Cassinerio. Este raid de foros sub 35 es una de las herramientas que el peronismo está desarrollando fuertemente. El sábado, el ministro de Gobierno Carlos Massei y el anfitrión, el intendente Martín Gill, presidieron el convite.
El departamento San Martín es calve para UPC, que apuesta remover el recuerdo de Eduardo Accastello y capitalizar ese coto electoral, que siempre consideró propio y que durante muchos años el ex intendente de Villa María, ahora fuera de juego por cuestiones políticas y judiciales, usufructuó.
Las órdenes internas que emanaron desde el Panal fueron dos: repatriar a los kirchneristas huérfanos y darle cierto juego en el partido, lógicamente dentro de los márgenes de las posibilidades. En esta moratoria peronista se inscribieron Gill, los intendentes K, Movimiento Evita y sectores gremiales antes vinculados con el modelo nac & pop. Ahora es el turno de asimilarlos y aceitar la estructura partidaria.
El PJ sabe que el 2017 es una tenida mano a mano contra Cambiemos y no puede dejar ningún cabo suelto que atente contra su hegemonía. Imprimirle dinámica a sus movimientos internos y conformar una masa crítica para contrarrestar los ataques radicales, más precisamente de los intendentes.
Para afrontar la contienda electoral del año próximo, UPC sabe que no puede tener filtraciones. Los rindes en las urnas de Mauricio Macri en Córdoba durante la campaña presidencial ponen en cuestión la posibilidad de UPC de revalidar su título de primera fuerza provincial. Aunque, vale señalar, que el fenómeno de la elección del 2015 tenía un alto componente anti K.
Los dirigentes con trayectoria peronista se posicionan para ser tenidos en cuenta a la hora de la lapicera que defina la lista del año próximo y las venideras en 2019. Todos participan de los encuentros partidarios.
Inclusive hay dirigentes que se enfrentan a su propio clan familiar, como es el caso de Miguel Siciliano, con buena llegada al Panal pero con tensiones al interior de su núcleo íntimo por el autoexilio inapelable decretado por Olga Riutort del peronismo provincial.
Este proceso de recepción de huérfanos que comenzó el mismo día de la derrota electoral de Daniel Scioli no es eterno. Hay plazos y formas. El reloj comienza a correr y los espacios a acotarse. Aun queda un segmento del kirchnerismo paladar negro de génesis peronista que se muestra renuenente o celoso de participar de UPC. Martín Fresneda, por ejemplo, utiliza su cuenta de twitter para expresar sus cuestionamientos al PJ provincial a pesar de tener una línea directa.