¿Y si gana Trump?

Trump es visto también como alguien impredecible, de carácter atrabiliario, capaz de salir disparado hacia cualquier parte, lo cual no resulta excesivamente peligroso a menos que sea presidente del país más poderoso del mundo.

Por Gonzalo Neidal
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2016-10-11_trumpChurchill decía que entender la política del país donde uno vive es muy difícil y que comprender la de otro país es directamente imposible. Después del triunfo del “no” en los comicios de Colombia, podemos certificar las dificultades de las previsiones que uno pueda hacer a la distancia.
Con ojos argentinos, teniendo en cuenta los discursos de ambos candidatos y los debates habidos, parece imposible que Donald Trump pueda ganar las presidenciales de noviembre en los Estados Unidos. Su desmesura, sus dichos racistas, la intolerancia que expresa, sus palabras ofensivas para con las mujeres, sus modales irrespetuosos, hacen pensar que resulta completamente lógico e inevitable que la mayoría de los norteamericanos lo rechacen y terminen consagrando a Hillary Clinton al frente de la Casa Blanca.
Es imposible mirarlo de otra manera. Como están las cosas, todos coinciden en que lo mejor es que gane Hillary. Incluso el Presidente Macri se ha jugado ya de esa manera. De todos modos, su decisión no nos añade certeza alguna en este tema, si tenemos en cuenta su capacidad para el acierto en materia de política exterior.
Varios importantes dirigentes republicanos ya han manifestado su rechazo a Trump, al que consideran (para decirlos en términos argentinos) impresentable.
Hillary cuenta también con el favor de las encuestas, que la dan como ganadora. Sin embargo, los analistas de opinión advierten que cada vez les resulta más difícil realizar sondeos, en razón de que apenas 10 de cada 100 consultados se avienen a responder.
Trump es visto también como alguien impredecible, de carácter atrabiliario, capaz de salir disparado hacia cualquier parte, lo cual no resulta excesivamente peligroso a menos que sea presidente del país más poderoso del mundo.
Tras el Brexit, cuyo resultado también fue sorpresivo, parece prudente tomar nota de la existencia de movimientos subterráneos en el humor social de muchos países.
Lo que nos resulta evidente y obvio luego aparece desmentido por la realidad. Y después, con el diario del lunes, tendremos a mano las explicaciones que ahora estamos lejos de considerar.
Como fuere, un triunfo de Trump –que hoy se vislumbra poco menos que imposible- sería algo más que el aleteo de una mariposa.



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