La fecha preferida

El peronismo, sin embargo, muestra una aptitud de adaptación que le permite disimular sus traspiés, lograr que estos nunca sean definitivos.

Por Gonzalo Neidal
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2016-10-16_peronistaEl peronismo podría elegir entre tres fechas para festejar su nacimiento. La primera de todas, el golpe militar del 4 de junio de 1943, cuando en plena guerra mundial, los militares –que simpatizaban con el Eje- derrocaron al gobierno de Ramón Castillo. La otra posible es el 24 de febrero de 1946, cuando la fórmula Perón – Quijano se impuso en comicios limpios a Tamborini – Mosca. Sin embargo, es el 17 de octubre de 1945 la que cuenta con las preferencias al momento de los actos de conmemoración y festejos.
Con el paso de los años, el 17 de octubre se ha revestido de componentes míticos y dimensiones épicas que la tornan imbatible. Perón había sido separado de su cargo y recluido en la isla Martín García, donde se preparaba para retirarse de la política, según confiesa en una conocida carta a Eva Duarte. Una movilización de trabajadores obliga al gobierno militar a restituirlo en su cargo, donde queda definitivamente consagrado tras la elección presidencial a comienzos del año siguiente.
Cada año se publican libros y diversos escritos sobre esa jornada agregando matices que robustecen su dimensión en la iconografía peronista. Las más de siete décadas que ya han transcurrido, lejos de debilitar aquella imagen va consolidándola como la esencial y definitiva de la historia del peronismo. El 17 de octubre permanece inmune, por ahora, al destino del peronismo. En cierto modo, lo sobrevive y lo rescata.
Otro octubre, el de 1917 en Rusia, también contó en su momento con un relato que lo instaló incluso como el comienzo de una nueva era a escala mundial. El socialismo llegaba para quedarse y extenderse, poco a poco, en todo el mundo. Muchas plumas brillantes inmortalizaron ese momento histórico. Uno de ellos fue el periodista norteamericano John Reed en Diez días que conmovieron al mundo. También el propio León Trotsky en su Historia de la Revolución Rusa. Sin embargo, setenta años más tarde todo saltó por los aires y aquel relato épico, que aún hoy emociona, quedó confinado en los libros de historia, sepultado por una implosión que puso en evidencia la incapacidad del socialismo para marchar en la misma dirección que la rueda de la Historia.
El peronismo, sin embargo, muestra una aptitud de adaptación que le permite disimular sus traspiés, lograr que estos nunca sean definitivos. Siempre se las arregla para demostrar que el fracaso proviene de una fracción descarriada y que existen otras corrientes, altamente mayoritarias, que representan “el verdadero peronismo”, capaz de enmendar errores y de llevar -esta vez sí!- al país por la senda del progreso.
Guste o no, Argentina debe al peronismo su estado actual. La mitad de los poco más de setenta años transcurridos desde aquel 17 de octubre, el país contó con gobiernos peronistas. Desde 1945 el debate político tiene como protagonista ineludible al peronismo.
Y, aunque no se pueda creer, hay quienes aún piensan que el país aún no ha tenido la cantidad de peronismo que se merece.



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