Política comercial: la disyuntiva de qué sectores proteger

El valor de las importaciones protegidas bajó menos que las no protegidas en lo que va del año.

Industria-TELAMLa restricción externa no es hoy un limitante al crecimiento en el corto plazo. La entrada de divisas por la venta de la cosecha gruesa en conjunto con los préstamos financieros y los dólares que provendrán del blanqueo alcanzarían a cubrir la demanda de importaciones incluso si se produce una recuperación significativa del nivel de actividad en los próximos meses.
Los datos se desprenden de un informe de la consultora Ecolatina que señala que ya no se busca frenar el ingreso de bienes que demandan una gran cantidad de divisas, sino que el foco está puesto sobre la protección a industrias trabajo-intensivas, incapaces de competir con productos importados con atraso cambiario (salarios en dólares altos).
Bajo esta lógica se debería proteger sectores sensibles como el textil, calzado, marroquinería, juguetes, mientras se libera el comercio de bienes capital-intensivos, claves para apuntalar la inversión y generar nuevos puestos de trabajo.
El gobierno sustituyó el régimen de las DJAI objetado por la Organización Mundial de Comercio (OMC), por el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones. Pese a que bajo el nuevo esquema la mayor parte de las compras externas se liberan, éste incluye 1.471 posiciones arancelarias bajo Licencias No Automáticas (LNA) que representaron aproximadamente 20% del total importado en 2015.
Para establecer qué coincidencia existe entre la política comercial que el gobierno comunica y lo que efectivamente sucede, es necesario preguntarse qué tipo de productos se protegen con LNA y cómo evolucionaron las importaciones de estos bienes; se protegen sectores sensibles que generan puestos de trabajo.
De una comparación de la evolución de las compras al exterior de los dos grupos surge que no difieren sustancialmente. En el primer semestre de este año el valor de las importaciones bajo licencias automáticas cayeron un 6% interanual, mientras que las que permanecen dentro del esquema de LNA retrocedieron sólo un 4%. El valor de las importaciones protegidas bajó menos que las no protegidas en lo que va del año.
Como una gran parte de la mejora en la competitividad alcanzada tras la salida del cepo se erosionó, para Ecolatina es “lógico que estas variaciones en productos importados enciendan luces de alerta en las industrias trabajo-intensivas”. Dado que el salario es un componente muy alto en sus costos, a las mismas les es imposible competir libremente con las mercancías producidas en países con salarios en dólares bajos.
En los últimos meses se observó una aceleración de las importaciones en industrias sensibles. Por caso, en el segundo trimestre las importaciones textiles treparon 11% interanual, las de juguetes 45%, y tanto las de calzado como las de marroquinería 47%. A esto se suma la preocupación de que el nuevo esquema de compra puerta a puerta sea la punta de lanza de un nuevo proceso de apertura comercial indiscriminada.
De todas maneras, es probable que parte del avance de las importaciones que se observó a lo largo del año respondan a las DJAI autorizadas de una vez al asumir la nueva gestión en la Secretaría de Comercio. Es que, al llegar al gobierno, el nuevo equipo económico aprobó un porcentaje significativo de las DJAI existentes lo que le otorgó a los importadores seis meses para ingresar las mercaderías solicitadas, periodo que venció en junio. Es decir, la aprobación de las DJAI permitió a muchos importadores ingresar bienes al país que actualmente tienen LNA.
En suma, la pérdida de competitividad externa más el repunte de importaciones en sectores sensibles durante en el segundo trimestre junto a los recientes cambios en el régimen de compras externas puerta a puerta volvieron a sembrar dudas respecto del gradualismo de la apertura comercial ensayada.
En este sentido sería deseable que el gobierno despeje la incertidumbre/desconfianza que existe sobre este tema, ratificando su accionar en la materia y mostrando en el segundo semestre que las LNA efectivamente protegen a las empresas locales sensibles ante la competencia externa.



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