Lábaque, el paladín del buen clima en el Concejo

El viceintendente recibió a los concejales opositores. Acordaron reuniones quincenales para “zanjar diferencias”. El macrista gestiona personalmente proyectos con la Nación, pero también construye un perfil propio, por fuera de la sombra de Ramón Mestre.

Por Yanina Passero
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labaque-concejalesEl viceintendente de Córdoba aprovecha políticamente las ausencias del intendente Ramón Mestre en el Ejecutivo municipal.
Esta vez, el crédito se lo llevan los ediles opositores que facilitaron la tarea al denunciar las ausencias del número dos de la Municipalidad en las sesiones durante dos meses. Adjuntaron un pedido de audiencia para ensalzar el reproche, como si no supieran que la Carta Orgánica lo exime de sus funciones habituales para ocupar el despacho principal del Palacio 6 de Julio.
Para los concejales denunciantes la presencia de Lábaque era imperiosa para coordinar la tarea legislativa y contener las rispideces con el oficialismo. El macrista apeló al recurso de moda del nuevo ciclo político y los invitó a dialogar en el edificio municipal ayer al mediodía. Participaron los referentes de los bloque ADN, Unión por Córdoba, Fuerza de la Gente y Frente Federal de Acción Solidaria. También estuvo el presidente de la bancada de Juntos Por Córdoba, Lucas Cavallo, la presidenta provisoria del Concejo Deliberante, Miriam Acosta; y la secretaria legislativa, Mariana Jaime.
Se resolvió la conformación de la comisión que realizará el seguimiento del gasto de la deuda de 150 millones de dólares contraída por la gestión. Habrá representantes de cada espacio, aunque la mayoría llevará la ventaja natural. Por otra parte, acordaron reunirse quincenalmente para debatir y ajustar asuntos relacionados a la calidad de la labor legislativa.
“Destaco éste tipo de reuniones, las veo constructivas. Quedamos en hacerlo cada vez que sea necesario, para que, dialogando, podamos zanjar todo tipo de diferencia con el fin de seguir trabajando en beneficio de los ciudadanos cordobeses”, resumió Lábaque.
Los concejales salieron satisfechos por la apertura mostrada por el presidente de Atenas. El anfitrión y sus invitados saben que el resultado de la cumbre no traerá soluciones concretas.
Es un juego de artificio que sirve a ambos.
Las bancadas presentes en la oficina de Lábaque ejercen su derecho al pataleo y probablemente consigan mayores flexibilidades del oficialismo para que sus iniciativas legislativas vean la luz y, así, poder exhibir capacidad de gestión a sus públicos. Pero es el viceintendente a quien sacará una mayor tajada. Precisamente, porque no es ocioso el tiempo que pasa en la Municipalidad, mientras Mestre atiende los compromisos propios de la gestión, potenciados por la buena relación con la Nación.
Lábaque hace gala de su amistad con el presidente Mauricio Macri que supuestamente se traducirá en beneficios directos para los cordobeses. En carpeta tiene algunos proyectos como la sede del nuevo Concejo Deliberante, el pedido de cesión de terrenos fiscales para la instalación de los carriles para el Solo Bus y la descentralización de las áreas operativas municipales.
Fructificará esa condición anterior (que incluso lo instaló en la política) con algunos gestos personalísimos, fuera de la sombra del Intendente.
Habrá que esperar las repercusiones en el elenco radical de esa búsqueda de construcción de un perfil propio por parte de Lábaque, desde adentro. El paño político local completo, conocen que la Municipalidad capitalina puede ser para cualquiera en 2019 con la variable “Mestre” despejada.
Sería desatinado presumir que Macri no reclamará su derecho de participar por la conducción del segundo bastión electoral del país (en donde tiene casi total aceptación) y que los radicales declinarán sus pretensiones en el municipio capitalino.
Lábaque espera órdenes de su amigo y líder político. “Estoy a disposición del Presidente”, responde cuando es consultado por sus ambiciones políticas.



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