Reprimarización

Muchas veces hemos establecido una comparación entre lo que significa Lionel Messi para la selección y lo que representa el agro para la economía nacional.

Por Gonzalo Neidal
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messi-agroMuchas veces hemos establecido una comparación entre lo que significa Lionel Messi para la selección y lo que representa el agro para la economía nacional. Hoy insistiremos en razón de una crítica que ha comenzado a deslizarse sobre la orientación de la política económica en marcha.
El paralelismo es obvio: el agro es nuestro Messi. Es el componente más eficiente de nuestra economía, sin el cual no somos casi nada y estaríamos destinados a deambular sin rumbo. Como la selección nacional cuando no lo tiene a Lionel.
Ahora han aparecido voces que nos advierten sobre el peligro de la “reagrarización” o “reprimarización” de la economía. ¡Como si fuéramos un estado industrial ya consolidado que corre el riesgo de retroceder hacia una suerte de barbarie agraria! ¡Como si casi dos terceras partes de nuestras exportaciones no dependieran del agro!
En 2015 las exportaciones de origen industrial (MOI) ascendieron al 31% del total, el mismo porcentaje que en 1995, veinte años antes. Si no fuera por el acuerdo automotor con Brasil, negociado durante los terribles años noventa, el resultado sería aún más precario. Cabe señalar que en el caso del intercambio con Brasil, quizá correspondiera netear las exportaciones en razón de que un elevado porcentaje de los vehículos que se exportan cuentan con componentes importados del país hermano.
O sea, no se han registrado cambios sustanciales en la composición de nuestras exportaciones durante las últimas dos décadas. Pero no sólo eso: durante los años de la “década ganada” ha sido el agro el que impulsó el nivel de actividad y permitió al gobierno lucirse y pavonearse atribuyendo a un presunto “modelo” los éxitos momentáneos de la economía, que en realidad eran derivados de una situación mundial probablemente irrepetible.
Los mismos que gozaron de los beneficios de contar con un sector agrario eficiente y productivo, ahora nos advierten sobre los riesgos de la primarización. Cuando en los noventa se fundó el Mercosur y Brasil pasó a ser el principal socio en comercio exterior, se nos advertía acerca de los riesgos de una “Brasil dependencia”.
Resulta inevitable que, por el momento, nuestro destino económico esté muy asociado a la performance del agro, al igual que la selección dependerá de Messi.
La eficiencia condiciona. Es inevitable. Y somos afortunados de contar con Messi y con un agro de alta eficiencia.