Prórroga nacional no contagia a Córdoba: CGT mantiene paro

Los gremios estatales ratificaron ayer la huelga para la semana que viene. El triunvirato nacional postergaría la medida de fuerza en función del pedido de la Iglesia de agotar las instancias de diálogo.

ilustra-pihen-y-monserrat-protestandoMientras la CGT nacional se debate entre fijar la fecha de un paro o tomar en cuenta el pedido de paciencia de la Iglesia para postergar la medida de fuerza (está casi confirmado que se inclinará por la segunda opción), la Regional Córdoba y el plenario de gremios estatales ratificaron ayer su posición de realizar una huelga el próximo miércoles 19.
En una inusual reunión al mediodía (la agenda anticipaba que por la tarde el gobernador realizaría importantes anuncios en materia social y a la noche jugaba la selección en el Kempes), la confederación cordobesa confirmó la jornada de protesta para semana próxima y evitó contagiarse de prórroga que se impone en la Capital Federal.
La dilación de la decisión nacional responde, por lo menos, a dos factores. En primer lugar, la Iglesia está intercediendo de manera firme para agotar todas las instancias de diálogo entre el Gobierno y las cúpulas sindicales antes de que tomen cualquier decisión. El próximo encuentro entre el Papa y el presidente, Mauricio Macri, el fin de semana que viene es una instancia vital en este contexto.
Además, en segundo término, las decisiones del triunvirato nacional tienen otro nivel de impacto, alcance y significación. De ahí que el flamante triunvirato mida cada uno de sus movimientos con precisión quirúrgica. Saben que un paso en falso puede ser fatal, para la economía, el gobierno o su propia fuerza.
En Córdoba una demostración de fuerza gremial tiene otra connotación. No pone en juego la gobernabilidad.
La razón de los sindicatos locales para realizar uno protesta tiene componentes autóctonos. Por ejemplo los estatales apuntan a reapertura de paritarias y a la derogación de la Ley 10.333. Si bien hay un denominador común con los reclamos nacionales: la situación económica.
Ambas demandas locales tienen a un solo destinatario: el gobierno provincial. El Panal, a diferencia de la Casa Rosada, está dentro del campo de acción del sindicalismo cordobés. Y es receptor directo de sus inquietudes y no de manera remota.
La otra gran diferencia que distingue a una y otra realidad es el grado de desarrollo que evidencia el diálogo social. Mientras en Córdoba ya se dio el primer paso, los dirigentes gremiales nacionales aguardan la convocatoria de la Casa Rosada para iniciar un pacto social. Esa sería la aspiración final de la Iglesia para evitar que la tensión tome otra temperatura.
Hoy los sindicalistas porteños volverán a reunirse con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Pretenden que el diálogo sea una salida para neutralizar el paro y además conseguir un bono de fin de año para los trabajadores. Ambos puntos serían atendidos, aunque el plus salarial sería menor al esperado.
El diálogo social, tal como pidió el Papa Francisco hace unos días, es la solución que aceptan los gremialistas, de fluido contacto con el Vaticano. Quieren un encuentro con funcionarios nacionales y responsables de las cámaras empresariales para desactivar la presión social.
En Córdoba, Juan Schiaretti inauguró el jueves pasado el diálogo social al presidir la primera sesión del Consejo Provincial de Políticas Sociales. El gobernador sentó un precedente que casi con seguridad se reproducirá a nivel nacional. Convocó a la Casa de Gobierno a los referentes de todos los espacios sociales: sindicatos, funcionarios, rectores de universidades, empresarios y dirigentes de organizaciones sociales. No obstante, esta instancia no calmó la ansiedad de los gremios estatales.
Además, el Panal se anticipó ayer a lo que ocurriría a nivel nacional en los próximos días. Acompañado de todo su gabinete el gobernador anunció una ayuda social extraordinaria de 630 pesos para los sectores más vulnerables de la sociedad. Una respuesta a los índices de pobreza que arrojó el último estudio de la UCA, que señala que uno de cada tres argentino es no tiene sus necesidades básicas satisfechas.
La acción que beneficiará a casi 70 mil cordobeses se ocupa del sector informal de la economía. La jugada cuenta con el visto bueno de la Nación, que financiará una parte del programa.
La medida lógicamente descomprime la tensión social. Pero no tiene ningún impacto sobre los gremialistas.
A días de la canonización del Cura Brochero, Schiaretti parece haber tomado el libreto que surge desde Roma para atender a los más necesitados. Mientras que a Macri, le sirve como un paraguas para desactivar las demandas de los dirigentes sindicales.



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