Ni más ni menos: mitad y mitad

La ciudad de Córdoba, desde 2011, asumió un compromiso responsable con la igualdad y equidad de género.

Por Miriam Acosta
Concejal UCR – Juntos por Córdoba

bloque-ucr-concejoLa ciudad de Córdoba, desde 2011, asumió un compromiso responsable con la igualdad y equidad de género. Tal es así que el Concejo Deliberante de la Ciudad creó en dicho año la Comisión Permanente de Equidad de Género, con el objetivo de incluir la perspectiva de género en todos los servicios o acciones que desarrolle el Municipio, partiendo de la base de que el desarrollo sostenible de una ciudad requiere situar a mujeres y hombres en pie de igualdad.
La integración del 50 y 50 por ciento en las candidaturas legislativas no debe ser entendida como una ola de moda que se extiende en todo el país, como se pretende señalar desde algunas perspectivas que la objetan, ni se trata de un proyecto inconveniente, pues habría que definir cuál es la inconveniencia producida por el hecho de pretender igualdad en las representaciones. Se trata del pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la Carta Magna y por los tratados internacionales de derechos humanos vigentes, en particular a las mujeres (artículo 75, inciso 23, Constitución Nacional).
Un artículo publicado por el “Alfil” dice que el diputado nacional Martínez tiene una actitud valiente y sensata al rechazar la ampliación del cupo femenino, y aquí se plantea una duda razonable: ¿será que la defensa de la igualdad no es valiente y sensata? ¿Qué aspectos la definirían como insensata y cobarde? O, ¿qué la precisaría como un proyecto arcaico, como sostiene el legislador? Debemos interpretar que es antiguo y que ha pasado de moda como indica su definición, lo que nos lleva a concluir que quien habla de moda es él.
Estamos de acuerdo que el mérito y la capacidad son necesarias, las mismas que se requieren a los hombres; en lo que no se puede estar de acuerdo es que sería complicado completar las listas, que será “difícil” con la “paridad en el cupo, la igualdad entre hombre y mujer e intercalado”, según sus expresiones. El problema es que la mayoría de los candidatos son varones. No me gustaría ser parte del partido de Martinez donde ser mujer es un problema.
Nos dicen “tienen el cupo ¿y ahora quieren más? Es como si en algún momento de la historia se hubiese dicho: ahora quieren votar, quieren ser ciudadanas, y ahora estar en las listas, siempre es necesario poner tope a nuestras reivindicaciones. Hay un “techo de cristal” para nosotras que no podemos atravesar. Hasta él llegan nuestros derechos.
La equidad entre varones y mujeres no debe ser vivida como un acto de buena voluntad por parte de dirigentes políticos de todos los partidos, es hacer cumplir en el país un derecho establecido en la Constitución Nacional: mismas oportunidades, mismas obligaciones. Equidad como derecho colectivo.
En democracia se respetan los derechos humanos, se vela por la igualdad y la no discriminación, por la transparencia y participación en la toma de decisiones y, cuando hablamos de igualdad, de equidad o paridad no hay lugar para referencias superfluas, ni modas ni olas, se trata de simplemente, con la importancia que eso tiene, hacer efectivo un derecho humano en la ciudad, en la provincia y/o en el país. Encaramos un cambio cultural y social, lo que nos permite repensar el rol de ciudadanía que queremos y, garantizar la igualdad, es un excelente primer paso.



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