Schiaretti estrena diálogo social

El gobernador convocó ayer al Consejo de Políticas Sociales de la provincia para discutir la situación económica.

gobLos datos que arrojó el estudio de la UCA sobre el estado de la pobreza en la Argentina, encendieron múltiples luces de alerta el gobierno nacional, las provincias, los gremios, las universidades y los sectores sociales. Ayer el gobernador tomó la iniciativa de llamar al diálogo social y convocó al Consejo de Políticas Sociales de la Provincia para estudiar la situación económica.
Juan Schiaretti mostró su eficacia para dar el primer paso a nivel nacional con el llamado a todos los sectores: universidades, la CGT, la cámara de empresarios, la mesa Provincia-Municipio y diversas organizaciones sociales. Durante todo el mes de octubre el Consejo tendrá una intensa actividad para evaluar el impacto de las políticas sociales que desarrolla el Gobierno provincial.
“El Estado provincial tomará las medidas que tenga que tomar para paliar la situación actual, y también para terminar con la pobreza, lo cual se hará sólo con la generación de empleo”, afirmó Schiaretti en la sala de ministros de El Panal.
El anunciado repunte económico pronosticado por la administración nacional quedó en jaque al conocerse que uno de cada tres argentinos se encuentra bajo la línea de pobreza. Los datos no son enteramente producto de la actual gestión. Pero la situación motivó a que la Provincia tomara la delantera en este terreno.
Estaría dentro de los planes de la Provincia anticiparse a lo que casi muy probablemente impulsará la Nación en los próximos días de otorgar una ayuda extraordinaria a los sectores más desfavorecidos.
En medio del reclamo del triunvirato de la CGT por un bono de fin de año, el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, tiró las expectativas gremiales por borda y afirmó que sólo habrá una asistencia para al segmento más postergado de la economía. La central obrera, que tiene un paro en suspenso, aún espera una señal de la Casa Rosada la semana próxima.
El gobierno nacional se mostró firme en su decisión de reducir el déficit fiscal. Si bien no alcanzó los 3,3 puntos que esperaba a principios de su gestión, la proyección de cerrar el rojo en 4,2 sería inamovible. Esa consigna bajó Prat Gay a los ministros de Economía de todo el país hace unas semanas cuando se reunieron en Buenos Aires para acordar estos parámetros.
Los márgenes del gasto público los marca la Nación y las Provincias, necesitadas de liquidez y de nuevos acuerdos, responden en consonancia. En juego está también la modificación del Impuesto a las Ganancias y su impacto en las arcas provinciales. Aquí un punto de fricción entre los gobernadores justicialistas y los sindicatos.
La complejidad de la situación económica y la falta de un liderazgo fuerte del peronismo a nivel nacional le permiten a la Casa Rosada maniobrar sobre estos acuerdos. Aquí Schiaretti, como gobernador peronista de una provincia grande, cumple un rol fundamental.
La convocatoria de la Provincia se atiene a lo que marca el pulso de la Nación. Córdoba hace punta de lanza con la apertura al diálogo social como primer paso para atenuar la situación y apunta a bloquear las intensiones de los gremios estatales que presionan por la reapertura de la paritaria.
La posibilidad de una ayuda extraordinaria de 500 pesos para los sectores desfavorecidos, tal como haría más adelante la Nación, está en estudio.
Pero esto no neutraliza la presión gremial que cae sobre el Gobierno provincial, que aun mantiene la negativa de una nueva discusión salarial con estatales. El Panal promete, en todo caso, un bono de fin de año, atado a las expectativas de la recaudación impositiva. En este punto también imita las direcciones nacionales.
Sin embargo la conflictividad gremial en Córdoba está un paso delante de la paciencia que muestra la CGT Nacional. Una discusión abierta de salarios podría complicar toda la ingeniería de acuerdos Provincia-Nación. Los dirigentes sindicales lo saben. Un plus extraordinario y en cuotas desactivaría este reclamo.
La tensión gremial apunta también en otra dirección: la Caja de Jubilaciones. Los gremios insisten con la derogación de la reforma jubilatoria y esperan ansiosos poder conocer los alcances del próximo convenio que estaría próximo a firmarse. Un anuncio de estas características, que no incluya ninguna clausula de armonización, tal como piden los gremios y garantizó la Provincia, le quitaría fuerza a los reclamos.



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