Sarrá, ladero de Pérez

El ex fideicomisario de Talleres y también gerente de la administración judicial de Belgrano, estuvo colaborando con la Comisión Normalizadora de AFA en Mendoza, en Argentina-Uruguay. Historias de un negociador nato.

Por Federico Jelic

2016-10-06_serra_perezPersonajes de toda naturaleza aparecen y desaparecen en el mundo del fútbol, entre empresarios megalómanos, dirigentes soñadores, asesores espontáneos y gestionadores de turno. Algunos sobreviven al mundo del éxito y son recordados en las charlas de café por haber metido un acierto esporádico, y otros quedan perdidos en el ostracismo. Cada club tiene los suyos, sobre todo en tiempos actuales donde las arcas de las instituciones buscan un mandamás sin investidura que aporte ideas y recursos económicos (sí, sobre todo económicos) a cambio de alguna dádiva o, mejor dicho, de algún favor.
Bueno, ahora nos toca el caso de Mario Alejandro Sarrá, que no coincide del todo con aquellas aseveraciones o calificativos primarios, pero que siempre se las ingenió por su habilidad de caer bien parado y volver a ser consultado, sin necesidad de usar un color de camiseta.
Mejor dicho, algo debe tener para que haya pasado por los dos clubes más importantes de la provincia de Córdoba y que nadie tenga ninguna factura que endilgarle. Y de repente, se lo ubica muy cercano a Armando Pérez, como colaborador de la Comisión Normalizadora de AFA.

De Belgrano a Talleres
Las cosas como son. Mario Sarrá es hincha de Belgrano. Egresado de Colegio La Salle, siempre mostró vocación por el fútbol y la dirigencia. Empezó en Alberdi, siempre cercano a las conducciones, pero más como socio. El “Pirata” quebró en 2001 y Sarrá fue designado como Gerente General de la administración Judicial, sin el fideicomiso. La jueza Beatriz Mansilla de Mosquera le otorgó esa responsabilidad, después de que la gestión de Gregorio Raúl Ledesma no tuviera más salida que la quiebra de la institución.
Al contador Fabián Barberá, Marcelo Badra, contador y José Rufeil, idóneo deportivo, les fueron otorgados los honores para conducir al Belgrano post quiebra, hasta que fuera gerenciador por “Córdoba Celeste”, con Norberto Castaños, Carlos Bustos y Luis Manzanares a la cabeza. Primer esbozo de lo que después Armando Pérez enalteció con el ascenso, saneamiento de pasivo, comprando su participación en el paquete accionario. Pero apenas asumieron los concesionarios, Sarrá dejó de participar activamente. Quiso el destino que después tenga que cruzarse de vereda al rival antagónico…
Y así fue que en 2004, el juez Carlos Tale, de la 13° Nominación, un 28 de diciembre, “Día de los Inocentes”, dictaminó la quiebra del Club Atlético Talleres. Era diciembre, a punto de iniciar las fiestas, con la pretemporada a medio armar, sin un presupuesto, cuando asumió el fideicomiso. Carlos Dossetti era presidente legal pero con licencia, entonces quien dio la cara fue Álvaro Díaz Cornejo.
En el sorteo judicial, el azar mandó que la perinola de la suerte cayera en el nombre de Sarrá. Nuevamente la Justicia necesitaba de Sarrá. Esta vez, como idóneo deportivo. Porque el abogado fue el inefable Jorge Nasser y la contaduría estuvo a cargo de José Preve.

Renuncia sin remoción
Las primeras decisiones de Sarrá fueron “cortar” los contratos onerosos de algunos futbolistas, como Rodrigo Astudillo, Darío Capogrosso, Carlos Bertola y Mauricio Hanuch, que derivaron en posteriores juicios laborales. Pero se encaminó una conducción conjunta con los socios “notables” de Talleres, a quienes les confiaron a modo de tercerización, el manejo deportivo hasta que se llame a licitación. Aparecieron los socios históricos, como Ernesto Salum, Egidio Heyd y Miguel Srur, entre otros, quienes nombraron a Daniel Willington y José Trignani como dupla técnica. Todo, bajo la supervisión de Sarrá en la Justicia. Talleres al final logró conservar la categoría en la B Nacional, en 2004, gracias a la victoria 2 a 0 sobre Huracán de Parque Patricios en cancha de Racing de Nueva Italia. Sarrá respiraba tranquilo y aliviado. Primer objetivo cumplido.
Pero claro, llegaron tiempos difíciles. Cuando Tale le otorga con concesión directa el gerenciamiento al empresario Carlos Granero, en 2005, el grupo de los “Notables” respondió a pura denuncia, con Sarrá también entre los apuntados. El club no levantaba en lo deportivo, en lo institucional tampoco había tantos avances, y para colmo, el magistrado, mediante una sentencia, decidió las remociones de sus cargos de los fideicomisarios Nasser y Preve, en 2007. Sarrá, intacto e indemne. Una costumbre.
Pero bueno, el hombre supo cuándo apartarse. Quizás no era la mejor la convivencia con los nuevos fideicomisarios Walter Ruffener y Gustavo Eluani. Algunas diferencias hicieron lo suyo, aunque el propio Sarrá acusó un desgaste en un proceso más que insalubre. Por eso, presentó su renuncia indeclinable en 2008. Sin rencores, con inmunidad social al menos, el hombre que tuvo participación activa en los procesos judiciales de quebranto de los dos equipos más trascendentes de Córdoba dejó su camino sin recibir críticas ni denuncias de consideración. Quizás reclamos y disidencias, pero nunca más fue convocado para comparecer ante ningún juez por sus actuaciones.

En Mendoza y con Pérez
Sarrá era gerente comercial de Canal C en su estadía en Talleres. En su despacho tiene siempre una foto de sus padres, a quienes perdió en su juventud, casi adolescencia. Su costumbre es besar esa imagen con frecuencia. Además de disponer de algunas veterinarias, ya que una de sus pasiones son los perros. En este caso, los ovejeros alemanes. Solía presentar ejemplares caninos en concursos y exhibiciones en Buenos Aires.
Por mucho tiempo, no se tuvo noticias de él. Solo que se había radicado en Mendoza, con su segundo matrimonio, abocado al asesoramiento o a servicios de gestiones empresariales en sociedades, con administración y fiscalización. Pero ama al fútbol y a la gestión deportiva también. Entonces, mientras Argentina le ganaba 1 a 0 a Uruguay, en el Malvinas Argentinas, con el gol de Lionel Messi, por Eliminatorias, se lo pudo ver a Sarrá caminando por el palco de prensa, pidiendo números de teléfono, y a su vez, saludado por diferentes personalidades.
Ahora colabora a la distancia con Armando Pérez. En Mendoza, se encargó de armar logística y también fue invitado o, mejor dicho, participó del viaje a Venezuela, a Mérida, en el angustioso empate 2 a 2. Es decir, el hombre fuerte de AFA, del Comité Regularizador, lo tiene como ladero externo para cuando sea necesaria su intervención. Así es Mario Sarrá. Un gestionador por naturaleza.
Y debe ser efectivo, porque si después de pasar por Belgrano y Talleres, lo llaman del ente madre del fútbol argentino, más allá de la presencia de Pérez con Belgrano, algo debe tener como para seguir actuando, sin ocultarse.